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Bernardita Méndez. Biotecnología en Chile

Enviado por Mario Valdivia el 30/06/2006 a las 9:14
Bernardita Méndez es bióloga de la Universidad de Chile, doctorada en la Universidad Católica (su trabajo de tesis fue en la U. de California en San Francisco) y con estudios de post doctorado en U de California en Berkeley. Bernardita es Presidenta de la Fundación Ciencia para la Vida.

Impresiona de entrada su vivacidad, la vitalidad con que se involucra en la conversación. Mantiene un asombro maravillado ante su disciplina que uno imagina en los estudiantes que se inician en ella. Le brillan los ojos explicando como funcionan las vacunas recombinantes o la maquinaria genética de las células. Y tiene también esa firmeza y precisión que se ve a veces en los científicos, siempre dispuestos a corregir y precisar lo que dicen. Rigor que, para un lego, puede parecer algo excesivo, pero que, para un experto, quizás qué horizontes diferentes se le abren con cada término que se usa bien o mal. Llama la atención en Bernardita que no se resigna ante la ignorancia de quienes la interrogan, parece dispuesta a apostar a que todos pueden entender si se explica con cuidado. ¡Debe ser una espléndida profesora!, pienso. Dice que se dedicó a la  ciencia  porque  siempre le  ha gustado  saber cómo funcionan las cosas. Le creo. Se ve en su conversación que es así.

Trabajó en Estados Unidos, junto con su marido, el biólogo Pablo Valenzuela, en la empresa CHIRON creada para desarrollar y comercializar productos biotecnológicos para salud humana, incluyendo una vacuna recombinante contra el virus de la hepatitis-B. Ejemplo típico de empresa emprendedora en biotecnología, CHIRON fue creada por Valenzuela y dos colegas más. Nació como una empresa emergente enfocada en un desarrollo tecnológico posible, consiguió capitalistas de riesgo que invirtieron crecientemente en ella y se transformó en una organización global con 6.000 empleados y un valor de varios miles de millones de dólares. Un hermoso ejemplo de como funciona el sistema norteamericano de innovación productiva, y uno de los pocos ejemplos que pueden mostrarse de emprendedores chilenos metidos en el centro del mundo high tech americano.

Completado el ciclo en CHIRON, ponen un pie en Chile y crean la Fundación. Siempre mantuvieron contacto con Chile y siempre pensaron en traer a Chile las prácticas, las experiencias, las habilidades y la identidad nacesarias para hacer aquí biotecnología de alto nivel. Bernardita cuenta que hoy viven en los dos países, mantiene casas funcionando en Berkeley y en Santiago. Algunos hijos viven allá y los otros acá. Siempre mantuvieron estrechos lazos con Chile, nunca se plantéo el regreso como una decisión muy radical. Ambos entienden que están en ambos países. Crearon la Fundación, a finesde los 90, porque querían hacer algo diferente a lo existente: una organización que fuera un puente real entre la academia y la industria.


¿Qué está haciendo la Fundación?

La Fundación se encuentra participando muy activamente en el área de los productos alimentarios de exportación. Participó del programa Genoma Chile, como en conjunto con científicos de la universidad Católica y con la participación de productores. En este proyecto estudiaron el genoma de los principales virus que afectan a las vides en Chile y desarrollaron algunos métodos de detección con anticuerpos. Actualmente, en asociación con la empresa BiosChile y con financiamiento de Fontec, se ha desarrollado – se encuentra en un estado muy avanzado - un nuevo producto consistente en un microchip que permite realizar un test muy eficiente para detectar infecciones en parras. Consiste en un vidrio pequeño que tiene trozos de material genético de todos los virus que infectan las vides en Chile. En este vidrio se puede depositar un extracto de cualquier vid y mediante una reacción, se detectará si está o no infectada por alguno de estos virus. Permite hacer un ensayo eficiente – de un sola vez para todos los virus- para saber si la uva cumple o no con los requisitos fitosanitarios necesarios para poder ser exportada. Es muy simple, pero tiene detrás una cantidad de investigación en genética básica enorme, explica Bernardita. Por su alto nivel de - introduce una palabra casi intraducible del inglés - "throughput", este producto es muy valioso para los productores y para los controladores de la calidad fitosanitaria de la uva.

Asimismo, la Fundación está secuenciando los clones de Botritis cinerea que produce grandes daños a la producción de berries y uvas con el fin de conocer los genes que producen la toxicidad. También realiza un estudio similar con la biblioteca genética de la frutilla chilena, la que presenta problemas de post cosecha. La Fundación tiene mucha experiencia en enfermedades infecciosas. Por eso les ha gustado hacer este sistema de tests de infecciones virales, dice Bernardita. Trabajaron en Estados Unidos en hepatitis y sida en seres humanos.

En animales han desarrollado una vacuna para proteger a los salmones contra una bacteria –Piscirickettsia salmonis. Esta bacteria afecta solamente a los salmones en Chile, así que o nosotros encontramos un remedio para esto o no lo hará nadie de motu propio. Se estima que produce una pérdida del orden de 10% de la producción de salmones al año, o sea, más de US$ 100 millones. La tecnología que está detrás de estas vacunas y de este tipo de productos es muy similar, independientemente de que quien se infecte sean seres humanos, animales o plantas.

La Fundación también realiza un proyecto financiado por Fondef para estudiar el genoma del dinoflagelado – Alexandrium catenella - que produce la marea roja, generando grandes pérdidas en la industria de los mariscos en Chile y el mundo. Este estudio permitirá conocer sus mecanismos celulares básicos en vistas de descubrir una manera de controlar la producción de tóxicos de este microorganismo.


¿Cómo operan las patentes en esto?

El producto de microchip viral para la vid es difícil patentarlo. Opera sobre la base de tecnologías ya existentes. Lo que se hizo en este caso es, sobre la base de lo ya conocido, aumentar enormemente la eficiencia para efectuar los ensayos. Lo que va a importar en este caso es desarrollar el producto y llegar al mercado con él. En este momento, este producto no se comercializa áun en el mundo. La vacuna para salmones es un caso distinto. Este es un know how patentable. Fundación Ciencia para la Vida, junto a la empresa BiosChile, desarrolló este producto en conjunto con la Fundación Chile, donde se realizaron los experimentos pilotos en cultivos de salmones para probar la efectividad de la vacuna. El patógeno que había que aprender a neutralizar, produce grandes pérdidas en la industria y obliga a utilizar grandes cantidades de antibióticos, lo que introduce riesgos en la aceptación de los salmones en Europa, donde son especialmente estrictos con esto. La Fundación debió comenzar por estudiar el genoma del patógeno, del que se sabía poco o nada. Mandó a secuenciarlo a Estados Unidos – secuenciar genomas ya es un commodity - y luego estudió éste para descubrir las zonas del genoma donde se especifican diversas proteínas. Se obtuvieron algunas proteínas candidatas para producir vacunas. Estas se probaron, solas o en combinación, directamente en peces. Los resultados de los experimentos de “protección” (los peces se vacunan uno por uno, y luego se infectan con el patógeno Pisciriketssia salmonis) mostraron que una de las combinaciones protegía a los peces de morir por infección.


¿Cómo operan estas vacunas?

Bernardita mantiene su entusiasta paciencia pare explicar lo que no se si soy capaz de entender y reproducir bien. Aquí va: la envoltura de una bacteria o de un virus, al entrar a una célula, es “vista” por ésta. Esta envoltura consiste en una determinada proteína que es reconocida como algo externo, ajeno, por la célula. La célula se defiende produciendo anticuerpos, pero muchas veces esta defensa no es suficiente. Tal vez es muy débil o muy lenta. Tal vez la infección es demasiado fuerte y sobrepasa la capacidad de la célula para producir defensas con la velocidad suficiente. Entonces se produce una infección. Ante esto, lo ideal sería tener al sistema inmune de las células preparado para cuando llegue el patógeno. Esta es la función de la vacuna. En el caso de las vacunas convencionales que todos hemos experimentado, esto se hace introduciendo patógenos muertos o inactivados a las células. Con esto basta para que éstas fabriquen anticuerpos y se encuentren preparadas para recibir al patógeno vivo. Con la ingeniería genética, en vez de utilizar el patógeno completo (muerto o inactivado), se utilizan como vacunas solamente una o más proteínas de la envoltura de dicho patógeno. Para obtener dichas proteínas, se utilizan los genes del patógeno que especifican la proteína de su envoltura. Se incorporan estos genes en una bacteria inocua, p. ej., la Escherichia coli, la que funciona como una fábrica produciendo esta proteína, y es ésta la que sirve de vacuna. La célula, en contacto con esta proteína, produce los anticuerpos que le van a permitir estar preparada para defenderse del patógeno cuando este aparezca.

Esto es lo que se llama vacuna recombinante. Carecen de ADN, son pura proteína, por lo al no introducir organismos extraños en las células; son totalmente seguras. Advierte Bernardita que esta metodología no siempre funciona. A veces las formas tridimensionales que adoptan las proteínas en la envoltura del patógeno son muy importantes y no basta con disponer de la proteína de la envoltura desprovista de estas formas. Otras veces el virus está secuestrado en las células, incorporado en su genoma, y no es suficiente tener anticuerpos circulantes en la sangre para eliminarlo. Por ejemplo, del virus del sida, y el herpes no se han podido producir vacunas recombinantes. No es el caso de la hepatitis-B, vacuna recombinante desarrollada por Pablo Valenzuela, y aprobada para uso en humanos y comercialización a mediados de los ´80. Esta vacuna actualmente se vende en todo el mundo y es tan segura que se recomienda también como vacuna pediátrica.. La vacuna del salmón está por salir al mercado. La Fundación hizo todo el desarrollo molecular. Probaron con Fundación Chile en sus instalaciones que la vacuna provee protección a los salmones. Luego, se licenció la tecnología a Novartis para que esta empresa produzca y comercialice la vacuna.. Se necesita disponer de alta capacidad de producción para que los costos de la vacuna sean razonables.


Por ser organismos genéticamente modificados, ¿no provocan rechazo?

Bernardita sostiene que no hay discusión en el mundo sobre los Organismos Genéticamente Modificados en la producción de medicamentos, como si lo existe en los alimentos transgénicos. Nadie enfermo se niega a recibir remedios mejores. De cualquier modo, estas vacunas son proteínas producidas por bacterias transgénicas, no son organismos transgénicos en si mismos. En el caso de alimentos transgénicos, Bernardita comenta que en USA ya llevan más de 15 años comiendo estos alimentos sin ningún efecto negativo reportado hasta hoy. Lo mismo en el resto del mundo, incluyendo Chile, donde la mayor parte de los productos procesados que consumimos diariamente, contienen soya o maíz transgénico.


¿Cuál fue el propósito que tuvieron al hacer la Fundación?

Organizaron la Fundación para establecer puentes entre el mundo de las empresas y la academia. Esto es algo fundamental aprendido en Estados Unidos y una de las cosas que más se reclama de la innovación tecnológica en Chile:la ausencia de lazos academia-empresa. Quisieron comenzar estableciendo autonomía con respecto a ambos mundos justamente para ayudar a establecer los lazos que parecían faltar. Querían hacer un centro de investigación principalmente aplicada en áreas de importancia económica para Chile. A pesar que en Chile ahora está de moda la investigaciópn aplicada, la diferencia entre una y otra es más bien cuestión de plazos, sostiene Bernardita. La investigación básica provee la base de conocimiento que permite el desarrollo de nuevas áreas tecnológicas mientras que la aplicada permite solucionar problemas específicos. Ambas son indispensables la innovación tecnológica a nivel país.

Previo a la Fundación, crearon una empresa de biotecnología llamada BiosChile. Esta tiene un objetivo estrictamente comercial. Ha desarrollado tests para detectar la enfermedad de Chagas – vectorizada por la vinchuca - en los bancos de sangre, lo que es muy importante en Latinoamérica. También ha desarrollado productos para diagnosticar varias infecciones en salmones. Llevando a cabo una línea de investigación básica, investigadores de BiosChile liderados por el Dr. Luis Burzio, dieron con una posibilidad nueva de medicamento anticancerígeno. Ya está en proceso de prueba con animales. Sería un gran aporte de nivel mundial a la salud. Trabajan en este proyecto en colaboración con la el Centro de Cáncer  de la  Universidad de  California en San  Francisco. Las  correspondientes patentes están solicitadas y en proceso.
En la Fundación trabajan también, hace ya tiempo, en el virus hanta. Caracterizaron su genoma para buscar medicamentos bloqueadores del virus. También tienen programas forestales. Cuentan con estudiantes de doctorado nacionales e internacionales. Investigadores de la Fundación son profesores en la Universidad Católica, Universidad de Chile Universidad Andrés Bello. Pablo Valenzuela dirige el programa de doctorado en esta última universidad.


¿Chile potencia alimentaria?

Los recursos naturales están, dice Bernardita. Falta conocimiento y gestión. Estamos recién adquiriendo experiencia. Los Consorcios Tecnológicos del Programa Bicentenario son una buen mecanismo, pero todavía estamos enredados con ellos. Lentitud, complejidad, burocracia, todo eso está presente: Estamos pagando los costos iniciales en la curva de aprendizaje. Todos los detalles  son importantes, en  todo tenemos  que   aprender. Ojalá   podamos   hacerlo  más rápido.
 

¿Tenemos la agilidad para aprender a ser ágiles?

Esto es lo que saben hacer bien los norteamericanos: aprenden rápido. Tal vez podríamos pedir más ayuda, asociarnos con quienes saben en el mundo, con los que ya han pasado por esto. Obviamente necesitamos darnos cuenta que los recursos dedicados a la ciencia y tecnología a nivel país son minúsculos todavía.


¿Hay suficiente conciencia al respecto?

El royalty del cobre es insuficiente y, sin embargo, llevamos dos años sin poder acordar qué vamos a hacer con estos recursos. Si nos proponemos aumentar significativamente el número de nuestros doctores, también debemos preocuparnos de acrecentar los recursos necesarios para ponerlos a trabajar. Debemos crear un estilo nacional que aprecie más los riesgos ineludibles en esto de la investigación científica. No siempre se obtienen los resultados esperados. Esto es riesgoso inherentemente. Pretender cuidar los recursos exigiendo seguridad en los resultados, aquí no es posible. Nuestra cultura estatal y de negocios no se han moldeado en un mundo así. ¡Tenemos mucho que aprender!

Enviado por EDGAR VALDERRAMA el 16/07/2007 a las 5:23
MUY RESPETUOSAMENTE SOLICITO INFORMACION ACERCA DE UNIVERSIDADES EDE CHILE QUE OFRECEN POSTGRADOS DE BIOTECNOLOGIA CON ENFASIS EN FRUTALES O FORESTALES. ATTE: EDGAR VALDERAMA INGENIERO AGRONOMO

tratamiento de escherichia coli

Enviado por margarita el 06/03/2008 a las 10:20

mi madre contrajo la bacteria en el hospital lleva 6 meses sin sanar con muchos dolores naucias picason en el cuerpo aperdido mucho peso  lleva dos tratamiento de antibiotico sin resultado que puedo aser
esty decesperada

me encuetro con el virus escherichia coli

Enviado por yanina zuñiga el 19/06/2009 a las 15:59

no se qe me puee  pasar si es grave o no me encuentro desde hace 8 meses con infeccion urinaria y ahora qe me hice los examenes arrojo ese virus


Ubicarte

Enviado por Marcela Ventura el 21/12/2009 a las 16:05

Bernardita, necesito hablar contigo por contactame a mi mail y yo te llamo

Cariños

Marcela Ventura


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