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Oscurecimiento Global.

Enviado por fbalcells el 05/08/2006 a las 10:42

Es un hecho: la cantidad de radiación solar que llega a la superficie terrestre, se ha reducido gradual y globalmente, hasta un 10%, debido a la contaminación atmosférica, con consecuencias imprevisibles para la Tierra. A este fenómeno se le ha denominado Oscurecimiento Global.

Es un fenómeno real que, a pesar de haber sido claramente observado y estudiado desde hace dos décadas, es muy poco conocido por el público, los gobiernos e incluso por la propia comunidad científica.

La combustión de fuentes de energía fósiles, como el carbón y el petróleo, no sólo genera residuos de dióxido de carbono y demás gases responsables del efecto invernadero, sino que además libera a la atmósfera pequeñas partículas de ceniza, hollín y compuestos de azufre que reflejan la luz solar al espacio, disminuyéndola en su viaje al alcanzar la superficie terrestre, provocando lo que se conoce como «efecto espejo», y causando un efecto de enfriamiento.

Esta contaminación atmosférica ha reducido en un 10%, durante los últimos 50 años, la radiación solar incidente terrestre, afectando directamente a la fotosíntesis, al comportamiento, formación y composición de las nubes e implícitamente potenciando las sequías, y lo más grave de todo: su efecto de enfriamiento ha contrarrestado el calentamiento global, encubriéndolo, lo cual nos ha llevado a subestimar e infravalorar el impacto del efecto invernadero y los verdaderos alcances del calentamiento global en general.

Los diversos antecedentes que se describen a continuación, muestran cómo las conclusiones de distintos científicos en distintas partes del mundo, con métodos completamente diferentes de medición y sin conocerse entre sí, han llegado a la misma conclusión.



El climatólogo japonés Atsumu Ohmura fue el primero en intuir el oscurecimiento global en 1989, basándose en la radiación solar y el balance energético de la tierra. Formó un grupo de investigadores del clima global, y los resultados fueron en parte la base de un informe que reveló a finales de los años 80, la existencia de una disminución considerable de la luz solar que alcanza la superficie del planeta con respecto al nivel de 1960, y a raíz de ello, algunos científicos se dieron a la tarea de encontrar las posibles causas.

Las observaciones de Gerry Stanhill en 1992, especialista de regadíos en Israel, han sido contundentes: observó el fenómeno partiendo de una reducción significativa de la tasa de evaporación en tanque, es decir, la cantidad de agua que se evapora de un tanque expuesto al sol ha disminuido progresivamente. Contrariamente a lo que se pudiera esperar debido al calentamiento global, ya que la evaporación del agua no depende de que las temperaturas se hayan incrementado en el planeta ni de la humedad, sino que depende de la radiación solar directa que recibe, porque son los fotones de la luz, que al impactar sobre la superficie del agua, aportan la energía suficiente para que éstos se desprendan del resto de moléculas a las que se encuentran enlazados por los puentes de hidrógeno. Por lo tanto, la única explicación posible a dichas mediciones, es que cada vez recibimos menos radiación solar.

La misma tendencia fue observada y corroborada por agricultores y meteorólogos de todo el mundo, si bien con variaciones en cada zona, la reducción de evaporación era clara y progresiva.

Otros estudios reforzarían aún más dichas conclusiones, por vías completamente distintas. Experimentos realizados en el archipiélago de las Maldivas, comparando la atmósfera de las islas situadas en el norte con las del sur, mostraron que los efectos contaminantes de la atmósfera de aquel entonces, provenientes del norte desde la India, producían aproximadamente una reducción del 10% de la luz solar que alcanzaba la superficie en la zona bajo la nube contaminada (lo que supone una reducción bastante mayor a la esperada por la sola presencia de las partículas contaminantes). Antes de emprender dichas investigaciones, las predicciones apuntaban a que los aerosoles antrópicos (las partículas suspendidas contaminantes) sólo contribuían entre un 0,5% y un 1% al efecto. La enorme variación observada contra la predicción se explica porque en la formación de nubes contaminadas las partículas actúan como núcleos de condensación de un número mayor de gotas aunque de menor tamaño, creando nuevas nubes, que son más eficaces reflejando la luz de vuelta al espacio.

Por otro lado, un grupo dirigido por Martin Wild en el instituto Federal de Tecnología Suizo en Zurich, sede del archivo de la BSRN (Baseline Surface Radiation Network), comenzaron una investigación mediante un sondeo de mediciones y cálculos conducidos por el Programa de Mediciones de la Radiación Atmosférica, que ha sido crucial, ya que revela que la superficie del planeta ha aumentado su luminosidad en un 4% durante la pasada década. Esta tendencia alcista del brillo planetario está corroborada por diversos datos, incluyendo varios análisis por satélite.

Lo cual viene a corroborar que la contaminación de las partículas suspendidas en las nubes hacen que éstas reflejen mucha más luz solar que las nubes limpias devolviéndola al espacio, aumentando el brillo planetario.

Años después, se realizaron otras investigaciones en un suceso puntual muy esclarecedor que vendría a demostrar lo que se esperaba...

En los 3 días posteriores a los atentados de las torres gemelas del 11S, al cerrarse el espacio aéreo estadounidense, se incrementó la temperatura media considerablemente en 1,2 grados centígrados en todo el país, (algo que no se observaba desde hacia décadas) al disminuir las estelas de humo altamente contaminante de los reactores que dejan los aviones y que forman las nubes reflectantes –por tratarse de un residuo de la combustión de un hidrocarburo, o sea de un combustible fósil–.

Recientemente en el congreso anual de la Unión Geofísica Americana en Montreal, una parte de la comunidad científica por primera vez ha puesto al descubierto la gravedad del asunto de manera oficial y mundial, mostrando su seria preocupación, pues apenas ahora se está tomando conciencia de que el oscurecimiento global es una terrible realidad.

El oscurecimiento global, más que probablemente, puede haber causado cambios a gran escala en los patrones climáticos, ya que su impacto es diverso. Al haber menos radiación solar, hay menos evaporamiento del agua y menos formación de nubes, y por consiguiente menos precipitaciones, agravando más a las zonas áridas ya de por sí afectadas por el calentamiento global y para que éstas produzcan las cosechas deseadas requieren de más energía, que contamina aún más, y esta energía es menos disponible por la bajada de represas, cerrando el círculo vicioso.

El oscurecimiento global está afectando al ciclo del agua y en general al comportamiento de las nubes. Los modelos climáticos sugieren que estos cambios han intervenido en la falta de monzones en el África subsahariana durante los años 1970 y los 80 que provocaron las graves crisis y hambrunas múltiples. En su momento se culpó a la tala inmoderada de árboles y la mala gestión de tierras, hoy se sabe y se considera una pequeña muestra de lo que puede ser el oscurecimiento global.

La composición de la atmósfera y de las nubes está cambiando, convirtiéndose en un espejo reflectante que reduce el paso de la luz solar, afectando también a la fotosíntesis de toda la vegetación planetaria ya que el fenómeno es global.

De manera que hemos puesto en jaque al ecosistema del planeta, mientras que el calentamiento global provoca más lluvias en las zonas húmedas, y más sequía en las áridas, el oscurecimiento global provoca menos precipitaciones, reforzando aún más las sequías lo cual es muy grave para las zonas áridas. Y por otro lado enfría, lo que de momento nos ha ayudado a que el calentamiento global sólo nos muestre una máscara amable. Pero si dejamos de arrojar la contaminación que le quita transparencia a la atmósfera, liberamos la cara feroz y real del calentamiento global, las medidas impuestas en los últimos años en la UE han ayudado a disminuir las emisiones de partículas en industrias y automóviles, si bien han mejorado la calidad del aire, desgraciadamente el calentamiento global ha dejado los veranos más calurosos, especialmente el del 2003 con cifras récord de mortandad en Francia, incendios en toda la península ibérica particularmente en Portugal de norte a sur, importantísimas sequías en España e inundaciones récord en varios países de la Unión.

Políticamente podremos estar divididos, pero ecológicamente estamos entretejidos, la naturaleza no entiende de divisiones y se comporta como un todo. Lo que una zona contamina afecta a otra; la irresponsabilidad de un indivíduo, un colectivo o un país nos afecta a todos. El objetivo del presente artículo no es alarmar sino de mostrar lo que sucede para poder prevenir, tomando medidas y decisiones responsables si es que todavía estamos a tiempo.

Para solucionar definitivamente el problema debemos ir al origen del fenómeno, para satisfacer nuestras necesidades energéticas no podemos seguir quemando combustibles fósiles de manera completamente irresponsable como hasta ahora, tenemos que lograr que produzcan residuos totalmente asimilables y biodegradables para la naturaleza sin alterar su equilibrio natural, y además conseguir que esto sea económicamente viable, pero aunque lo lográramos quizá sea ya muy tarde pues los combustibles fósiles están dando claras muestras de agotamiento, está llegando su fin por ser no renovables y su precio no dejará de subir.

Evidentemente para satisfacer la demanda energética, tenemos que optar por fuentes limpias perpetuamente disponibles y viables, como lo son ya las energías renovables como la solar, eólica, biomasa, maremotriz, geotérmica, microhidráulica, etc.

En el caso del transporte se debe hacer un plan de cambio urgente para dejar de fabricar nuevos coches y aviones, etc., que se alimenten de hidrocarburos por biocombustibles (ya existentes), para los coches viejos, obligar a usar el catalizador que ahorre combustible, aumente la potencia y disminuya los humos. E invertir en desarrollar la fuente de energía más prometedora, abundante y limpia conocida hasta ahora para que pueda ser rentable y competitiva: el hidrógeno, con capacidad de abastecer todo el consumo necesario del planeta (industrias, viviendas, transporte, centrales eléctricas, etc.), en lugar de invertir cantidades astronómicas en centrales nucleares que nos sacarían del problema del petróleo y demás fuentes fósiles para meternos en otros problemas mucho peores, sólo por las ansias de poder de los monopolios que quieren que continuemos obligados a pagar una factura mes a mes sin ningún escrúpulo.

De esta manera solucionaríamos el oscurecimiento global y aún más: se contribuiría en gran medida a solucionar el calentamiento global y se mejoraría la salud y equilibrio general de la Tierra.

La solución ya está en nuestras manos, las fuetes de energía limpias e inagotables son ya una realidad y están ya al alcance, ¡exijámoslas!



Piero Zanatta

Etiquetas:

los chilenos son unos webones......

Enviado por KARINA el 29/09/2009 a las 0:12
KARINA

LOS CHILENOS SON UNOS ROTOS DE MIERDA DEBERIAN MORIRSE DE SIDA CANCER O DEBERIAN SER VIOLADOS CHILENOS BABOSOS IDIOTAS TARADOS WEBONEES MALPARIDOS RASCA BOLAS DE MIERDA TARADOS SON POTENCIA EN IDIOTEZ Y LAS JERMAS SON MAS FEAS QUE LA PINGA DE UN ABUELO......

 


chetumare

Enviado por ian el 11/09/2009 a las 12:07
ian

reageragr


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