No todas las personas parecen reconocer la sensación de saciedad cuando se alimentan. De acuerdo con una investigación de la Universidad de Londres y el Instituto de Psiquiatría del King's College, el responsable parece ser un gen que evitaría que quienes lo tienen puedan sentirse satisfechos.
Los científicos intentaban estudiar el impacto del gen FTO (las siglas en inglés del gen asociado a la masa de grasa y la obesidad) sobre la capacidad de quemar calorías y sobre el apetito.
"El estudio mostró que los niños que tenían copias de una variante del gen eran menos sensibles a las señales de saciedad y podían seguir comiendo aún después de haber consumido alimentos que para otros habían sido suficientes", explicó a la BBC la profesora Jane Wardle, quien dirigió la investigación.
Según los investigadores, el efecto del gen en el apetito es el mismo cualquiera que sea la edad, el género, los antecedentes socioeconómicos y el índice de masa corporal.
"No se trata de que la gente que tiene la variante de riesgo de este gen automáticamente se vuelva obesa. Pero sí son más susceptibles a comer demasiado, aun cuando están satisfechas", afirma la profesora Wardle.
Los investigadores también descubrieron que, por sí solo, los efectos del gen eran relativamente pequeños, por lo cual es probable que haya varios genes que contribuyan a la obesidad y al apetito, y cada uno sea responsable de una pequeña contribución que, en conjunto, tenga un efecto importante.
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