Parálisis estomacal es el principal riesgo de ganado expuesto a cenizas

Enviado por Editor Chile Potencia Alimentaria el 16/05/2008 a las 15:01

Lentitud, obstrucción o parálisis del funcionamiento del aparato digestivo son algunos de los riesgos que enfrenta el ganado bovino y pequeños rumiantes como ovejas y cabras, expuestos a las cenizas del Volcán Chaitén.

“Las cenizas ingeridas junto con el pasto y el agua, al ser insolubles, se depositan en el segmento más bajo de los preestómagos, llamado retículo. Esta estructura regula el movimiento del rumen -también conocido como “panza”- que debe registrar 3 contracciones cada 2 minutos, actuando como una especie de marcapasos. Una acumulación de cenizas puede paralizar el retículo y la actividad  del rumen, donde los protozoos y bacterias ayudan a la digestión de la fibra”, explicó el médico veterinario Alejandro Soto, del laboratorio de Drag Pharma.

El especialista advirtió que es urgente el retiro de los animales de la zona, como ha estado ocurriendo, por el riesgo de pérdidas de cabezas de ganado. Según registros del Ministerio de Agricultura previos a la crisis, los bovinos en total eran 23.000 (10.000 en Palena, 7.000 en Futaleufú y 6.000 en Chaitén). Los ovinos, 28.000, en proporciones similares en las comunas mencionadas.

Para revertir la situación derivada de la ingesta de ceniza, el especialista recomendó un consumo abundante de agua limpia, en lo posible, para eliminar los residuos. Asimismo dijo que en estas situaciones se puede aplicar un digestivo ruminal para restablecer el equilibrio bioquímico y pH en el sistema digestivo.

Irritación de vías respiratorias

Otra de las afecciones a las que está expuesto el ganado son la irritación visual, bronquial y traqueal, lo que facilita el ingreso de bacterias al organismo. Para esto el especialista aconsejó el suministro de medicamentos broncosecretolíticos, que facilitan la expulsión de la secreción bronquial a través de la garganta, así como inyecciones de antibacterianos de amplio espectro, que ayuden a prevenir enfermedades como la neumonía y diarrea.

Finalmente, el médico veterinario recomendó el suministro de vitaminas y minerales, para revertir la situación de estrés alimentario a la que se han visto sometidos los animales. La escasez de forraje de calidad debe ser suplementada con vitaminas como la A, que son necesarias para la capacidad reproductiva en vacunos, pues su carencia provoca falta de celo; la vitamina D, que colabora en la fijación del calcio en los huesos; y la vitamina E, que actúa como antioxidante y protector celular, fortaleciendo el sistema inmune. Suplementos minerales con calcio permiten fortificar los huesos, evitando su debilidad y retardos en el desarrollo.

“Una acción completa que involucre la evacuación y cuidado reparador posterior permitirá salvar las cabezas de ganado, que representan una riqueza importante para la zona”, concluyó Soto.

EMOL

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