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Encrucijadas en las regulaciones alimentarias 2006

Enviado por Mario Valdivia el 04/04/2006 a las 15:34
Nutrida y difícil se percibe la agenda de cuestiones relativas a regulaciones alimentarias en Europa y Estados Unidos este año. Así lo señala un revelador documento publicado en checkbiotech.org. Destaco aquí algunos de estos puntos en la agenda.

Avance de los transgénicos en la OMC.
Lo más complicado parece ser la dificultad que tiene la Comisión Europea de conseguir el apoyo de los países miembros para ejecutar  las recientes resoluciones de la Organización  Mundial de Comercio (OMC) sobre  importación  de OGMs desde Estados Unidos. Esta decisión de la OMC obliga a los países europeos a  permitir el ingreso a sus países de OGMs salvo que existan argumentos científicos específicos sobre alguno de ellos que indique que es riesgoso para la salud humana. La decisión no aceptó considerar a la tecnología de modificación genética de organismos como algo inherentemente riesgoso y, por lo tanto, declaró arbitraria la moratoria indefinida europea a estos productos hasta completar investigaciones que demuestren la inocuidad de la tecnología de modificación genética en general.  De acuerdo con la OMC, son los países de Europa quienes deberán  probar sus prevenciones sobre riesgo caso a caso. Si continúan con la moratoria de hecho al  ingreso de OGMs, deberán pagar ingentes multas.

Tres normativas claves para los OGM.
Tres son las reglamentaciones sobre OGMs que la Comisión Europea debe hacer aprobar a los países miembros para avanzar en una ruta aceptable para la OMC. (La mantención de las actuales regulaciones producirán un nuevo quiebre con Estados Unidos en este organismo que la Comisión desea evitar). Una, sobre la dispersión deliberada de OGMs en el medio ambiente; las otras dos, sobre el uso de OGMs como alimentos para el ser humano y para alimentar animales, respectivamente.  El documento que he enlazado al inicio del post, señala que no es imposible que los países de Europa se muevan en la dirección de pagar multas y mantener los OGMs fuera de sus fronteras. La oposición del público a los OGMs parece ser muy extendida. Por lo demás, Europa ya está pagando multas por mantener seis hormonas que promueven el crecimiento en animales, así como la carne que haya sido producida involucrando el uso de estas hormonas, fuera del territorio europeo.

El complejo capítulo de los derechos animales.
Otra preocupación que está a la orden del día es la del tratamiento más "humano" de los animales que consumimos como alimentos. La Comisión Europea tiene preparada una reglamentación de etiquetado de los productos de pollo, vacuno, cerdo y pescado garantizando el "bienestar animal" de los diversos productores y marcas de alimentos,  según el tratamiento que los animlaes reciban en su producción y el tipo de muerte que enfrentan. Se sabe que el público en general se muestra cada vez más preocupado por el trato a los animales. En Estados Unidos confían más en que esta preocupación de los consumidores llevará a las empresas a tomar medidas de trato "humanitario" como una manera de posicionar a sus marcas ante los clientes. En general, se prefiere seguir este camino que el de establecer regulaciones obligatorias. Pero, por un camino u otro, los productores de alimentos deberán hacerse cargo de esto de todas maneras.


La publicidad engorda.

Ha subido en el orden de importancia de la agenda de cuestiones de regulación alimentaria la publicidad que se hace de los alimentos. Los altos índices de obesidad, especialmente preocupante en niños y jóvenes,  ha llevado a la Comisión Europea a pensar en la posibilidad de regular obligatoriamente la publicidad en alimentos para estos grupos etáreos, especialmente los que contienen grasas, sal y azúcar. Esto pone nerviosos a los productores de alimentos que reclaman que ya - sin regulaciones al respecto - enfrentan un negocio de márgenes decrecientes. Tendrán ahora que diseñar alimentos infantiles y juveniles más pobres en estos componentes que conducen a la  obesidad y que son de costos más elevados. Como de costumbre, hay dos escuelas en esto: permitir a las empresas autoregular su publicidad para posicionarse en el mercado como cuidadosas con la salud juvenil e infantil ( se da como ejemplo a las bebidas gaseosas Coca Cola y Pepsi entre otras que han decidido terminar juntas con la publicidad de sus bebidas para los niños en Europa), o establecer regulaciones obligatorias sobre publicidad en alimentos.

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