La transferencia tecnológica prometida en Bali es un elemento clave para naciones como Chile y debería ser activada ahora sin esperar a un nuevo acuerdo.
Terminada la gran reunión de Bali sobre el calentamiento global y la forma de reducir las emisiones de gases a la atmósfera, queda la pregunta sobre lo que pasará en el futuro en torno a la creación de un nuevo acuerdo global vinculante que limite la quema de combustibles fósiles y se reduzcan las emisiones, en un compromiso entre el desarrollo para los países emergentes y los fondos que deberían aportar los países ya desarrollados para ayudar a los primeros.
El problema no es de fácil solución, ya que significa un giro en la economía mundial. Como muestra de lo delicado del tema, está la confrontación entre la Unión Europea, partidaria de adoptar limitaciones en términos de porcentajes versus Estados Unidos, que se oponía a establecer una cifra determinada en el acuerdo final. La tensión se resolvió cuando la Unión Europea dejó afuera su planteamiento y Estados Unidos retiró sus objeciones al documento final. La sensación de urgencia de este problema se hace evidente cuando se analizan las cifras y datos científicos que aportó el Panel de Expertos de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático. La Antártica acusa en forma visible su derretimiento, los glaciares del sur chileno retroceden a simple vista y la altura del mar, se estima que subirá más de 70 centímetros en los próximos años, lo que agregado a los 12 centímetros que subió en el siglo XX, revela que ya nos está afectando directamente. La reducción de las biomasas por disminución de la salinidad en el mar tiene un impacto en la pesca. Los cambios en el régimen de lluvias con que se han caracterizado los últimos inviernos es otra muestra de sus efectos en Chile. Sin nieves suficientes, no hay agua para los embalses y sin ella no hay suficiente energía eléctrica y regadío para la agricultura.
Tres niveles
En este problema hay tres niveles de acción; uno, global donde juega la alta política, ya que el proceso se desliza hacia una confrontación entre las grandes potencias y la superpotencia global de Estados Unidos, convirtiendo el tema en un asunto de poderes, que cambiará las amenazas globales por la vía del terrorismo ecológico. El segundo nivel consiste en las acciones de política interna de las propias naciones, al establecer limites a la energía derivada de los combustibles fósiles, lo que debe llevar a una planificación a mediano y largo plazo para sustituir las fuentes de energía tradicionales por nuevas formas no contaminantes. La transferencia tecnológica prometida en Bali debería ser activada ahora y no esperar al nuevo acuerdo. El tercer nivel corresponde a la acción individual de cada persona informada para cuidar su medio ambiente en cosas tan simples como no quemar basuras plásticas, contribuir a las campañas de ahorro de energía, ahorrar agua potable, exigir detergentes no contaminantes, envoltorios biodegradables y un sinfín de actos individuales que ayudaran a este proceso que nos compromete a todos.
De lo particular a lo general
La toma de conciencia de esta situación debe ser un proceso de la máxima prioridad en la política de Chile por sus efectos particulares y generales. Particulares, por afectar a la población en su calidad de vida actual y futura, con un impacto en la economía doméstica que se traducirá en aumento de precios de los servicios básicos y en los alimentos en la medida que los efectos de este calentamiento sean evidentes en nuestro territorio. Y generales por la dependencia que tenemos de fuentes externas para abastecernos de energías, lo que seguirá siendo motivo de roces y conflictos entre los países vecinos y nos colocarán a su vez, en el plano de los intereses mundiales al tratar de buscar mercados más confiables en otros continentes al competir para acceder a ellos.
La transferencia tecnológica para las nuevas formas de energías se hace urgente y es el momento de plantear, tanto en los nuevos Tratados de Libre Comercio como en los ya firmados, un acápite claro y definido, que haga posible esta transferencia. Bali nos debe llevar a efectuar un planteamiento informado y persistente en todos los niveles de nuestra sociedad para convertir los consensos internos en este problema, en una política de Estado.
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La economía de Sri Lanka inesperadamente se aceleró en el tercer trimestre a una tasa de 7% desde 6,4% en el período anterior, impulsada por la producción agrícola y el auge de las exportaciones, informaron las autoridades el 19 de diciembre.
Lee Myung Bak, ex alcalde de Seúl y ex director ejecutivo de Hyundai Engineering & Construction, ganó las elecciones presidenciales de Corea del Sur celebradas el 19 de diciembre.
El banco central de Filipinas rebajó la tasa de interés el 20 de diciembre por cuarta vez en el año para sostener la expansión más acelerada de la economía en tres décadas. La autoridad recortó los tipos en un cuarto de punto a 5,25%.
China elevó la tasa de interés por sexta vez en el año a su nivel más alto en nueve el 20 de diciembre. Nueves días antes, las autoridades habían informado que el IPC se disparó a 6,9% en noviembre, su máximo en once años, presionado por el creciente superávit comercial.
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Beijing anunció el 26 de diciembre el retiro de los aranceles a las importaciones de metales en el marco de una serie de reformas para cumplir con las normas de la OMC y reducir su gigantesco superávit comercial.
Justo cuando se cumplían tres años del fatídico tsunami del Océano Índico, el 26 de diciembre, Indonesia, una de las regiones más afectadas por la marejada, sufrió un aluvión donde fallecieron al menos 30 personas.
¿Se repite la historia?
El IPC subyacente en Japón se disparó a 0,4% en noviembre, su ritmo más acelerado en nueve años, impulsado por los precios récord del petróleo. Paralelamente, el inicio de construcción de viviendas se desplomó 27% el mes pasado, su quinta baja consecutiva. Ambos síntomas recuerdan al panorama que configuró la crisis subprime en EE. UU.
Aceite de palma
El precio del aceite de palma en Malasia, el referente global para este producto, marcó un récord el jueves a medida que la demanda mundial por aceites vegetales para alimento y combustibles supera la demanda. Los precios del aceite de palma acumulan un alza de 56% en el año. China, el mayor comprador de aceites vegetales del mundo, importó 29% más de commodities desde comienzos de año.
Jorge Martínez Busch
Director del Instituto de Estudios del Pacífico















