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Parral revive gracias al arroz

Enviado por Fbalcells el 28/05/2008 a las 11:55

El año pasado el quintal se vendió a 12.500 pesos, actualmente alcanza a $22.000. Se produjo el milagro que los productores esperaban tras años en un negocio deprimido.

Parral con sus casas de adobe, de un piso y fachadas continuas y parceleros con poca tecnología, parece la postal de un típico pueblo de la zona central sumido en la inercia. Pero el salto que pegó el precio del arroz, su producto estrella, de 12.500 pesos a 22.000, lo puso de nuevo en el mapa y lo está haciendo brillar. Ahora tiene un tesoro entre sus manos.

La mitad del arroz que se produce en Chile es cultivado en Parral. Por eso, el cereal promete ser el factor que cambiará la suerte de esta zona.

Sus 40 mil habitantes, de los cuales alrededor de 1.000 se dedican a cultivarlo, ya se están sobando las manos cuando recién acaba de terminar la temporada con precios que casi doblaron a los del año pasado.

Con destino arrocero

La semana pasada, Parral estuvo literalmente bajo el agua, con 253 milímetros en cinco días. Fue como que el cielo le estuviera repitiendo que su porvenir pasa por inundar sus campos y sembrar arroz en ellos.

La nueva vida se empieza a notar en los parralinos.

En la más reciente campaña se cosecharon 750 mil quintales, lo que a un precio promedio de $20 mil el quintal implicó un ingreso de 1.500 millones de pesos.

Y eso se nota en el pueblo.

Algunos señalan que servirá para paliar las deudas que dejaron las malas temporadas de los años anteriores.

Pero las nuevas ganancias ya están repercutiendo en el comercio.

"Comparado con el año pasado, las ventas subieron 40 por ciento para el Día de la Madre. Y lo que más se compró fueron refrigeradores, cocinas y televisores", cuenta Álvaro Baeza, vendedor de una tienda retail.

Además, se está haciendo cada vez más difícil estacionar en el centro de Parral. "Está llegando harto auto nuevo" señala.

A pequeña escala

En la zona el cultivo está en manos de pequeños propietarios; de hecho, 700 siembran entre 11 y 13 hectáreas, sólo 11 cosechan cerca de 147 ha y 8 alrededor de 200. Así lo señala el acta de regantes de Digua, el embalse que permite abastecer de agua a la ciudad y la razón por la cual esta zona ha permanecido firme junto al arroz, aun cuando el precio no era bueno. Eso hizo que en los últimos 5 años las hectáreas plantadas bajaran considerablemente.

Pero ahora, la incidencia de Parral en la producción nacional podría aumentar al 60%, ya que zonas como Colchagua y Chépica, que tradicionalmente lo sembraban, se dejaron llevar por el buen precio del maíz y cambiaron de cultivo.

Según Carlos Cisternas, director de Fedearroz, con un precio óptimo de $20 mil el quintal y un rendimiento promedio nacional de entre 55 y 57 quintales por hectárea, el margen para el productor debería estar en torno a los 500 mil pesos por hectárea. Claro que en esta temporada impactará fuerte el alza en los insumos, especialmente fertilizantes y petróleo.

Sin embargo, señala, el margen podría incrementarse si se optimizan los recursos.

"Chile no tiene problemas de enfermedades ni plagas, es un ambiente para altos rendimientos, por lo que si se cultivan las variedades locales de acuerdo a las prácticas de cultivos y los tiempos precisos, se podrían sacar perfectamente 80 quintales por hectárea. Eso dejaría una ganancia de un millón de pesos por hectárea", explica Cisternas.

Un pasado glorioso

En Parral se comenzó a sembrar arroz a fines de los 60' y en ese tiempo Chile llegó a tener 40 mil hectáreas. Actualmente la superficie oscila entre 22 y 25 mil, de las cuales 15 mil son de Parral.

"El cultivo se mantiene estable básicamente porque tenemos asegurada el agua para regar", explica Juan Sepúlveda, presidente de los arroceros de Parral.

Sepúlveda cree posible crecer más en superficie gracias a los precios.

"Puede que con el alza se entusiasmen y vuelvan a sembrar, claro que eso implica un trabajo extra en la tierra. Hay que inundar el campo desde octubre hasta mediados de febrero y no es tan fácil", señala.

Pero el precio bien vale el intento, ya que tiene incluso posibilidades de seguir en alza. Ocurre que las malas cosechas obtenidas en países que tradicionalmente lo cultivan, como Tailandia y Australia, junto con el aumento de la demanda en otros como India que comienzan a gastar más en alimentos, y el cambio de hectáreas dedicadas al cultivo de arroz por cereales con los que se elaboran biocombustibles, hizo bajar el stock mundial, lo que produjo una cuasi histeria por comprar arroz en el mundo. Eso terminó por hacer que el precio llegara a las nubes.

Para los agricultores el precio fue una sorpresa. Es lo que siempre desearon, sobre todo en los peores momentos, pero no lo esperaban.

Todavía la producción nacional es deficitaria. El precio del arroz chileno está en relación con lo que se paga por el importado. Y lo paradójico es que el importado es más caro, a pesar de ser de menor calidad.

"Actualmente se están pagando 23 mil pesos por el quintal de arroz importado, cuando en el mejor de los casos por el nacional se pagan 22 mil. El que se importa es de grano largo fino, pero no hay que confundir fino con calidad, lo fino es por lo delgado. La variedad que utilizamos nosotros es superior", explica Carlos Salinas, productor de arroz de Ñiquén.

En Chile, el 98% del cultivo corresponde a la variedad Diamante, que es de grano largo y ancho. El porcentaje restante es de la variedad oro, de grano corto.

"Nuestra variedad es la japónica, de grano largo y ancho, distinta a la variedad índica (grano largo y fino), cultivada en Argentina, Brasil, Uruguay y países asiáticos. Se le considera de alta calidad", señala Juan Luis Ibarra, gerente de abastecimiento y logistica de Carozzi.

Por esta razón, los agricultores siguen considerando que el precio es injusto, aunque concuerdan en que el actual "veranito de San Juan' es un delta que permitirá amortiguar la baja en hectáreas sembradas que ha tenido el rubro en los últimos 3 años, debido a la baja del precio y a la falta de competencia del mercado.

"La baja se debió a la falta de agua que hubo, pero además a la menor competitividad que dio resultados negativos en los ejercicios económicos. Eso fue desanimando a los productores", explica Carlos Cisternas, director de Fedearroz, fundador y asesor del Proyecto Arrocero de Exportación Proarroz y miembro de la Comisión Nacional del Arroz.

Todo sube en Parral

La superficie destinada al arroz en Chile fluctúa entre 22 a 25 mil hectáreas, con la que se producen 70 mil a 80 mil toneladas. Eso sirve para abastecer el 50% del consumo nacional, que es entre 9 a 10 kilos por persona al año. El resto se importa, principalmente de Argentina y Tailandia. Y aunque es difícil que haya un aumento considerable de las siembras, básucamente porque faltan semillas certificadas y embalses para asegurar el riego, en Parral la hetárea ya comienza a mostrar un alza.

"El precio del suelo ya había aumentado bastante su plusvalía porque había interés por otros cultivos, como forestales y olivos, pero ahora ya comienza a verse una nueva alza, básicamente porque el arroz puede ser un cultivo rentable en un plazo no inferior a los 3 a 5 años. Hace 5 años, la hectárea costaba 500 mil pesos, hoy se habla de un millón y medio pudiendo llegar a dos millones. Y el arriendo que antes costaba entre $70 y $80 mil pesos la hectárea, hoy está alrededor de $200 mil". Señala Carlos Cisternas.

Lo que falta

Semillas certificadas. Actualmente se plantan algunas distribuidas por INIA, pero el número queda corto y se termina plantando lo mismo que se cosechó. Además, faltan centros de acopio que permitan a los agricultores pelear por un mejor precio. La ausencia de un lugar donde guardar hizo que gran parte vendiera al principio de la temporada, perdiendo 5 mil pesos por quintal.

Loreto Gatica
Revista del Campo

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