Pese a que los sondeos establecen un aumento del emprendimiento en Chile, la educación en este plano continúa en deuda y se ha convertido en la piedra de tope para concretar el despegue del sector.
La educación chilena está en período de cambio. Un desafío que recién se encuentra en su fase inicial y que augura procesos de largo aliento. ¿Tendrá este nuevo modelo un rol más protagónico en la formación de futuros emprendedores?, ¿debe el sistema educativo adjudicarse esa responsabilidad?
Según el último reporte nacional del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2007, la actividad emprendedora en Chile presentó un aumento en relación al año anterior. No obstante, aún son escasas las iniciativas con alto potencial de crecimiento y generación de riquezas. En su mayoría, se trata de empresas pequeñas, poco innovadoras y con mínima incorporación de tecnologías.
Esta condición se explica por varios factores, y la insuficiente enseñanza en temas relacionados con la creación de negocios, es uno de ellos.
Si bien un importante número de personas posee habilidades innatas para enfrentar el mundo empresarial, la única manera de fortalecer tales capacidades y de inculcar conductas tendientes al emprendimiento, es por medio de la inclusión de tales temáticas en el currículum escolar.
Porqué educar
La existencia de una formación ligada al emprendimiento en las distintas etapas del ciclo educativo, es fundamental para que las futuras generaciones logren insertarse con éxito en el sistema imperante. Así lo establece el profesor Benedicto González, docente del colegio Alexander Fleming, quien señala que “si no hacemos en forma urgente el vínculo, vamos a entregar a nuestros alumnos una educación que no les servirá para enfrentar el cambio permanente, el desarrollo tecnológico, la globalización en su parte menos amable y los problemas sociales, económicos, laborales, ecológicos, etc., que vienen aparejados”.
De acuerdo al GEM de 2007, la educación en esta materia además de afectar los atributos de los individuos “promueve cualidades psicológicas favorables para la actividad emprendedora, tales como la auto confianza, la autoestima, la auto eficacia y la necesidad de logro”.
A la hora de establecer las cualidades propias de un emprendedor, el profesor Benedicto centra su ordenamiento en aquellas características que debiera promover la enseñanza básica y media. En primer lugar propone desatar la creatividad y la innovación de los estudiantes en todas las áreas del aprendizaje; luego, potenciar las relaciones sociales, trabajar en equipo y desarrollar la inteligencia racional, ya que “no podrá haber emprendedores que entiendan el mundo como una burbuja o un feudo”. Finalmente, subraya la importancia de usar “la inteligencia artificial como medio o herramienta y no como fin”.
Formación a nivel universitario
En nuestro país la actividad emprendedora tiende a estar relacionada con niveles educativos superiores.
El informe GEM 2007 cita un estudio realizado por el Centro de Investigación Tecnológica de Chile (INTEC) el que establece “que los centros de formación para emprendedores se hallan generalmente dentro de las universidades y no en las instituciones de educación primaria o media”.
Prueba de ello son las innovadoras ideas que surgen al alero de una casa de estudios o bien, de una incubadora de negocios.
Es así como tres ingenieros civiles informáticos, titulados de la Universidad Tecnológica Federico Santa María, decidieron crear su propia empresa, MindFree; un proyecto que integra soluciones informáticas en el ámbito de la educación y la formación a distancia.
Juan Brunet, uno de los socios, reconoce haber tenido asignaturas donde la innovación y el emprendimiento eran los ejes centrales, pero advierte que “las herramientas entregadas nunca son suficientes y que en el camino siempre hay cosas por aprender. La formación en su totalidad te hace saber enfrentar la problemática y llegar a resolverla. En eso se reconoce la institución, te enseña a lidiar con problemas sin complejos y te hace sentir que tú siempre puedes solucionarlos”.
También agrega que si bien es fundamental la formación para subsistir en los negocios, “el emprendimiento es una nueva escuela de aprendizaje del mundo de la empresa. Las prácticas profesionales te acercan a los negocios, pero desde la perspectiva del trabajador, no desde la gestión total”.
Esfuerzos gubernamentales
De acuerdo a la encuesta efectuada por el estudio GEM a un importante número de expertos, persiste la idea de que la formación (primaria y secundaria) dedicada a promover y educar conductas tendientes al emprendimiento, es escasa. No se incentiva la creatividad, las iniciativas, ni la autonomía; y tampoco hay instrucción sobre el funcionamiento del mercado.
A finales de 2007, en el marco de un acuerdo entre el gobierno chileno y la Unión Europea, el Ministerio de Educación organizó una serie de seminarios destinados a promover el emprendimiento dentro de los planes educativos.
La entonces subsecretaria de educación, Pilar Romaguera, señaló que “si queremos hacer que la innovación y el emprendimiento formen parte de la cultura de nuestro país, es importante comenzar a instalar estas habilidades desde los primeros años de formación de nuestros estudiantes”.
A pesar de los incipientes esfuerzos gubernamentales, lo concreto es que a nivel curricular la formación en tales materias es aún reducida. Así lo advierte Juan Brunet, quien añade que por lo general “te enseñan que si eres ingeniero y trabajas para el Sr. XW, puedes ganar X millones. Eso te somete siempre a las decisiones del jefe y a algunos los predispone profesionalmente. Es muy raro escuchar la frase: "...y cuando uds. tengan su empresa". Los educadores chilenos pueden influenciar de manera negativa inconscientemente”.
Asimismo, el profesor Benedicto González se refiere a la existencia de una "mirada pedagógica amparada en los planes y programas, pero más aún en las costumbres arraigadas de los docentes y las unidades técnicas, lo cual impide desarrollar temas vinculados al emprendimiento como parte de los usos diarios de un colegio".
Universia
















Buen propósito
Si, es un buen propósito querer formar a los emprendedores, sin duda hay que esforzarse en ese camino. Sólo un matiz: es muy importante la forma de educar. Los formatos tradicionales y admitidos universalmente, no los pienso los más adecuados: se fomenta excesivamente el individualismo y la idea de emprender. Pienso, y así se contiene en mi teoría sobre la innovación y en su metodología MINING-Aldebaran, que es más importante incidir en la grupalidad, en los procesos de cooperación y en red, por una parte; y en la idea de innovación más que en la de emprendizaje. Atentamente, Roberto Carballo. Aldebaran Innovation.