El incremento en el precio internacional del crudo se ha dejado sentir en la actividad doméstica, elevando, junto a otros factores, los costos energéticos y afectando seriamente el desempeño de sectores clave como el industrial. Ello, ha motivado los exhortos hacia la autoridad para que de una vez por todas termine con el tributo específico al diésel, en la actualidad, de 1,5 UTM por metro cúbico.
Por lo pronto, diversos economistas consultados por ESTRATEGIA concuerdan que la eliminación de tal gravamen implicaría la actividad y restaría presión al IPC. Lo cierto es que si hoy se eliminara el gravamen, el litro del insumo disminuiría en cerca de $53 hasta los $570. Más aún, se estima que si tal la decisión se hubiera tomado en noviembre pasado, cuando se inyectaron US$ 200 millones al Fondo de Estabilización del Petróleo, el combustible habría quedado en $470 pesos y no en los $521,23 que observó en ese entonces. En cambio, desde 2001 a la fecha el valor diésel se ha más que duplicado su promedio anual, pasando de $ 248,1 por litro a los $510,8 que acumula en lo que va del ejercicio.
Efectos
Para los economistas consultados por Estrategia Michelle Labbé, de Econsult Eric Haindl y Pablo Wagner, de las universidades Gabriela Mistral y del Desarrollo respectivamente la supresión de este impuesto tendría un efecto en el IPC y en la actividad económica.
Para Erik Haindl, de la Universidad Gabriela Mistral, suprimir este impuesto “impactaría indirectamente (en la inflación), porque es un elemento que influye en los costos de muchos productos”, afirmó. Michelle Labbé, de Econsult, señala, en tanto, los cerca de $50 que se restarían al precio se sentirían en todos los transportes y sistemas productivos, con las consecuencias esperables sobre el IPC.
Pablo Wagner, de la Universidad del Desarrollo, coincide. Piensa que el impacto sería importante: “hoy el tributo es casi la mitad del valor por lo que eliminarlo ayudaría a que la inflación bajara”, afirmó.
El académico también estima efectos favorables para la actividad. “Es obvio que tendríamos un crecimiento mayor, en especial en la actividad industrial por la baja en los costos de la energía”, sostiene. Opinión compartida por Haindl, quien aseguró se aumentaría el valor agregado en dicho ámbito, “lo cual tendría un efecto expansivo hacia las demás”. Labbé es más cauta: “$50 es muy poco para un insumo que hoy está cercano a los $700”, advierte.
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