El presidente de Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (Anber), Renato Ramírez, manifestó que apoya el proyecto alternativo que presentó la industria alimentaria a través de ChileAlimentos, rechazando de esta forma el proyecto de ley del gobierno conocido como la “ley semáforo”
Este último busca etiquetar los alimentos con colores que indicarían si estos son, o no, nocivos para la salud de la población, lo que ha generado diversas reacciones de arte de distintos sectores empresariales.
En cuanto a la restricción para la comercialización de alimentos considerados nocivos en un radio de 100 metros en torno a establecimientos de educación básica y media -establecida en el proyecto en cuestión-, Ramírez dijo que esa “idea ha probado ser ineficiente en muchos otros casos”, para disminuir los índices de obesidad en la población infantil.
En esa línea, advirtió que el planteamiento de la industria de bebidas refrescantes es que la obesidad es un problema multicausal, “que obedece, fundamentalmente, a las altas tasas de sedentarismo que presenta la población y a una alimentación desequilibrada”.
La propuesta oficialista, dijo Ramírez, representará una discriminación para miles de comerciantes, grandes y pequeños, que deberán reducir fuertemente su oferta.
Consumo de bebidas
Respecto al consumo de bebidas, el dirigente gremial señaló que durante el segundo trimestre de este año se percibió una desaceleración por efecto de la inflación. En efecto, los volúmenes de ventas registrados en dicho período exhibieron un crecimiento de sólo 4,8%, en relación al lapso abril-junio del año pasado, prácticamente la mitad del aumento de 9,1% registrado en el período enero-marzo.
A su vez, la industria vendió, durante el segundo trimestre, unos 448 millones de litros, mientras que durante el primer cuarto del año colocó 601 millones de litros.
El presidente de Anber manifestó que la desaceleración de las ventas se explica por la inflación que está registrando el país, lo que restringe el consumo de este tipo de productos. A lo anterior, agregó, se suma un incremento en el costo de las materias primas de la industria, como es el plástico y el azúcar, lo que encarece los productos, de hecho el IPC del las bebidas fue de 8,1%. Por último, señaló que el paro de camioneros de dos días, registrado en junio (días 3 y 4), afectó la distribución y logística de la industria, además de la entrega de las materias primas. Según Ramírez, esto se tradujo en pérdidas equivalentes a un día de ventas.
Durante el primer semestre, en tanto, los volúmenes de venta de la industria crecieron un 7,2%, totalizando 1.049 millones de litros. No obstante, el representante gremial advirtió que se espera que el tercer trimestre la desaceleración del incremento de la industria sea mayor, alcanzando tasas de crecimiento entre 3% y 4%.
Lo anterior, explicó, debido a que las expectativas de crecimiento han seguido cayendo, rozando incluso cifras negativas. De hecho, el mes de junio anotó una leve caída de 0,7%.
“En el segundo trimestre se echaron a perder las cifras; mayor inflación, mayor desempleo y el alza del precio del petróleo afecta las expectativas y debiéramos tener un trimestre duro. los meses de julio, agosto y septiembre tendrían un crecimiento menor que el del segundo trimestre, más cerca del 3% o 4%. Esperemos que salga el sol para el último trimestre”, dijo Ramírez, respecto a la citada desaceleración.
Diario Financiero















