Paraguay y Uruguay unieron hoy sus voces para advertir de que el mecanismo especial de salvaguardas que se negocia en la Organización Mundial del Comercio (OMC) amenaza directamente a su sector agroexportador y el acceso a sus principales mercados, que están en el mundo en desarrollo.
La creación de un nuevo mecanismo de salvaguarda -que gran parte de países pobres reclama para proteger sus agriculturas de un aumento abrupto de las importaciones o de una caída de los precios a nivel internacional- se ha convertido en uno de los asuntos más difíciles de resolver en las negociaciones de la Ronda de Doha.
Ministros de treinta países se encuentran reunidos desde hace ocho días en Ginebra intentando cerrar un acuerdo general para la liberalización agrícola e industrial.
En una conferencia de prensa, el embajador uruguayo ante la OMC, Guillermo Valles, sostuvo que si el referido mecanismo "no está bien construido dañará los intereses exportadores de los países en desarrollo como nosotros"
El diplomático advirtió de que su país no aceptará ese dispositivo si ello supone "retroceder a una etapa previa a la Ronda Uruguay", que fue el ciclo de negociaciones comerciales mundiales previo al de Doha.
"Esos acuerdos (de la Ronda Uruguay) son sagrados para nosotros desde 1994. Si vamos por detrás de ellos estaremos dañando nuestros intereses exportadores", aseguró.
Valles agregó que "no podemos regresar a nuestros países y decirles a nuestros agricultores que estamos peor que con respecto a la Ronda Uruguay en términos de mercados", recalcó.
Por su parte, el embajador de Paraguay ante la OMC, Rigoberto Gauto, señaló que su país es dependiente de la agricultura y no goza de preferencias comerciales para la entrada de sus productos a los mercados de los países ricos, como es el caso de decenas de otros países en desarrollo.
"No podemos hipotecar nuestro futuro aceptando una medida como esta, ni pagar el coste de las flexibilidades para economías mayores", recalcó.
De acuerdo con los análisis realizados por las delegaciones de Paraguay y Uruguay, el mecanismo de salvaguarda que se negocia capturará "el crecimiento normal de las importaciones".
Una propuesta del director general de la OMC, Pascal Lamy, planteaba la posibilidad de aplicar el mecanismo cuando se produjera un aumento del 40 por ciento de las importaciones de un producto agrícola, en cuyo caso se podría aplicar un arancel adicional del 15 por ciento.
Sin embargo, el G-33, grupo que integran los países en desarrollo importadores de alimentos, ha reclamado que la barrera arancelaria se aplique cuando el aumento sea del 10 por ciento.
En este caso, explicó Valles, un aumento del 4,9 por ciento de las importaciones por dos años consecutivos prácticamente permitiría que se aplique el impuesto extra al término del tercer año, a menos que en este último año las importaciones decrecieran.
A ese nivel, aseguró el embajador de Uruguay, China podría aplicar el arancel especial a más de 250 de sus líneas arancelarias.
Por su parte, Gauto recalcó que un esquema de salvaguarda "siempre debe tener carácter temporal. No puede permitirse de manera permanente como se pretende aquí".
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