En la segunda quincena de enero se definirá si la fábrica, ubicada en Los Angeles, continúa o no siendo operada por Soprole o la firma resultante del posible joint venture con Nestlé.
“No tenemos interés en que se vaya un poder comprador de la zona”. Así de claro fue el presidente de cooperativa Bioleche, Rodrigo Valenzuela, respecto a la posible retirada de Soprole de la planta que le arriendan. Por ello, es que la empresa se encuentra en negociaciones para que las instalaciones sean parte de la operación de la firma resultante del posible joint venture de la filial de la neozelandesa Fonterra y Nestlé, es decir, de DPA Chile.
Y es que dentro de las medidas de mitigación propuestas por las empresas, Soprole menciona que “no ofrecerá nuevos términos para renovar el contrato de arrendamiento de la planta recolectora que actualmente opera Soprole –como arrendataria– en Los Angeles, de propiedad de Bioleche, que termina el 31 de julio de 2011”. Así, “permitirá que un nuevo operador, ya sea el mismo propietario, o bien, un tercer agente actual del mercado o nuevo entrante, opere esta instalación productiva en la VIII Región”.
Sin embargo, Valenzuela, indicó que “estuvimos conversando con la gerencia de Soprole el pasado lunes y la planta puede pasar a ser parte del proyecto”. Detalló que “es antigua y requiere de inversiones. Esa cantidad, además de qué destino darle dentro de este proyecto (joint venture) es lo que estamos conversando”.
Las opciones entre las que deberán decidir son: “Si siguen procesando en la planta, o tomamos ese negocio nosotros o se cierra, que son las tres alternativas”. Para ello, “nos dimos un plazo de 60 días –hasta la segunda quincena de enero– para llegar a una solución definitiva”.
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