Una crónica en Economía y Negocios de El Mercurio realizada por la periodista Laura Garzón Ortiz sobre nuestra potencia alimentaria y el rol que ha jugado Mario Montanari en la imaginación y la realización de esta posibilidad hace ya muchos años, merece una transcripción resumida en este blog. Aquí va.Mario Montanari predica y practica. Hace 26 años este empresario -presidente del holding agroindustrial y acuícola Invertec -vislumbró la idea que Chile podía transformarse en una potencia alimentaria y desde esa época no ha parado tratando de convencer a otros hombres de negocios y, sobre todo, a las autoridades que hagan suya esta visión y que del sueño se pase a la realidad.
Sus palabras han caido en terreno fértil y hoy los alimentos nacionales se venden en casi todo el mundo. Se calcula que, por ejemplo, diariamente 6 millones de personas comen salmón chileno y 7 millones beben nuestro vino. Pero estas cifras no le bastan a Montanari. Cree que hay mucho camino por recorrer para que Chile entre a las ligas mayores y se ubique entre los 10 países que mandan en este rubro. Hoy aparece en el puesto 17, en un ranking encabezado por Estados Unidos.
Convencido que para conseguirlo tiene que habr uns estrategia país detrás, el empresario reactivó su "canuteo" y decidió sumar más fieles a la causa. Y no le ha ido mal: a fines del año pasado creó una página en internet (www.chilepotenciaalimentaria.cl) que ya recibe más de 130 visitas diarias, con la proyección de llegar a fines de 2006 a 500.
En paralelo, dirigió sus pasos nada más y nada menos que a la entonces candidata Michelle Bachelet, quien le compró completa la idea. Tanto que ya anunció que el Ministerio de Agricultura se transformará en una megacartera de Alimentación, integrando a la Subsecretaría de Pesca que hoy está en Economia.
"Conozco mucho a Michelle Bachelet -dice- estuve con ella en una reunión de empresarios, luego en un acto masivo con campesinos en San Felipe y en un Seminario en la Universidad de Chile. En esas ocasiones le planteé estos temas, le envié los libros que he escrito y creo que con su equipo construyó una estrategia país que aportará a combatir la pobreza"
Y es que de aplicarse las políticas correctas Montanari saca cuentas optimistas: desde 2006 a 2010 se crearán algo más de 250.000 empleos adicionales en el sector, creciendo a una tasa mayor a la del empleo total de país. Para el 2030, proyecta que uno de cada tres chilenos trabajará en el sistema alimentario.
Más adelante sostiene Montanari que para hacer esto realidad se requiere generar un aparato institucional inclusivo, que reuna a todos los actores de la cadena alimentaria y que suman 1 millón 200 mil personas, refiriéndose a la nueva secretaria de estado que encabezará el ex rector de la Universidad de Talca, Álvaro Rojas.
Hay experiencias internacionales exitosas, pero todas ellas han exigido una profunda modernización del aparato estatal que participa. Señala la crónica de El Mercurio que los dardos de Montanari apuntan al Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap). "No se puede seguir con una acción bipolar: por un lado la economía campesina y por el otro los empresarios. Su visión asistencial hacia los campesinos es un gran error; lo que hay que hacer es mejorar esta relación, hacer una economía de contratos entre estos dos sectores, porque así se dinamiza la producción", explica.
El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) también deben aplicar profundas reingenierías. Sobre el primero, señala que hay que reforzarlo, incorporando gente más joven y dotarlo de más funciones.
"Si no se hace responsable de la trazabilidad (la posibilidad de encontrar y seguir el rastro - a través de todas las etapas de producción, transformación y distribución - de un alimento), vamos a tener problemas para competir en Europa y Estados Unidos. Además hay que mejorar su capacidad digital y las metodologías para analizar alimentos", indica.
Sobre el INIA, Montanari afirma que "no tiene nada que hacer en Santiago" y propone que sea transferido a cada región, porque allí hay que reforzar los sistemas de investigación.
En el resto de la crónica aludida, Mario Montanari se refiere a cambios que deben efectuarse en el sistema chileno de fomento a la investigación y desarrollo. Termina la crónica señalando la preocupación de Montanari por el valor que alcanza el dólar, parámetro clave para la viabilidad de los negocios de exportación alimentaria.















