En la aclaración, el diario explica que en el texto original se citaba a un supuesto oficial del puerto de Castro, quien en realidad es un guardia de seguridad.
El periódico estadounidense The New York Times publicó hoy una nota del editor en donde rectifica información dada en el artículo publicado el 27 de marzo pasado sobre la industria salmonera chilena.
En la aclaración, el diario explica que en el texto original se citaba a un supuesto oficial del puerto de Castro (Adolfo Flores), quien describía que en las instalaciones de Marine Harvest se almacenaba bolsas con comida para salmón que contenía antibióticos, pigmentos y hormonas.
Sin embargo, el hombre citado —según aclara el Times—, pese a declararse como oficial de puerto, es sólo un guardia de seguridad. En consecuencia, el diario explica que aprende de esta situación y que deberá estar atento a la misma, dejando de citar a Flores como una autoridad sobre el contenido de las referidas bolsas de alimentos.
Además, en la aclaración el diario plantea que el artículo tampoco consignó que tanto Marine Harvest como SalmonChile negaron el uso de hormonas o que el los pigmentos utilizados tuvieron cualquier riesgo para los consumidores.
Polémico artículo
El citado artículo del diario estadounidense provocó una serie de reacciones en el país, tanto del propio Gobierno como del sector privado.
De hecho el embajador de Chile en EE.UU., Mariano Fernández, envió una carta en donde el diplomático buscaba dejar en claro que las acusaciones en contra de la industria salmonera realizadas en una editorial de ese medio -donde se acusa al sector de usar antibióticos indiscriminadamente- eran falsas.
Incluso el canciller Alejandro Foxley consideró hoy que la publicación "tomó una posición muy negativa" respecto de una de las industrias "más exitosas" de Chile.
Por su parte la industria salmonera, a través de SalmonChile, realizó una campaña publicitaria en diferentes diarios estadounidenses como reacción al artículo que publicó The New York Times.
La citada aclaración
An article on March 27 reported on a virus, infectious salmon anemia, or I.S.A., killing millions of salmon cultivated for export by Chile’s salmon farming industry. It quoted an official at the port of Castro, Chile, describing bags of fish food stored at the facility by Marine Harvest, a Norwegian company, as containing antibiotics, pigments and hormones.
The official, Adolfo Flores, identified himself as the port director. He in fact worked as a security guard, The Times learned subsequently. Had The Times been aware of his actual position at the time, it would not have cited him as an authority on the contents of the bags, which were labeled medicated food. The article also should have noted that Marine Harvest and SalmonChile, an industry association, deny that they use hormones or that the pigments they use pose any risk to consumers.
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