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Elvio Olave: el enólogo que hizo un aceite de excelencia.

Enviado por Mario Valdivia el 01/05/2006 a las 8:23

Elvio Olave nos recibe puntual en su oficina en la mitad del campo en Isla de Maipo. Afuera, trajín de camiones que descargan, amarillea un mar de parras, más allá una mancha plateada de olivos.

 
Olave da la impresión de fuerza contenida. Amable, quizás algo tímido socialmente. Reclama por un café que no llega a tiempo con una peculiar mezcla de frialdad rigurosa y reproche cariñoso. LLama la atención (para ser chileno) que no hable mal de nadie.  Tampoco se queja de nada. No se está simplemente cuidando con el entrevistador -se notaría -, simplemente Elvio Olave no pela a nadie ni se queja. Habla de "nosotros" para referirse a lo que ha hecho él con su empresa.

Nieto de un español que llegó a estos lugares desde La Rioja en los tempranos años treinta para dedicarse al vino. Fue de los primeros en envasar  vino en Isla de Maipo. De allí vienen los campos, probablemente de allí viene el espíritu emprendedor e inquieto. Elvio nace en una familia extendida de tios socios; los ve trabajar aperrados;  esforzado espíritu de familia.

Sostiene: Los chilenos estamos obligados a ser muy buenos en lo que hacemos porque entramos de atrás en lo que otros llevan haciendo bien hace generaciones. Los europeos del sur, con la fruta y los vinos, el aceite, los noruegos con los salmones, los norteamericanos con la carne etc. Lo hemos hecho bien en esto como País agrícola y agroindustrial. Hemos mejorado mucho. En todos los campos hemos traído genética, importado profesionales, acumulado  conocimiento en las universidades...todo hay que hacerlo bien. En la olivicultura, éste es el reto: convertirla de una práctica que no preocupaba a nadie, muy marginal, que nadie estudiaba técnicamente en serio en las universidades (espero no ofender a nadie por deconocimiento), en una gran industria . En la producción de aceite, a diferencia del vino por ejemplo, estamos aun partiendo, y muy desde abajo.

Enólogo titulado en Argentina, en Mendoza.  Ahí  vio los olivos; desde lejos, estaba interesado en la enología. Estuvo 6 años en Argentina.  Regresó a Chile a trabajar como enólogo en la Viña Casablanca en Curicó. El 82, debido a la crisis, volvió a Isla de Maipo a ayudar a salvar el negocio familiar. Hicimos vinos y los salimos a vender al menudeo. Fallece su padre el 82. Recuerda con emoción: Mi madre puso toda su confianza en mi y me hice cargo de mi familia, la familia de un padre que murió muy joven. De allí en adelante un trabajo incesante. Produce mostos, el mayor productor de Chile, uvas, kiwis.  Desgaste personal. Funda, como socio,  viña Morandé. Ganas irresistibles de hacer algo nuevo.
 
Cuenta: a fines de los 90 decide incursionar en la olivicultura y la producción de aceite. Desde cero. No hay en Chile de quien aprender realmente. Viaja a Italia, España, Grecia. Consigue ser bien asesorado.  Aprende todo. Se convence que Chile puede llegar a producir aceites de calidad. Por el clima, por el suelo, por la experiencia agroempresarial acumulada. Observa que en Europa la olivicultura es considerada, más que un negocio, una forma de vida tradicional que es necesario proteger. Está fuertemente subsidiada, la calidad ha dejado de importar mucho. Se convence: podemos competir mejor y producir un buen aceite. Trae los primeros olivos a Chile, seleccionados de de varias zonas de España e Italia y, después de una cuarentena de dos años, planta su primer huerto en 1999. De allí proviene todo.

Dice: conseguimos hacer un aceite de gran calidad. Fue una sorpresa, no la calidad en si misma, sino que los estándares de calidad que logramos alcanzar desde el inicio en el 2003. (No lo dice, pero informa su pagina web el cúmulo de premios de primer nivel obtenidos en los más exigentes mercados en Italia, Estados Unidos y  Asia. Efectivamente, Olave produjo un gran gran aceite de clase mundial.). Desde el comienzo decidimos hacer un cultivo orgánico. Esperábamos que el exigente mercado internacional nos reconociera esto. No nos equivocamos. Comenzamos  a exportar bajo la bandera de un aceite único.

Si bien tuvimos éxito con la calidad y logramos construir una marca, recién hoy - 6 o 7 años más tarde -estamos empezando a ganar plata con el aceite. Esperamos que este dólar no nos mate esta expectativa!

Olave se declara tranquilo con el futuro. Va a crecer pero sin arrebatarse. Prefiere esperar  que más empresarios se embarquen en la olivicultura para generar una gran nueva industria en Chile. Sin que le preguntemos, se declara dispuesto a contar todo lo que sabe, abrir su historia, sus redes de relaciones en Europa, a quien quiera embarcarse en esto seriamente.

  ¿Qué ha sido lo más difícil?  Nada puede compararse en dificultad a introducir una marca de aceite en  Estados Unidos. Todo lo que debimos hacer para aprender en Europa, plantando las primeras olivos -perdimos un 80% de las primeras plantas - sorprendiéndonos con la manera de raccionar de cada una de las plantas en diversos paños de suelo,  creando procesos completamente orgánicos certficados por los sellos más exigentes, aprendiendo a manejar la planta etc etc., todo esto que era nuevo por completo, ha sido menos complejo que conquistar el mercado americano. Hoy exportamos un 30% de nuestra producción. Estamos empeñados en exportar el 70% de ésta a corto plazo.

Nadie conoce mucho a Chile entre los grandes distribuidores americanos. ¿Un productor de aceite de oliva de Chile? Nadie  creía que algo semejante existía realmente.  Varios años ha tomado ganarnos la confianza de que somos gente respetable, que la calidad se ha mantenido invariable, que lo de orgánico no es un cuento. Ha ayudado ciertamente que el aceite gusta. Está actualmente en muchos supermercados de Nueva York; en cadenas de comida orgánica.

Termina: reitero que para ser una potenciaalimentaria tenemos que hacerlo todo bien. Entramos compitiendo desde abajo en todo lo que hacemos. Los chilenos somos re buenos para copiar y eso está bien. Pero copiemos bien. Que la trazabilidad sera efectiva, que los estándares se mantengan en el tiempo, etc.

Invertir en una marca Chile creo que es muy muy importante. Habla en Asia de Chile, nadie sabe qué estás diciendo. Así, para hacer entrar productos y marcas nuevas al mercado internacional partimos muy complicados. Hablamos desde la nada. Es muy importante ser serios pero si nadie sabe esto salvo nosotros mismos, entonces tenemos un problema. Sugiero que en esto -en posicionar a Chile afuera - se gasten los dólares que dicen que el Fisco ha acumulado como excedentes del cobre. Sería una gran inversión.

Elvio Olave nos dice que estamos muy lejos y que cada uno es muy chico para poder triunfar andando solos por el mundo. Por un momento descontine su energía para decir con fuerza que  tenemos que andar juntos y hacerlo todos extremadamente bien para que a Chile le vaya bien.

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