Vinos más alcohólicos y traslado de viñas a lugares más fríos serán parte del nuevo escenario.
En estos momento la discusión está que arde en la industria del vino europeo. Y no se trata de que si los vinos de la Ribera del Duero, en España, le pisan los talones en calidad a los tintos de Burdeos, en Francia. Muy por el contrario, una de las principales preocupaciones de los viñateros es el cambio climático. ¿Un efecto inesperado de la campaña "Una verdad inconveniente de Al Gore"?
Para nada, la preocupación se debe a la experiencia cotidiana como viticultores.
En España, durante la última década la vendimia se adelantó casi diez días debido a las mayores temperaturas. Ahora la industria batalla con un clima que acelera la maduración de las uvas y que dificulta la producción de vinos de clima frío.
"En el sector viñatero europeo hay una gran preocupación. Vivimos de la tierra y somos los más afectados cuando hay cambios en ella. Esto no es como producir automóviles, que lo puedes hacer en cualquier parte; nosotros dependemos de la relación de la planta con su ambiente", afirma Miguel Torres, propietario de viña Miguel Torres.
Sube la temperatura
Los estudios científicos avalan la inquietud viñatera.
Según Francisco Campo, chileno que asesora varias viñas españolas, los datos indican que 2006 fue el año más cálido de las últimas dos décadas. Además, en los últimos 25 años el promedio de temperaturas subió 1,5 °C en el Mediterráneo. "Muchos dirán que es poco. Sin embargo, entre una era glacial y otra la diferencia de temperaturas promedio es sólo de 4 °C", expresa Campo. Agrega que las temperaturas medias de la noche han cambiado más que las diurnas. Por ello las parras no logran suficiente "descanso" y maduran a pie forzado.
Con cifras en la mano, Campo advierte también por la mayor actividad de luz ultravioleta. Destaca que mientras en 1970 la uva recibía 2.023 horas de sol al año, hoy recibe cerca de 2.400 horas de sol. "La uva expuesta a estrés de rayos ultravioleta se quema. Para protegerse, la baya desarrolla los taninos y los polifenoles. Por eso hay una tendencia a vinos más alcohólicos, más tánicos y concentrados", afirma.
Y hay otros efectos, como los señalados en estudios alemanes que detectaron que, frente a una mayor radiación ultravioleta, las uvas blancas desarrollan compuestos aromáticos poco agradables. Además, se altera el metabolismo del nitrógeno de las parras, lo que produce problemas en la fermentación. "Eso es especialmente complicado para el espumante. Ese segmento del mercado se va a ver afectado en forma importante", consigna Campo.
Traslado de parras
Uno de los efectos más inmediatos en la industria del vino es la migración en busca de sitios más fríos. La opción es trabajar a más altura y, en el caso europeo, moverse hacia el norte, mientras que en caso de Chile es dirigirse al sur.
Además, deberá cambiarse una de las más sacrosantas bases del vino europeo. "Debido al cambio climático, vamos a tener que alterar las reglas de denominación de origen en Europa. Fueron elaboradas muchos años atrás y no responderán a los cambios agroclimáticas que estamos viendo", reconoce Miguel Torres.
¿Qué pueden hacer los viñateros? Según Torres, aportar su grano de arena para concientizar a las personas y a los gobiernos, además de reducir sus propias emisiones de CO2.
"Como empresa decidimos invertir 10 millones de euros. Estamos instalando placas fotovoltaicas, replantando bosques y, en el caso de España, cambiamos nuestros autos por vehículos híbridos", afirma el viñatero español.
Qué pasará en Chile
En Chile la situación es menos apremiante. Por lo menos por el momento.
"En nuestros estudios en Curicó no hemos notado variaciones tan grandes como en Cataluña, donde está nuestra matriz. Sin embargo, eso es esperable, pues los cambios climáticos siempre empiezan en hemisferio primero. Sin embargo, tarde o temprano el problema también se presentará en Chile", afirma Torres, de visita en Chile.
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