
La digitalización se vuelve cada vez más gravitante para que Chile mejore su posición de potencia agroalimentaria. El Estado dispuso de US$ 80 millones para cubrir al país con tecnología digital.
En Chile, todas las grandes empresas tienen internet. Ya en 2001, el sector financiero se había informatizado por completo. Hoy, a fines de 2007, los productores de manzanas de Río Claro, en la Región del Maule, tardan media hora en conectarse a la web.
Eso, si tienen la posibilidad técnica de hacerlo, las condiciones económicas y las competencias para utilizarla. La dificultad de acceso hace que buena parte de la población rural del país permanezca ajena a los beneficios que para la labor agrícola tienen las Tecnologías de Información, o TIC. Menos del 1% de los hogares rurales tiene internet y según la encuesta Casen de 2003, mientras en los de mayores ingresos, 3 de cada 4 personas tiene acceso a un computador en los pobres, la tendencia es 1 de 4.
El fomento de la conectividad es una poderosa arma de desarrollo. Según un trabajo del profesor Luis Ramírez de la Universidad de Chile, presentado ante la Comisión de Trabajo y Equidad, las TIC contribuyeron prácticamente con un 50% al incremento de la productividad de la Unión Europea entre los años 2000 y 2004.
Por ello el Gobierno destinará US$ 80 millones para desplegar redes de acceso a internet, telefonía móvil, telefonía IP y transmisión de datos, en las 15 regiones de Chile.
Si a ello se agrega el aporte privado, se estima que la inversión podría alcanzar los US$ 150 millones.
Esto puede significar un cambio radical para la competitividad del país. La meta es que, en 2010, el 95% de la población rural - lo que no significa el 95% del territorio - , cuente con oferta de internet y telefonía, tecnología que también está en deuda en el campo chileno.
"Gracias a las TIC se puede acceder y generar información de mercados, demanda, precios, productos y conocimiento, además de implementar sistemas como sensores de agua, humedad y temperatura en los campos, conectados vía electrónica al celular, por ejemplo", explica Rodrigo Vega, director de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).
Sin ir más lejos, el verano pasado, el Inia implementó en las regiones IX y X una alerta de ataque de un hongo para los cultivos de papas. "Se envió información por celular y los que tuvieron acceso se salvaron", comenta Vega.
El desarrollo de aplicaciones y la posibilidad de administrar el negocio a través de internet, archivar información, ofertar productos o recibir propuestas de proveedores, son otros de los usos que se puede dar a la web.
En Chile hay dos formas de exclusión en materia digital: una porque no existe la infraestructura, en jerga tecnológica, porque los lugares no están "iluminados" y, la segunda, porque los precios son inalcanzables. Aunque efectivamente hay zonas donde la conexión no existe, el principal problema es el costo de acceso que, por las distancias y el número de potenciales usuarios, es demasiado alto.
Para buscar formas de enfrentar esta situación se unieron Pablo Bello, subsecretario de Telecomunicaciones, y Rodrigo Vega, director de FIA. De la unión nació una mesa ministerial de TIC rural, integrada por las instituciones dependientes del Ministerio de Agricultura para avanzar en la conectividad rural.
Por ello el Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2008–2009, el Plan de Infraestructura Digital para la Competitividad y la Innovación aprobado por la Subtel, destinará un presupuesto de US$ 80 millones a subsidiar la oferta de las empresas proveedoras. Esta suma triplica lo asignado por este fondo en los últimos 13 años. El objetivo implica que lleven el servicio a zonas rurales en condiciones no discriminatorias; es decir, al mismo precio que en la ciudad.
Ésta se extenderá a 119 comunas establecidas como prioritarias en la mesa ministerial de TIC, ubicadas principalmente en la zona sur del país.
Un ejemplo de cómo podría aplicarse el apoyo estatal ya está en marcha en la X Región, con el Plan de Conectividad Integral para Chiloé, que espera cubrir el 90% del territorio rural del archipiélago, además de otros sectores necesitados como postas y escuelas.
El subsidio en este caso llega a los $ 739 millones, lo que sumado a la inversión privada hace crecer los montos involucrados a 1.500 millones de pesos.
Alternativas a los sistemas establecidos
Otro ejemplo de acceso a costos más bajos de los entregados por las empresas proveedoras es lo que se ha hecho con el modelo Catemu Wireless, la primera cooperativa de infocomunicación, que opera en esa localidad rural de la Región de Valparaíso.
Los habitantes de la comuna se unieron, de la misma forma que una cooperativa de agua potable, y negociaron con la compañía proveedora, en este caso Telmex, para una red de 10 megabytes que ellos administran y les permite contar con internet y telefonía IP.
Gracias a este modelo, ofrecen el servicio a los usuarios de la localidad a un valor de entre $7.000 a $15.000, según el uso.
"En Santa Cruz o Chimbarongo, en la VI Región, el mismo servicio le cuesta a los usuarios entre 27 y 30 mil pesos. La gente de estas zonas no puede pagarlo, pero tiene plena conciencia que lo necesita, por eso el modelo Catemu es absolutamente replicable", explica Renzo de Kartzow, director del Centro Tecnológico de Aseguramiento de la Calidad de la Universidad de Viña del Mar.
La institución, junto a Corfo y la Municipalidad de Catemu, hicieron posible el proyecto que hoy tiene a pequeños agricultores, niños y ancianos conectados como asiduos cibernautas.
La Universidad y FIA estudiaron la posibilidad de replicar la experiencia en Petorca, Putaendo y Nogales. Las tres comunas hoy están ad portas de recibir financiamiento para vivir su propia revolución tecnológica. n
También hay que saber usarlo
Para abordar la alfabetización digital de pequeños agricultores FIA, en conjunto con el Comité para la Democratización de la Informática (CDI Chile), instaló escuelas piloto en San Esteban, V Región, para una cooperativa de criadores de conejos, y en Pocoyán, IX Región, para productores de papa. La capacitación abarca el uso de procesadores de texto, hojas de cálculo, Power Point y conceptos básicos de internet, además de temas de gestión y asistencia técnica. La idea es que los beneficiarios del programa, una vez entrenados, sean capaces de transmitir sus conocimientos a otros miembros de la organización.
En cuanto a la generación de contenidos, FIA se encuentra ejecutando un proyecto piloto, con fondos del BID, para la creación de plataformas de TIC rurales en las regiones VI y VII, con productores de vino y berries. La inversión estimada es de US$ 887.440. "Vamos a generar comunidades virtuales, con una base de datos común de precios, clima y mercados entre otras informaciones y cada sector va a utilizarla según sus requerimientos específicos", explica Vega. Actualmente, el proyecto está en sus inicios para un plazo total de ejecución de tres años.















