La preocupación, cada vez mayor, por alimentarse sanamente ha influido en que los alimentos disponibles hoy en el mercado cuenten con un aporte nutritivo adicional para prevenir enfermedades y lograr un efecto beneficioso sobre funciones específicas del organismo, tales como circulación sanguínea o presión arterial.
Es en este contexto que surgen los llamados alimentos funcionales, una nueva generación de alimentos. Fuertemente desarrollados en Japón y cultivados en Estados Unidos y Europa, comienzan a entrar en el mercado chileno.
Para Rodrigo Durán, investigador del Area de Recursos Marinos de Fundación Chile, nuestro país tiene un potencial muy grande para la producción de estos alimentos, al contar con abundantes y variadas materias primas de origen marino y agroindustriales.
Por ello, Durán impulsa un plan de investigación y transferencia tecnológica para el desarrollo de estos alimentos a partir de recursos marinos. “Si Chile invierte en este campo, en cinco años podría estar a la altura de los países que están en el primer plano de la investigación y producción”, afirma.
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