Italia y Holanda desde hace años comprendieron que integrar a los pequeños agricultores con las grandes empresas crea cadenas de valor que ayudan a competir. Sus aciertos y errores dan a Chile una hoja de ruta en el sistema. ![]()
Holanda tenía todas las de perder en el agro: poca tierra, clima frío y demasiada agua. A pesar de ello hoy figura en el puesto número dos a nivel mundial en la exportación de alimentos y gana 26,2 billones de euros en envíos.
Para conseguirlo, aplicaron lo que habían aprendido para sobrevivir: la creación de cadenas de valor a través de la unión de todos para enfrentar un desafío común. Aprendieron que si los grandes se unían a los pequeños, podían producir lo que demandaba el mercado y comercializarlo.
Un ejemplo que Chile comienza a aplicar - a través del programa de encadenamiento productivo de Indap- , porque si el país quiere mejorar su posicionamiento como potencia alimentaria, necesita incluir a los pequeños productores. Son ellos los que tienen buena parte de la tierra donde se cultiva una importante proporción de la producción agrícola nacional. Pero también está claro que esos pequeños, en su mayor parte, no tienen los estándares, volúmenes y calidades necesarias para exportar, y también se les hace cuesta arriba llegar a los mercados internacionales.
'Las grandes empresas necesitan a las pymes, pues manejan una economía de precisión que genera un conocimiento irreemplazable, el pequeño productor es más eficiente para realizar la producción agrícola. Los pequeños agricultores también necesitan de la industria, pues son las grandes empresas las que tienen una mayor cercanía con el mercado, realizan un manejo industrial eficiente, son intensivas en capital, poseen el conocimiento de regulaciones sanitarias y de calidad', dice Alberto Montanari, presidente de ChileAlimentos.
Así se dió a conocer en el seminario organizado por Indap y ChileAlimentos, que reunió a más de 400 asistentes y donde se conoció la experiencia de Holanda e Italia, dos países que demostraron que para ser grandes no importa el tamaño, pero sí funcionar con un foco común.
'Éste es un esfuerzo donde tienen que participar la industria, el Estado y los pequeños agricultores. Aspiramos a generar una fidelización para ambos lados, donde los contratos sean conocidos y justos', dice Hernán Rojas, director de Indap.
La unión para sobrevir
En Holanda la tierra era un bien escaso. Si la querían, había que ganársela al mar. Significaba construir diques, y para ello había que unirse entre todos. Se sentaron así las bases de trabajar juntos, cuenta Peter Zuurbier, de la Universidad de Wageningen, Holanda.
La pequeña nación de comerciantes aplicó la fórmula prácticamente a todo lo que hacen y así, a pesar de ser una nación pequeña y con pocos recursos naturales, se catapultaron a nivel global. No se conformaron sólo con un lugar destacado en la agricultura mundial, y siguieron buscando fórmulas para aumentar su competitividad. Así, en 1994 crearon la Fundación de Encadenamiento Productivo Agrícola (Agri Chain Competente Fundation), una entidad independiente, pero financiada por el gobierno holandés.
"Ha sido una excelente experiencia unir en cadenas de valor a campesinos con empresas. Aprendimos que la colaboración entre ambos no se logra tan fácilmente, pero que de ella se pueden obtener grandes beneficios. Las mejores oportunidades se dan en mejorar la logística, optimizar la calidad en la cadena productiva, crear y mejorar productos y alcanzar nuevos mercados", explica Zuurbier.
Tienen claro que la base para que el sistema funcione es la educación.
"Educar es una tarea esencial. Los campesinos a veces se muestran escépticos y no creen en los beneficios que pueden lograr. Es un proceso de conocimiento para todos. Para lograrlo, usamos herramientas como reuniones, sesiones de trabajo, estrategias, conferencias", agrega.
Las evaluaciones finales son positivas. "De los 70.000 campesinos, muchos ya entienden los movimientos de los mercados y cómo coordinarse", concluye Zuurbier.
Los números dejan en evidencia el afiatamiento que existe entre ambos sectores: el 99,1 por ciento del negocio holandés de los alimentos y bebidas fue para las pymes, con 47,8% de la facturación. Por su parte, las grandes compañías, con sólo el 0,9% del negocio, facturaron el 52,3%.
Los desafíaos italianos
En Italia también tienen la experiencia, aunque acá el encadenamiento productivo está aún en desarrollo. "Las políticas se han centrado en incentivar la coordinación entre los diferentes componentes de la cadena de producción", indica Dario Caccamisi, de la Universidad de Parma, Italia.
Los sectores más beneficiados con este sistema son los que requieren de procesos muy eficaces y desarrollados, como el de la carne y la leche.
Hay temas pendientes.
"Falta mucho por mejorar en áreas como el producto fresco, donde no hay organización y la distribución no está bien. Sólo el 30% de este rubro trabaja bajo el sistema de encadenamiento productivo", añade.
Uno de los desafíos es educar a sus campesinos y empresarios, ya que aún se muestran escépticos a los beneficios del sistema.
"Hasta ahora hemos utilizado medidas que estimulan a los agricultores a unirse a cooperativas, promoviendo la facilitación de acuerdos comerciales con subsectores, como el del procesamiento del tomate, por ejemplo. En todo caso, la educación no se logra en un mediano o corto plazo, es un proceso basado en el entrenamiento y en mostrarles ejemplos concretos de los buenos resultados que puede dar la colaboración", recalca Caccamisi.
Por el momento, están estableciendo sistemas de cooperación en pequeña escala. Para los próximos años, existe la idea de comenzar a seguir el modelo de encadenamiento más masivos, es decir, organizaciones que involucren a un elevado número de personas.
¿Chile puede lograrlo?
Peter Zuurbier, Universidad de Wageningen
"Chile tiene buenos agricultores, instituciones fuertes y experiencia en hacer las cosas bien. Su actitud favorece un acercamiento hacia un sistema de encadenamiento productivo".
Dario Caccamisi, Universidad de Parma
"Es seguro que en Chile se puede aplicar este sistema, ya que acá la producción agrícola y el procesamiento de alimentos son claves para la economía. El principal desafío para este país es la promoción".
















me gustaría que me apoyaran la forma como podemos dar asesoría en los encadenamientos productivos en los 45 muncipios de Guatemala de pobreza y extrema pobreza
Para mi es muy buena alternativa para estos paises latinoamericano de conformar cadenas productivas, solo asi podemos salir de la pobreza que tanto afecta a los mismos