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Salto exportador de corderos en zona centro-sur.

Enviado por Fbalcells el 09/10/2006 a las 12:55

Eduardo Moraga Vásquez. Revista del Campo.

Nuevas plantas faenadoras, creciente interés por convertirse en productor y un incipiente salto en productividad marcan la pauta. Para que se consolide el salto ovino se requiere una producción profesional y asociar a los pequeños productores. Eduardo Moraga VásquezEn medio de sus giras por Europa para promover las exportaciones de carne de vacunos, una pregunta siempre perseguía a Horacio Bórquez, gerente general de Carnes Ñuble.Una y otra vez, el ejecutivo chillanejo se encontraba con clientes potenciales con una gran duda respecto de su oferta. Eso sí, no tenía nada que ver con dudas sobre la calidad de los bovinos chilenos, ni con la sanidad de sus instalaciones faenadoras.

El cuestionamiento iba por un derrotero muy distinto."Me decían 'nos parece bien su oferta de vacunos, ¿pero tiene carne de cordero?', incluso a veces directamente nos preguntaban primero por ella", recuerda el ejecutivo.Ante la insistencia, el año pasado el directorio de la faenadora de la Octava Región decidió lanzarse a la aventura de exportar ovinos. Enviaron un par de contenedores de prueba a Europa, con tan buena respuesta que decidieron apurar el tranco. El resultado es que para 2006 esperan concretar envíos por US$ 1,2 millón.La misma Carnes Ñuble anuncia inversiones por US$ 3 millones para levantar una nueva planta faenadora de corderos.

Pero los chillanejos no están solos. AASA, el holding dirigido por Andrés Allende, estudia ingresar en el corto plazo a los corderos. Mientras tanto, en Osorno, una importante planta faenadora de vacunos iniciará a fines de año las obras civiles de una planta íntegramente dedicada a los ovinos.A nivel de productores también hay movimiento. Las familias Rabie y Matetic están consolidando su producción de corderos."Desde hace un tiempo a esta parte, hay un gran interés por conocer sobre la cría de corderos. Tenemos muchos visitantes en nuestro fundo", señala Rodrigo Doberti, administrador de Agrícola Alcones, predio ubicado en Marchigüe, VI Región.La suma de inversiones industriales y creciente interés hablan de un incipiente boom ovino en la zona centro-sur.

Empujón europeo

Buena parte del salto de los corderos obedece a cambios sucedidos a miles de kilómetros de distancia, específicamente en la UniónEuropea.Desde fines de los noventa, el conglomerado dio un paulatino giro en su política agrícola y comenzó a disminuir sus subsidios. Precisamente, el sector más golpeado por esa medida ha sido el ovino.A comienzos de está década, la producción comenzó a caer en picada entre los productores del norte de Europa, baja que se extendió posteriormente a los países del Mediterráneo.

Las proyecciones hablan de que, para mediados de la próxima década, el Viejo Continente tendrá un déficit de 300 mil toneladas. Para dimensionar esta demanda, basta tener en cuenta que el total de las exportaciones ovinas chilenas, incluyendo Magallanes, llega a cerca de 6 mil toneladas.Además, gracias al TLC firmado con la UE, Chile obtuvo una cuota de 5 mil toneladas libres de arancel, monto que cada año aumentará en 10%.

Panorama actual

El salto que comienzan a experimentar los corderos hubiera sonado a ciencia ficción sólo un par de años atrás.Tradicionalmente, las exportaciones de cordero en Chile han estado concentradas en Magallanes.En toda la zona centro-sur, donde se encuentra un poco más de un tercio de los 3,7 millones de ovinos que hay en el país, la producción sobrevive a duras penas para satisfacer el débil mercado interno."En la actualidad existe sólo la mitad de animales que hace un par de décadas. La razón es que se fue perdiendo la costumbre de comer corderos. La baja demanda hizo que la crianza se transformara en una actividad de sobrevivencia para pequeños campesinos, con una baja productividad y con animales que generalmente se venden en las cercanías", afirma Ignacio Briones, asesor de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

Las cifras oficiales son esclarecedoras. En la zona centro-sur existen 85 mil explotaciones de ovinos. El problema es que cada una de ellas tiene en promedio sólo 15 animales, ¡0,4 por ciento de los que tiene un típico plantel magallánico!Como en un círculo vicioso, la menor demanda y la atomización de la crianza hicieron que la productividad bajara fuerte y con ello la rentabilidad. De hecho, la carga promedio de la zona centro-sur es de sólo un animal por hectárea, frente a los cerca de 20 de Nueva Zelandia.Curiosamente, buena parte del auge de los corderos deriva del bajo nivel actual.

Existe consenso entre ovejeros y especialistas en que la zona centro-sur tiene un gran espacio para crecer en productividad.Un claro ejemplo se puede encontrar en el Criadero Bandurrias, de propiedad del empresario Felipe Sahli y ubicado en Marchigüe, VI Región.Tras seis años de trabajo en mejorar el pobre suelo del fundo y de especializarse en la raza carnicera hampshire, se logró llegar a tener 2.400 madres en 200 hectáreas, 50 de ellas con riego. En términos concretos, el logro de Bandurrias es manejar 12 madres por hectárea. Pero en el predio señalan que todavía queda espacio para aumentar la carga de animales."Logramos que los corderos ganen cerca de 32 gramos diarios y podemos tener un animal listo para la venta más de un mes antes que el período tradicional", afirma Marco Lizama, administrador de Las Bandurrias.

Como el auge de las exportaciones genera un poder de compra permanente, se establece un horizonte claro para sostener inversiones similares a la de Las Bandurrias.Con ello, la rentabilidad de los ovinos en la zona centro-sur se dispara."En la actualidad un proyecto ovino puede entregar rentabilidades similares a las de un cultivo tradicional como el trigo. Además, frente al vacuno de carne y leche, se obtienen resultados interesantes", afirma Horacio Bórquez.

Un estudio hecho por Carnes Ñuble indica que en la superficie que se necesita para mantener una vaca, se pueden tener cerca de ocho ovinos bien manejados. La diferencia es la cantidad de carne que se produce. Según la empresa, con 8 mil kilos de materia seca por ha y una tasa de fecundidad de 90% de las hembras fértiles, los vacunos generan 205 kilos de carne comercializable, mientras que con los ovinos se llega a 272; es decir, un 32 por ciento de mayor productividad.Un elemento clave es que ese nivel de producción de crías es el techo para las vacas, mientras que para los ovinos es el piso y con un manejo profesional se llegaría a un nivel de 110% pariciones por plantel, lo que permite generar 333 kilos por ha.

Esa rentabilidad es la que está llamando la atención a los inversionistas.Pero las ventajas de las ovejas y sus hijos, los corderos, no se quedan allí.Los ovinos tienen un ciclo de reprodución más rápido que el de los vacunos. Las ovejas pueden tener, en promedio, 1,5 cría en un año, mientras que las vacas sólo tienen uno."La ventaja de esto es que frente a buenos estímulos de mercado se puede responder muy fácil, por lo que creo que en el próximo par de años se va a producir un salto importante de la masa ovina. Además, se pueden mejorar más rápidamente la genéticas y lograr animales con mejor producción de carne", afirma Oriana Burgos, gerenta del Profo Ovinos de Ñuble.

Consolidación

Pese a las cuentas alegres, todavía falta trabajar arduamente para que el despegue ovino se consolide.En términos simples, se necesita hacer un "upgrade" urgente a toda la cadena productiva. Eso va más allá de sólo mejorar la carga de animales por hectárea.Se requiere lograr una oferta homogénea de animales, con una alta sanidad y con razas adaptadas a las características agroclimáticas específicas de su zona de pro-ducción.Para ello es vital introducir mayores profesionales al rubro, capaces de aterrizar los requerimientos de la industria procesadora."La importancia de los asesores se debe a que, ante la ausencia de una cultura ovina comercial entre los campesinos, los dueños de la mayoría de los animales, las plantas procesadoras van a tener una gran dificultad para comprometerlos en la entrega del tipo de animales que requieren", afirma Ignacio Briones.

El Estado también tiene una tarea clave en el futuro de este rubro.Existe consenso entre los especialistas en que se requiere fortalecer los instrumentos que fomenten la asociatividad, tal como en forma incipiente lo está haciendo el Indap.Aunque un campesino típico multiplique por 10 su productividad actual, todavía será pequeño para las demandas que se vienen."Para el 2010 deberíamos estar exportando 500 mil corderos desde la zona centro-sur", afirma Horacio Bórquez.El ejecutivo señala que, en lo particular, la meta de su empresa es superar los US$ 8 millones al término de la década.Otros apuntan a que el salto se dará con la llegada de nuevos y más grandes inversionistas. "Cuando se materialicen inversiones de carácter empresarial, se van a introducir mejores tecnologías y manejo totalmente. Eso va a servir de ejemplo para el resto de los productores y los va a impulsar a modernizarse", afirma Álvaro Ferrada, profesor de la U. de Concepción.Definitivamente, los corderos decidieron romper el silencio.

El mito de los Pabco

Requisito ineludible para exportar es que los planteles ovinos se acogan a las exigencias Pabco (Planteles animales bajo certificación oficial). Debido al bajo nivel tecnológico que tiene este rubro fuera de Magallanes, en el sector ganadero existen aprensiones respecto de si el auge de los envíos de corderos puede quedar en panne por falta de animales.Para Oriana Burgos, gerenta del Profo Ovinos, el temor no se justifica."Se ha tejido un mito de que los Pabco son muy complicados. La verdad es que sólo se necesita tener un registro continuo de los animales y un buen cierre perimetral. Es decir, se requiere una inversión muy baja" .

Enviado por More el 28/10/2006 a las 16:47
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A pesar del boom que estan experimentando los ovinos en esta zona aun falta trabajar para consolidar este rubro

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