Salud dijo que no podía asegurar la inexistencia de dioxina en el mercado interno.
Si el lunes eran 12 los criaderos de cerdos que estaban bajo sospecha de las autoridades por la posible presencia de un agente cancerígeno -dioxina- en las carnes que producían, ayer la cifra se acotó a sólo seis, uno de ellos ya confirmado.
Esto fue suficiente para que las autoridades decretaran en todas ellas que la producción quedara en cuarentena, a la espera de la contramuestra a la que fueron sometidos y que deberían llegar durante las próximas horas desde Canadá.
Aunque ayer las dudas se centraron en el alcance y oportunidad de las medidas tomadas por la autoridad, éstas salieron a tratar de explicar el problema, dejando aún más dudas al respecto, pues no aclararon cuáles son las empresas cuestionadas y bajo qué marcas se comercializan, hecho que fue pedido a primera hora de ayer por la asociación de consumidores Conadecus.
Esto, porque fueron las propias autoridades las que confirmaron que son los mismos productores que exportan los que también abastecen al mercado interno.
En primer lugar, la subsecretaria de Salud Pública, Jeannette Vega, afirmó que "hemos visto cómo en el tema del mercado externo lo hemos solucionado; por lo tanto, nosotros podemos pensar que efectivamente en el mercado interno no tenemos en este momento problemas. No lo puedo asegurar 100% y por eso lo estamos investigando en conjunto", en referencia a la indagatoria que mantiene en conjunto con el Ministerio de Agricultura y el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG.
Sin embargo, la autoridad tampoco descarta que el problema pueda ser mayor a los seis productores, según confesó la misma subsecretaria.
De hecho, a última hora de anoche, Jeannette Vega tenía una reunión en la cual conocería si la magnitud del problema crecía todavía más.
La dioxina es un cancerígeno que, de ser consumido en forma continua por un período largo, puede provocar mayor riesgo de desarrollar un cáncer.
Por ello, la autoridad afirmó que "no sólo estamos muestreando carnes, sino alimentos que están recibiendo los animales y en los alimentos, a su vez, las fuentes primarias".
El subsecretario de Agricultura, Reinaldo Ruiz, confirmó que "en las últimas horas recibimos la confirmación desde Corea que se han liberado las últimas partidas retenidas", por lo que éstas ya podrían comenzar a ser comercializadas en ese país.
Productores se defienden
Según la Asociación de Productores de Cerdos (Aprocer), que representa al 95% de los productores industriales del país, la cantidad de criaderos que han salido con muestras positivas por dioxina (hasta el momento seis) sólo representan el 4% del total de la producción nacional.
"Respecto de esos planteles, se prohibió hace muchos días su comercialización", afirmó el presidente de la corporación, Juan Miguel Ovalle, quien dijo estar "muy de acuerdo con las medidas que está tomando la autoridad, porque privilegiamos a los consumidores".
Enfatizó que podía dar "absoluta seguridad de que la carne que está en el mercado nacional no tiene problemas. Los niveles de dioxina encontrados son infinitamente menores a los que se encuentran en el ambiente... en las tostadas, en el asado; entonces nosotros podemos dar plena seguridad de que los productos que se están consumiendo en Chile son seguros, que están hechos bajo los mismos estándares de seguridad de Estados Unidos, Europa o el mercado asiático".
Agregó que para causar algún efecto, se deberían comer cerdos contaminados "durante 60 años y a razón de un cerdo diario", y añadió que Aprocer no tiene problemas en la creación de una norma que regule este tóxico.
René Olivares y Paola Moreno
El Mercurio
















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