
Están a la vanguardia en las naciones desarrolladas por sus cualidades para prevenir enfermedades y mejorar condiciones físicas.
Fundación Chile trabaja en gran proyecto para instalarlos en el país. En el mercado chileno ya se venden alimentos funcionales, en especial en la línea de los lácteos.
Cada día surgen alimentos más saludables y hay mayor preocupación por el bien comer. Pero si hasta hace poco el empeño estaba puesto en tener los nutrientes necesarios para el organismo y llevar una dieta sana, la novedad ahora es contar con un aporte más: prevenir enfermedades y lograr un efecto beneficioso sobre una o más funciones específicas del organismo, tales como circulación sanguínea, presión o digestión.
Es en este contexto que surgen los llamados alimentos funcionales, una nueva generación de alimentos. Fuertemente desarrollados en Japón y cultivados en Estados Unidos y Europa, comienzan a entrar en el mercado chileno.
Alimentos funcionales son aquellos que han demostrado un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas en el organismo, más allá de los efectos nutricionales habituales, y que han modificado o incorporado algún componente que puede afectar de manera positiva y específica al organismo, ayudando a prevenir alguna enfermedad o manteniendo la salud de las personas.
En Chile, se venden algunos alimentos funcionales bajo la forma de productos probióticos, como la leche cultivada, y prebióticos, como algunos yogurts que ayudan en la digestión por su efecto a nivel gastrointestinal; huevos con omega 3, por incorporación de fuentes de omega 3 en la alimentación de las gallinas; margarinas enriquecidas con omega 3, de origen marino, y leches en polvo con omega 3, de origen vegetal. Los Omega 3 son lípidos, que entre otras funciones ayudan a evitar las enfermedades cardiacas, diabetes, hipertensión y obesidad, son consideradas como Enfermedades Crónicas No Transmisibles. También se venden algunas leches y yogurt con fitoesteroles, sustancias vegetales similares al colesterol humano. Al incluirlos en la dieta interactúan con el colesterol en el tracto intestinal reduciendo su absorción y, por ende, provocando una disminución del colesterol sanguíneo. También existe un pan con fitoesteroles.
"Todavía no se han determinado los niveles óptimos y las cantidades de ingesta recomendadas para los alimentos funcionales. Por ello se están iniciando ensayos clínicos en humanos, a nivel internacional", afirma Rodrigo Durán, investigador del Área de Recursos Marinos de la Fundación Chile, entidad que encabeza el proyecto para desarrollar fuertemente la producción de estos alimentos en nuestro país.
Y agrega: "El desarrollo de los alimentos funcionales es un tema clave y además, un desafío que debe progresar sobre una base científica fiable que estudie la posible modulación que ejercen los componentes alimentarios sobre las funciones fisiológicas".
Para Durán, nuestro país tiene un potencial muy grande para la producción de alimentos funcionales, al contar con abundantes y variadas materias primas de origen marino y agroindustriales. Es por ello, que está impulsando un ambicioso plan de investigación y transferencia tecnológica para el desarrollo de alimentos funcionales a partir de recursos marinos en un primer paso y de otro origen en una segunda instancia.
"Si Chile invierte en este campo, en cinco años podría estar a la altura de los países que están en el primer plano de la investigación y producción", afirma.
Proyecto Omega
Un primer paso ya se dio con la creación del Proyecto Omega con el apoyo de Innova Chile (CORFO) y la participación del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) y ESIN (Especialidades Industriales). El proyecto tiene como objetivo obtener un aditivo emulsionable rico en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga Omega 3 de origen marino, para enriquecimiento de alimentos de consumo masivo, tales como yogurt, leche, cecinas entre otros.
En el proyecto participan en forma activa empresas tales como Prinal, dedicada a los aditivos para la industria de alimentos y que ha trabajado desde ya hace varios años en el desarrollo de nuevos productos a partir de recursos marinos y ha innovado introduciendo nuevos procesos y tecnologías en la formulación de alimentos funcionales con uso de materias primas locales. El biotecnólogo de la empresa, Víctor Gutiérrez, se especializó en Japón en los FOSHU (Food for Specified Health Uses) o Alimentos para Usos Específicos en Salud, que constituye la vanguardia en este tema en el mundo.
Por su parte, el INTA, entidad de vasta trayectoria nacional e internacional en el ámbito de los alimentos, tiene la importancia de manejar con toda su capacidad científica y de investigación, los aspectos nutricionales del proyecto. El bioquímico del INTA, Alfonso Valenzuela, quien tiene más de 15 años de experiencia en el estudio de alimentos funcionales, será el director académico de un diploma de extensión a distancia (en línea) en Alimentos Funcionales, que se desarrolla el segundo semestre de este año y que concluye en marzo de de 2008.
















Estimados: deseo participar de informacion ...
Estimados: deseo participar de informacion relacionada con alimentos funcionales, especialmente omega 3 aplicado a productos horneados
Saludos
Guillermo