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Desafíos de los semilleros

Enviado por Fbalcells el 23/05/2008 a las 12:39

Los siete desafíos que permitirán al rubro seguir siendo uno de los más promisorios del país. Si logran adecuarse podrán crecer este año 20%.

No es un secreto que la industria semillera exportadora enfrenta un duro momento. Y, al igual que en la mayoría de los rubros que tienen sus ojos en el mercado internacional, el dólar es el principal acusado. Cómo no, si de los US$ 300 millones que mueve esta industria, US$ 230 millones corresponden a las ventas que se hacen al exterior, y dentro de éstas, el 50% va a Estados Unidos.

Aunque para ser justos, la moneda norteamericana no es el único villano que ha puesto en jaque la producción de semillas ni la continuidad de algunas empresas productoras en el país.

La realidad del rubro es compleja. La gran demanda que existe por commodities podría arrastrar un aumento de la necesidad de semillas. "Podríamos pensar que los servicios de exportación de semillas tendrían crecimientos de 15 a 20 por ciento en sus ventas para el próximo año, que equivalen a unos 30 millones de dólares, sobre todo en las semillas grandes (maíz, soya y girasoles)", dice Víctor Pinto, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros).

Por ello el dirigente está convencido de que el rubro debería adquirir nuevas fuerzas, a pesar de lo oscuro que está el panorama. Es tajante: "Más que la salida de empresas veo en el futuro a agricultores, sobre todo de uva de mesa, convirtiéndose en productores de semillas".

La perspectiva parece muy positiva y significaría un respiro para un rubro que está tambaleante por diversos factores que se suman al dólar.

El alza de los costos ha puesto en entredicho la rentabilidad de las empresas. Para continuar tendrían que traspasar los mayores costos, que son del orden de 15% según Pinto, a los productores agrícolas.

Según estimaciones, el costo de la semilla no incidiría en más del 5% del valor vendido de la producción. Y se vería compensado por las ventajas comparativas que tiene Chile para la producción de semillas.

Las ventajas son contar con una mano de obra capacitada y de costo accesible, lo que no ocurre con competidores como Australia u otros que ya aparecen, como Sudáfrica.

El otro elemento que tiene complicada a la industria nacional es la aparición creciente de competencia. Además de la australiana o sudafricana, en la región adquieren fuerza países como Perú.

Aquí tampoco todo es tan negro. El vecino del norte recién incursiona en estas lides, por lo que su producción es aún experimental y enfocada principalmente a las hortalizas. Chile, en cambio, se enfoca principalmente al maíz, para lo cual Perú no tiene las condiciones.

Sin embargo, no se puede desconocer que mucho más temible es Argentina, país con una fuerte tradición granelera. Pero a la nación trasandina le juega en contra que sus políticas en impuestos son inestables; entonces, temas como el de las retenciones llevan a que los compradores sientan que es un proveedor poco seguro y opten por otras alternativas, como Chile.

Finalmente, la comercialización de las semillas también ha complicado la existencia del rubro. Dado que la venta de éstas ha estado difícil y por la compleja situación que se vive en el país - por la sequía, costos de mano de obra y el dólar- , muchos agricultores han optado por orientarse a la producción del cultivo final, más fácil de comercializar, antes que asumir los riesgos de invertir en cultivar semillas.

Pero los semilleros saben que están en un punto de inflexión, con un mercado atractivo. Estos son sus planteamientos para recuperar competitividad y seguir estando entre los rubros top de Chile.

Los siete desafíos para sobrevivir y crecer:

  1. Aumentar la productividad: Con una industria cada vez más madura y competitiva, hay que aumentar la productividad invirtiendo en investigación. La idea es aplicar tecnologías conocidas, pero de la manera más efectiva para mejorar los rendimientos y la calidad. Un área en que podría aplicarse es en la tecnificación del riego.
  2. Mecanización baja costos: Para enfrentar las alzas en los costos de mano de obra, que por lo menos han aumentado 30% en el último tiempo, la conclusión es que se deben mecanizar los procesos. El despanoje, por ejemplo, se puede hacer con máquinas, como ocurre en EE.UU. Pero también hay tecnologías que podrían hacer saltar este proceso, como el uso de variedades de machos estériles en maíz.
  3. Economía y medioambiente: Frente a los aumentos de precios de la energía - sólo en electricidad ha subido 50% el costo en relación con el año pasado- , la solución es economizar. En Argentina ahorran con cultivos de cero labranza y tienen buenos resultados. Otro gasto energético importante se hace en el secado de las semillas, para el cual se podría barajar usar los desechos de la producción para generar calor.
  4. Eficiencia y tecnología: Ante los valores de los insumos, la fórmula es hacer un uso más eficiente aplicando más tecnología. Por ejemplo, hacer más análisis de suelo para usar sólo lo que requiere cada producción. También se puede reducir el uso de fertilizantes, buscando plantas que sinteticen el nitrógeno atmosférico, como las leguminosas. No descartan la posibilidad de lograrlo con variedades transgénicas.
  5. Desplazamiento de zonas: El cambio climático implica que eventualmente se trasladen algunas producciones a zonas más al sur, como Los Ángeles, donde hoy hay muy pocos cultivos de semillas. Claro que ahí también interviene la necesidad de mejoramiento en el riego.
  6. La gran apuesta: Exportar fitomejoramiento. Lo que realmente puede hacer competitivo al país es tener una plataforma genética y la capacidad de exportar innovación. El país cuenta con variedades de germoplasma de gran valor. Eso puede transformar a Chile en la Holanda de Sudamérica. La tarea podría darse con acuerdos entre compañías nacionales y extranjeras compartiendo los royalties. Existe un comité en Anpros trabajando el tema.
  7. Presencia internacional: un último reto es aumentar la presencia a nivel internacional. Con ello, además de estar en la retina de los países que ya son clientes, hay que buscar entrar a nuevos mercados, principalmente al asiático, que es una alternativa interesante para la venta de semillas de hortalizas. Ya existen algunas conexiones con Japón,Taiwán y Corea, pero es algo que recién está empezando.


Macarena de Cea Covacich.
Revista del Campo, El Mercurio

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