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Chile Potencia Alimentaria; una oportunidad que se juega entre la sensibilidad y la indiferencia.

Enviado por Balcells el 24/04/2006 a las 15:02

Haremos un recorrido por una variedad de comentarios que se han producido en estos días y que nos abren una oportunidad para debatir la distribución de funciones entre el emprendimiento y la técnica económica; para hacer diferencias en las políticas y para perfilar al gobierno que queremos. Con buena suerte, empezaremos, de una vez, a perder la inocencia ante la política económica.


La exigencia de sensibilidad.

Cesar Barros destacado agricultor y cronista hace un inventario de la insensibilidad de los políticos, los economistas y los gobiernos y, si bien no ofrece combos, ofrece desfiles de indignación por todo Chile.


“Lo increíble es que esta película ya la vimos el año 81, en que todos los grandes cerebros de la Patria querían sujetar el dólar a $ 39 y nos proponían cosas como bajar los salarios un 15% parejo, o esperar que un alto desempleo nos condujera a un feliz "ajuste automático", que para ellos era como "comer maqui y sacar huiras". Contra las protestas de los exportadores nos contestaban con modelitos de corto y de largo plazo. Con promedios y estadísticas. Y el resto de Chile parecía muy contento: comprando televisores a color, viajando a Miami y sacando cuentas alegres sobre la deuda externa: pero el optimismo -al igual que el año 97- destiñó como percala barata”.



La arrogancia, la indiferencia y el desprecio de las personas.

En primer lugar hemos elegido al Departamento de Estudios cb.cl que inicia su comentario con una serie de chistes que avergonzarían al mismo don Otto.

“Ante el nerviosismo imperante por esta situación, modestamente proponemos algunas medidas que contribuirían a solucionarla en un 99%”:

Que Codelco venda su producción a mitad de precio.
Que se contrate a Hugo Chávez para asesorar en la administración de recursos excedentarios.
Que se presione a nuestro Banco Central para que ponga todos sus esfuerzos en hacer subir la tasa de interés mundial.

A continuación de este despliegue de humor cb.cl dicta sentencia: “El tipo de cambio real actual no está desajustado tal como el lobby exportador nos quisiera hacer creer, y si algo se podría decir, es que este proceso de revaluación va a continuar, como un reflejo de eficiencia en la asignación de recursos. La razón es que las políticas que en Chile se están implementando -a pesar que ciertamente son perfectibles - están en la línea correcta, lo que hace que el país valga naturalmente más, y por ello, su moneda en relación al resto”.

Las paradojas son la sal y pimienta de la economía; El país se está enriqueciendo, lo que significa inexorablemente que cientos de empresas quebrarán y que aumentará el desempleo.

En segundo lugar, en que a la soberbia se agrega la pertinacia, el economista Francisco Rosende, (en El Mercurio del 18 de abril).

Dice así:
“… parece difícil de justificar el sesgo expansivo de la política monetaria en el actual contexto macroeconómico. Más aún, la progresiva eliminación de dicho sesgo es un requisito fundamental para lograr la moderación de la tasa de crecimiento de la demanda interna y como consecuencia de ello revertir la tendencia a la baja en el tipo de cambio real.

A pesar de la importancia que tiene la trayectoria del tipo de cambio real en la determinación de la competitividad de la producción nacional, es importante destacar que ésta también se encuentra determinada por otras variables, dentro de las cuales destacan las regulaciones, junto al nivel y estructura de la carga tributaria vigente. Para ilustrar este punto sólo pensemos en la enorme competitividad de las exportaciones chinas gracias a los bajos costos de su mano de obra”.

¿Será este el mismo economista que a fines del milenio escribía que no hay que preocuparse por el empleo porque de eso se ocupa la inversión que a su vez es función de la demanda interna que depende de las expectativas que son finalmente la llave de los ajustes automáticos de la economía? Todo eso sin comas y sin tomar aire. Este es el momento de releer el párrafo de Cesar Barros sobre las recetas de los economistas en la crisis de los 80. Algunos tienen fallas severas de imaginación y se repiten a lo largo del tiempo. Otros no pueden esconder su mala voluntad hacia las personas y terminan siempre volviendo a los ajustes de la demanda y a la baja de los costos de la mano de obra. Rosende suma esas virtudes del economista escolar a la añoranza que alguna ciencia tiene de la dictadura.

Demandas y presiones.

Después de una semana intensa, informa el Diario Financiero del 21 abril, “el Banco Central mantuvo a firme su postura y, dado que la divisa continuaba a la baja, todos apuntaron hacia el gobierno –y específicamente a Hacienda- porque se llegó a la convicción que ahora se requería una definición política que resguardara la apuesta exportadora.

El economista del Instituto Libertad, Juan Luis Correa, respalda esta idea al señalar que “quizás los representantes de los exportadores y de otros sectores que se sienten perjudicados se dieron cuenta de que finalmente hay instituciones que no se dejan presionar”, como es el caso del Banco Central, que se mantiene inflexible en sus lineamientos. Por esto, dijo que era lógico apuntar las quejas hacia un actor “más fácil de presionar”, como sería la autoridad política”.

Lo que algunos llaman presiones y las descartan otros las llaman demandas legítimas, a las que la autoridad debe responder. En democracia para ejercer la autoridad, el primer deber del gobierno es escuchar y acoger a todos los sectores de la población. Hay tecnócratas que todavía no se consuelan de la”pérdida de autoridad” en este país.









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