Jaime Perelló cuenta que su pasión por el campo partió cuando tenía apenas 5 años, cuando jugaba a cambiar el ganado de potrero. Una anhelo que se hizo realidad: hoy maneja más de 10 mil cabezas de vacuno, que lo sitúan como uno de los ganaderos más importantes del país.
Nacido y criado en Los Ángeles, partió adquiriendo máquinas para cosechar en otros campos, pero siempre con la inquietud de un día llegar a manejar sus propias tierras.
"Vivía preguntándole a mi madre cuándo tendríamos nuestros propios animales y ella me decía cuando tú trabajes, hijo", cuenta con humor.
Así, cuando tenía sólo 18 años adquirió su primer terreno. Era el año 54 y la transacción fue por $ 65 mil de la época, convirtiéndose en el hombre más joven de su ciudad en incursionar en el mundo ganadero. Desde esa época no ha parado y hoy cuenta con más de 10 mil hectáreas entre las regiones III, VIII y IX.
Pero la ganadería no es su única pasión. Hasta el 2007 dirigió por más de 30 años el Club de Los Ángeles, donde es famoso por los grandes rodeos que organizaba, actividad a la que aún se encuentra ligado, pero como organizador de rodeos en otros campos.
A sus 72 años no escatima esfuerzos para viajar, de vez en cuando, por tierra desde la Los Ángeles a Vallenar, donde tiene extensos cultivos. Energía no le falta y sus cercanos lo definen como un incansable. Se levanta todos los días a las seis de la madrugada para inspeccionar el ganado.
Una tarea nada de fácil. "La vida en el campo es muy solitaria y que hay que tener cuero duro para estar ahí”, confiesa. Agrega que lamenta haber sido tan absorbido por el campo, por lo que muchas veces tuvo que dejar a su familia de lado, pero el balance es positivo, asegura.
En el norte compró en 1995 la Hacienda Las Ventanas, en Vallenar. Son 5 mil hectáreas, de las cuales 1.600 están en producción, 300 de ellas corresponden a frutales, como cítricos y paltas, destinados en un 70% a exportación. Esta incursión ha sido todo un desafío para este empresario, que siempre se dedicó a los cultivos tradicionales, cuenta Felipe Perelló, el mayor de sus tres hijos.
Ahora está entusiasmado con nuevos cultivos. Piensa plantar olivos en el norte, donde cuenta con 100 hectáreas listas para ser sembradas. "Quise observar este año para ver qué plantar ahí, porque noto que la fruta también tiene problemas para ser vendida", relata.
En la IX Región posee un fundo de valor histórico, El Budi, que perteneció al ex presidente de la República, Arturo Alessandri. Menciona que antes de adquirir estas tierras, en la década de los 70, tenía un proyecto, con terreno incluido, de abrir supermercados. "Pero se me presentó la oportunidad de invertir en el sur y no resistí, dejando de lado la otra idea, que no habría sido un mal negocio", relata.
Son 3.000 hectáreas cercanas a la costa, de las cuales 1.500 corresponden a plantaciones forestales y el resto es destinado a la actividad ganadera –con 3 mil cabezas de vacunos- y agrícola, con frutales como cerezas y manzanas.
Proteger el agro
Desde su hacienda, Coyanco, ubicada en Los Ángeles, se muestra cauto a la hora de hablar del alto precio de la carne, fenómeno que, asegura, corresponde a un ajuste tras 15 años de recesión en los precios, que tenían a los ganaderos descapitalizados.
"Aún es un negocio difícil. Aún no sabemos si estos precios van a durar lo suficiente como para invertir en crianza; hay un cierto entusiasmo, pero con cautela", asegura.
Conoce de cerca esta realidad. Además de la ganadería, se dedica a venta de vaquillas para producir nuevos planteles. Cuenta que este año ya han aparecido dos potenciales compradores que se arrepintieron de ingresar al negocio. A su juicio, los bancos no están dando créditos para inversiones agrícolas por la inseguridad en los precios.
El ingreso al país de carnes de nuevos mercados, como Estados Unidos y Australia, también le preocupa, ya que, señala, la competencia es más difícil con países que subvencionan su agricultura.
Por eso, es un firme defensor de que el Estado otorgue subsidios a través de los fertilizantes. "Cuando tenemos una producción interna es importante no quebrarla con lo de afuera. Eso nos falta en Chile, proteger más nuestra agricultura", asevera.
"Sin esa ayuda – agrega - va a ser difícil, porque nosotros producimos carne, leche y trigo, mantenemos el IPC, índice que el Estado siempre va a tratar de bajar a cualquier costo".
Para Jaime Perelló quienes se dedican a la agricultura lo hacen por vocación, pero la gran mayoría de los agricultores importantes tienen ingresos que provienen de otros rubros.
"La situación es difícil para el agricultor neto, que trabaja exclusivamente el rubro agrícola", lamenta.
Helena Aillón Sepúlveda
Diario Financiero
















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