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Discusión sobre el dólar.

Enviado por Mario Valdivia el 27/04/2006 a las 11:51

En Chile tenemos tres economistas con patente oficial de ser especialmente competentes. Sebastián Edwards, profesor de la Universidad de California;  Ricardo Caballero, profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets y Andrés Velasco, profesor de Harvard hasta que dejó el puesto para ser nombrado Ministro de Hacienda.

¿Qué dicen sobre el valor del dólar? Edwards: el dólar bajo es malo para Chile. Caballero: las medidas recientes tomadas por el ministro para evitar el desplome del dólar son de parche; obviamente hay que hacer algo con el dólar y propone un seguro indexado al precio del cobre. Velasco: no ve razones para intervenir en el valor del dólar, ha verificado que está muy cercano al valor promedio de los últimos diez años.

Preguntas: si la ciencia económica es tan discutible en sus recomendaciones, como ellos lo demuestran, ¿en qué fundamentan los economistas su reconocida soberbia intelectual? Normalmente aceptamos, y esperamos,  que alguien se maneje con seguridad en si mismo si tiene razones fundadas para sus certidumbres. ¿Pero en este caso? Estamos acostumbrados a peleas de políticos que son tanto más sangrientas cuanto más irrelevantes son las diferencias entre los contendores. En este caso, ¿se trata de una arrogancia inversamente proporcional a la certidumbre de las ideas?

Y ahora, ¿quién podrá salvarnos de la confusión y las penurias a los ciudadanos corrientes y del montón (que no trabajamos en la minería del cobre)? Los desacuerdos de tan competentes economistas nos muestran que, a pesar de los ropajes científicos de sus argumentos, no hay nada científico que no podmos entender en esto del valor del dólar. Esta es una discusión política entre economistas y, en cuestiones políticas, el ciudadano de a pie es rey.



Nuestra geología recibió de lo alto el regalo de yacimientos minerales de cobre de una riqueza obscena. Una mezcla de bendición y maldición. Maldición, si la usamos para convertirnos en un emirato cuprífero en el cono sur de América. Bendición, si la usamos como las naciones de Europa usaron sus pozos de petróleo en el Mar del Norte. ¿Es muy difícil percibir la diferencia?

¿Queremos ser una nación sólida, con una clase media moderna capaz de competir en el mundo en el juego global de  la innovación recurrente de base tecnológica, integrada socialmente y desarrollada en todos los rincones de su espacio? Entonces no podemos convertirnos en un país cuprífero y nada más; o que lo demás sea la chimuchina que aguante. En este blog estamos insistiendo que Chile debe darle un foco a su desarrollo que nos convierta en una potencia alimentaria de clase mundial, además de minera. Esto quiere decir un gran productor y distribuidor de alimentos con estándares de salud y de inocuidad internacionales, una voz respetada en biotecnología alimentaria y un líder en nutrición humana.  Este es un proyecto para construir una Nación de calidad con futuro. Tomará esfuerzo y perseverancia; sobretodo deberá ser un proceso histórico de acumulación de habilidades sociales y de cultivo y despliegue paulatino de un estilo  globalmente valioso.

Es fácil matar o herir gravemente un proceso así si nos dejamos llevar por puras consideraciones económicas de corto plazo que carecen de horizonte histórico. Este debe ser el contexto en el cual invitamos a poner la discusión sobre el valor del dólar. Es bueno que el valor bajo del dólar nos obligue a extremar nuestras habilidades competitivas en todas nuestras actividades. Eso nos obliga a no dormirnos nunca. Pero no es bueno que el valor del dólar amenace interrumpir lo que se ha avanzado en producción alimentaria en Chile y que miremos esto con indiferencia...como si fuera simplemente un episodio más.

Más que mirar solitariamente cuadros estadísticos entre cuatro paredes para sacar sus conclusiones, pedimos a nuestros economistas que oigan las voces de nuestros agentes que trabajan, producen y exportan, y observen  lo que se pone en riesgo. Que escuchen a los ciudadanos. Entonces, que diagnostiquen y recomienden acciones.

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Enviado por Gabriel Rodriguez GH el 27/04/2006 a las 1:04
Gabriel Rodriguez GH
Me parece valiente y arrojada la posicion de Mario Valdivia en su articulo sobre el dolar y nuestro futuro. Me interesa comentar sobre la arrogancia economica. Hay un pretension cientifica deformada (un cientificismo) en el uso de la argumentacion economica - financiera que se ha trasformado en el sentido comun indiscutible. Nadie se atreve a argumentar, porque no entiende o porque teme de ser tratado de ignorante de las "reglas del mercado", la nueva biblia. Y entonces cualquier argumentacion que lleve a lo productivo, a la tierra, a las maquinas, a los procesos fisico o a los trabajadores involucrados (profesionales u obreros) no tiene sentido porque es puntual, no marca tendencias, es anecdotica e irrelevante. Hay que volver a reivindicar (sin animos profesionales corporativistas, sino como idea fuerza) la ingenieria sobre la economia. En los "tiempos antiguos" el ministerio de econmia era el rector en nuestro gobierno. Desde hace 20 anos es hacienda, y eso es nuevo. Estamos con el mundo al reves. Ponemos los equlibrios sobre la produccion, las finanzas sobre el financiamiento, en fin, la macro sobre la microeconomia. Es tiempo de volver a pensar desde la realidad productiva y exportadora.

Enviado por Sebastián Aguirre el 26/04/2006 a las 17:18
Sebastián Aguirre
Chile está entrando en una etapa tremendamente positiva en términos macroeconómicos y de recaudación del Estado. Los generosos remanentes que deja el cobre alcanzan niveles históricos. El problema es saber adminsistrar ese dinero de buena manera, de tal forma que no se nos escurra por las manos, desapareciendo en unos años. Para que eso no suceda es necesario invertir en temáticas perdurables. ¿Cuáles? Tecnología e investigación científica. ¿Cómo sacarle provecho? Aplicándolo a las áreas donde podemos alcanzar altos niveles de desarrollo. El mundo agrícola, claramente, es una de esas áreas.

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