A comienzos de este año Chile apareció en el puesto 29 de un total de 149 países incluidos en el ranking de desempeño medioambiental desarrollado por las universidades de Yale y Columbia. Christine Kim, coautora del estudio y gerente del programa de medición de desempeño ambiental del centro para Leyes y Políticas Ambientales de Yale, llegó a Chile esta semana para explicarle a los empresarios las implicancias de estos resultados, en una reunión organizada por la SOFOFA. “Esta es una herramienta de negocios. Quizás hace una generación, los ambientalistas pensaban que las industrias siempre eran malas, pero ahora pueden ser una buena influencia en el medioambiente, y empresas que son responsables con el medioambiente pueden ser más rentables. Por ejemplo, el director ejecutivo de General Electric, Jeff Immelt, vendió la división de plásticos, y otras unidades que eran muy contaminantes, e invirtió en energías alternativas, porque se dio cuenta que las empresas lo necesitarían” afirma.
- ¿Les sorprendió que EE.UU. estuviera en la ubicación 39 del ranking?
- Tal como en Estados Unidos la gente se pregunta “¿Por qué estuvimos tan abajo en el ranking?”, en países europeos se preguntan por qué EE.UU. estuvo tan alto. Aunque Estados Unidos protege sus tierras y tiene uno de los mejores tratamientos de agua del mundo, tuvo un bajo puntaje debido a la importancia que le otorgamos al cambio climático en el índice este año.
- ¿Cómo se encuentra Latinoamérica respecto del resto de las regiones?
- Latinoamérica tiene un desempeño mucho mejor que cualquier otra región en el mundo, y creo que es principalmente porque hay partes de Latinoamérica que no han industrializado sus economías completamente. Latinoamérica es una fuente increíble de recursos naturales como el agua, montañas y mucha biodiversidad. Aún así, hay cosas que unos países están haciendo bien y otros no. Entonces este índice es sólo una fotografía para que usen las autoridades mundiales para iniciar una discusión.
- Para los chilenos puede ser difícil entender que el país se ubique en el puesto 29 (sobre Argentina, Brasil y México) cuando en estos días tenemos alerta ambiental en Santiago…
- Por ciudad, claro, pero Chile ha tenido un crecimiento en términos del sector energético y en la protección de la tierra. Pero hay que entender que ningún país lo está haciendo bien, incluso Suiza, que se ubicó en el primer lugar, no se desempeña bien en aspectos como la agricultura, que está muy subsidiada. Lo que tratamos de hacer con el índice EPI es tener un mejor manera para comparar a los países respecto de sus pares, y determinar en qué aspectos los países están bien y en cuáles se deben enfocar. Actualmente las autoridades no saben por dónde comenzar, o piensan que deben enfocarse en la contaminación del aire cuando el principal problema son los bosques.
- ¿Y cuáles son las tareas pendientes para Chile?
- Hay que priorizar los temas en los que Chile debería estar trabajando, y eso debería ser una decisión no sólo del gobierno, porque la sociedad civil y las empresas tienen un impacto en ese proceso. Eso se aplica a todos los países.
Pero por la tasa de crecimiento de Chile y su desarrollo económico en los últimos diez o veinte años, estoy sorprendida de que no haya más impacto medioambiental. Tiene una trayectoria más sustentable y sus líderes han sido capaces de prever algunos de los problemas, pero se necesita hacer más.
- ¿El puesto de un país tiene correlación con el nivel de inversión extranjera en él?
- Definitivamente, es una medida de la competitividad en el uso de los recursos. Por ejemplo, fuimos invitados a mostrar este índice a Hong Kong, porque ahora está tan contaminado que muchas multinacionales se están yendo a Singapur, y la tasa de efectos medioambientales en la salud son más altos en Hong Kong que en ninguna otra parte del mundo, entonces las empresas no necesariamente quieren estar allá.
Paula Namur Y.
Diario Financiero















