Por Oscar G. Garretón
¿Qué ocurrió en Chile para que la empresa se legitimara como patrimonio de toda la Nación y no solo de un sector de ella? Fue posible porque la población ha vivido resultados económicos para todos y no solo para unos pocos. Porque elegimos gobiernos que hicieron mucho más que la sola defensa de la empresa en la sociedad. También, porque la creación de empresas dejó de ser el privilegio de unos pocos, y muchos jóvenes, otros no tanto, sentimos que no es una esperanza vana hacer realidad los sueños de emprender. La empresa es sólida cuando una gran mayoría la siente suya. Quién no entiende esto, no entiende los consensos de Chile. Esa, es obra de la Concertación.
Lo hecho en estos años nos abre nuevos desafíos como país. Chile emerge en el mundo como referente de seriedad, dinamismo y combate exitoso a la pobreza. Somos responsables por ese liderazgo emergente. No basta hacer cosas a medias, ni sirve copiar bien. Hay que crear bien porque otros nos vendrán a copiar. Debemos pensar y actuar en conjunto, por privado y diverso que sea el esfuerzo de cada cual.
Usaré una propuesta de nuestra candidata para graficarlo. Nos ha invitado a hacer de Chile una potencia alimentaria mundial a partir de lo ya obrado. Ha dicho que para 2010 la exportación de alimentos de origen agrícola y acuícola superará al cobre, transformándose en el "sueldo de Chile" del siglo XXI.
No es solo fruta fresca, vino y salmones. Son miles de empleos y empresas. Es creación de vacunas, alimento animal, proveedores de servicios radicados en todas las regiones; son 6.000 profesionales y técnicos nuevos cada año; oportunidades y apoyo a las pymes; es logística, telecomunicaciones, manejo de mercados distantes y apertura de nuevos, construcción de infraestructura, transporte aéreo y marítimo, biotecnología e informática. Pero es también combate a las desigualdades cuando se involucra a todas las regiones, desde los olivos y pesca de Tarapacá hasta los corderos magallánicos, facilitando la distribución de oportunidades y progreso en todo el país Es un país articulado en su esfuerzo de futuro, pero también en la distribución equitativa de sus frutos. No una suma de ofertas inconexas de ocasión.
El almirante Merino me procesó por sedición y así, me empujó hacia la empresa. Primero fue el Metro. Más tarde Telefónica CTC. Luego ya me quedé, seducido por la capacidad de crear y la imposibilidad de mentirse sobre éxitos y fracasos que la empresa tiene. Terminé de aprender que el éxito de países y empresas es la colaboración antes que la competencia. El trabajo en equipo más que las individualidades. Así, tanto por socialista, como por empresario, es que anhelo el triunfo de Michelle Bachelet el 15 de Enero.
28.12.05


















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