Los productores quieren llegar también a Estados Unidos y a la industria cosmética.
A Europa llegarían los derivados de caracol que veinte microempresarios crían en el norte del país (Arica) y que en conjunto negocian en el extranjero bajo el nombre de Caracoles del Desierto desde 2006.
Daniel Ralde, productor que dirige la asociación, explica que con la ayuda de ProChile dieron a conocer en octubre pasado los productos a importadores y productores de España y Francia.
“Tuvieron una muy buena aceptación y regresamos con ofertas para enviar caracoles vivos, en conservas y otros formatos que estamos evaluando”, acota.
Los objetivos primordiales para los microempresarios pasan por la estandarización y optimización de procesos, la creación de una plataforma comercial y colocar el producto en Europa, donde puede alcanzar atractivos precios: el kilo de caracol vivo puede llegar a casi cinco euros y en conserva, a 18 euros.
Actualmente, los microempresarios crían las especies en un área de 4.000 m2 y luego el proceso de engorda se hace en una de 8.000 m2 que para el próximo año se ampliará, posibilitando que doblen la actual producción de 15 toneladas del producto. Así, la idea es crecer con el negocio hacia otros mercados, como Estados Unidos y la industria cosmética.
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