"El chocolate es placer, pasión, historia y creatividad. Y nuestros bombones son una mezcla entre arte y hechos reales, innovación y la vuelta a lo natural", expresa Félix Brunatto, sentado en su L"atelier del Cioccolato.
Utilizando ingredientes tan comunes de la agricultura nacional, como el ají y la albahaca, o más desconocidos como la semilla de chía, rica en proteínas y Omega 3, Brunatto fue uno de los primeros empresarios en conquistar un segmento del mercado internacional al que antes Chile sólo tenía acceso con sus vinos: la categoría de specialty food, gourmet o ultra premium.
Es el segmento reservado sólo para los especiales. Los que dejaron la copia de lado y surgieron de la innovación. Los orgánicos, los artesanales, los exclusivos. Los que se elaboran bien vestidos y marketeados. Es el mercado del lujo que representó el año 2005, en Estados Unidos, US$ 525.000 millones y que en 2010 podría aumentar a US$ 1 billón.
Hamburguesas de $25 mil, botellas individuales de agua mineral de $5 mil y Mercedes Benz de $ 210 millones son parte de una realidad que involucra a un porcentaje de personas cada vez mayor.
Según un estudio efectuado por la consultora Risc, el 65% de los estadounidenses consume productos de lujo, seguido por el 62% de los japoneses y el 60% de lo europeos. Son personas cuyo ingreso anual, en el caso del Viejo Continente, supera los 40.000 euros. Hablamos de consumidores que están dispuestas a pagar entre 20% y 200% más por productos que se destaquen de los demás por diseño, fabricación y calidad, según lo publicado ayer en El Mercurio.
Porque de los US$ 525 mil millones totales del mercado del lujo en Estados Unidos, US$ 60 mil millones corresponden a gastos en gastronomía y restaurantes y US$ 50 mil millones al consumo de alimentos y bebidas. Si ya sacó las cuentas y no se abrumó con tanto número, se habrá percatado que cerca del 21% del dinero que mueve la industria del lujo gira en torno a los alimentos.
Utilizando ingredientes tan comunes de la agricultura nacional, como el ají y la albahaca, o más desconocidos como la semilla de chía, rica en proteínas y Omega 3, Brunatto fue uno de los primeros empresarios en conquistar un segmento del mercado internacional al que antes Chile sólo tenía acceso con sus vinos: la categoría de specialty food, gourmet o ultra premium.
Es el segmento reservado sólo para los especiales. Los que dejaron la copia de lado y surgieron de la innovación. Los orgánicos, los artesanales, los exclusivos. Los que se elaboran bien vestidos y marketeados. Es el mercado del lujo que representó el año 2005, en Estados Unidos, US$ 525.000 millones y que en 2010 podría aumentar a US$ 1 billón.
Hamburguesas de $25 mil, botellas individuales de agua mineral de $5 mil y Mercedes Benz de $ 210 millones son parte de una realidad que involucra a un porcentaje de personas cada vez mayor.
Según un estudio efectuado por la consultora Risc, el 65% de los estadounidenses consume productos de lujo, seguido por el 62% de los japoneses y el 60% de lo europeos. Son personas cuyo ingreso anual, en el caso del Viejo Continente, supera los 40.000 euros. Hablamos de consumidores que están dispuestas a pagar entre 20% y 200% más por productos que se destaquen de los demás por diseño, fabricación y calidad, según lo publicado ayer en El Mercurio.
Porque de los US$ 525 mil millones totales del mercado del lujo en Estados Unidos, US$ 60 mil millones corresponden a gastos en gastronomía y restaurantes y US$ 50 mil millones al consumo de alimentos y bebidas. Si ya sacó las cuentas y no se abrumó con tanto número, se habrá percatado que cerca del 21% del dinero que mueve la industria del lujo gira en torno a los alimentos.
Por ello es comprensible que algunos chilenos con buen olfato perciban que esos segmentos tienen olor a buenos resultados y apunten hacia allá sus esfuerzos.
El valor de lo diferente
Los alimentos gourmet se distinguen por su carácter único, estilo, alta elaboración de sus envases y oferta limitada. Son confeccionados con ingredientes naturales u orgánicos certificados, tienen un carácter exótico o porque cumplen con requerimientos específicos (Halal, Kosher, artesanal).
En Chile las categorías se dividen en condimentos y salsas; quesos y productos lácteos; carnes, aves y productos del mar; alimentos preparados y sopas; alimentos agrícolas; pastas, granos y legumbres; panadería; crackers y snacks; postres, confites y repostería y bebidas. Segmentos que podrían aplicarse a commodities, sino fuera por un detalle fundamental: el valor agregado.
Los alimentos gourmet no son producidos a gran escala, no utilizan colorantes ni preservantes, no son genéricos o de bajo precios, son de alta calidad.
Aunque este tipo de mercado no está muy desarrollado en Chile, según un estudio realizado por la National Association for the Specialty Food (NAFT), en Estados Unidos el año 2005 se gastaron US$ 35.000 millones (un tercio del PIB chileno) sólo en las tiendas específicas del rubro.
Con 200 millones de consumidores y 14.000 tiendas repartidas en Nueva York, Los Ángeles, Chicago, San Francisco, Detroit, Washington, Filadelfia, Houston, Boston y Miami, el mercado de los specialty food creció en un 17, 9% entre el 2002 y 2004. Mientras que las ventas totales de alimentos sólo lo hicieron en 7,7%.
Y la tendencia es que continúe al alza. De hecho, hace veinte años la mayoría de los consumidores gourmet sobrepasaba los 60 años. Hoy, en cambio, el 67% de las personas que tienen entre 24 y 35 años adquiere estos productos.
Se trata de consumidores que, más que un alimento, compran la validación de un estilo de vida. Status, belleza, placer y emoción. Cosmopolitas, de gustos refinados, capaces de gastar entre US$ 20 y 40 en un solo ítem, con tal de que éste cumpla con la calidad, exclusividad e innovación esperada.
¿Se puede?
Son características que para el director comercial de la Dirección de Promoción de Exportaciones de Chile (ProChile), Juan Somavía, hacen de Chile el productor ideal para satisfacer estas necesidades.
"La ubicación geográfica, clima, las condiciones fitosanitarias, la gran variedad de productos agroindustriales de alta calidad, connotación étnica y la industria manufacturera que actualmente se está desarrollando, convierten a Chile en ideal para satisfacer este tipo de mercados. Uno en que también caben los pequeños productores agroindustriales, porque es de volúmenes pequeños, pero de grandes márgenes de ganancias", señala el ejecutivo estatal.
Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Porque no basta con tener las potencialidades. Hay que saber aprovecharlas. Los 5.300 nuevos productos que entraron al mercado estadounidense, sólo en 2004, son una muestra del gran tamaño que tiene la industria y también del desafío que implica: un cambio en la estrategia.
"La estrategia está en innovar y darle al producto un nuevo concepto. Para eso hay que observar el mercado, conocerlo y darnos cuenta de cuáles son las necesidades del consumidor", explica Somavía.
Suma y sigue
Además, Chile actualmente exporta salmón ahumado, aceite de palta extra virgen, quesos, miel orgánica, carne de Wagyú y té de hierbas orgánico. Merkén, harina de castañas, vinagre extra virgen con especias y uva de mesa orgánica son parte de las delicatessen que pronto estarán en mesas extranjeras.
La clave de los productos gourmet está en el packaging, en crear un modelo de negocios replicable y en la estandarización de la calidad del producto según Daniel Vitis, gerente manager de Tamaya Gourmet. La empresa está tras "Chilean Carica", papayas que valen US$ 15 el frasco en Estados Unidos.
Los alimentos gourmet se distinguen por su carácter único, estilo, alta elaboración de sus envases y oferta limitada. Son confeccionados con ingredientes naturales u orgánicos certificados, tienen un carácter exótico o porque cumplen con requerimientos específicos (Halal, Kosher, artesanal).
En Chile las categorías se dividen en condimentos y salsas; quesos y productos lácteos; carnes, aves y productos del mar; alimentos preparados y sopas; alimentos agrícolas; pastas, granos y legumbres; panadería; crackers y snacks; postres, confites y repostería y bebidas. Segmentos que podrían aplicarse a commodities, sino fuera por un detalle fundamental: el valor agregado.
Los alimentos gourmet no son producidos a gran escala, no utilizan colorantes ni preservantes, no son genéricos o de bajo precios, son de alta calidad.
Aunque este tipo de mercado no está muy desarrollado en Chile, según un estudio realizado por la National Association for the Specialty Food (NAFT), en Estados Unidos el año 2005 se gastaron US$ 35.000 millones (un tercio del PIB chileno) sólo en las tiendas específicas del rubro.
Con 200 millones de consumidores y 14.000 tiendas repartidas en Nueva York, Los Ángeles, Chicago, San Francisco, Detroit, Washington, Filadelfia, Houston, Boston y Miami, el mercado de los specialty food creció en un 17, 9% entre el 2002 y 2004. Mientras que las ventas totales de alimentos sólo lo hicieron en 7,7%.
Y la tendencia es que continúe al alza. De hecho, hace veinte años la mayoría de los consumidores gourmet sobrepasaba los 60 años. Hoy, en cambio, el 67% de las personas que tienen entre 24 y 35 años adquiere estos productos.
Se trata de consumidores que, más que un alimento, compran la validación de un estilo de vida. Status, belleza, placer y emoción. Cosmopolitas, de gustos refinados, capaces de gastar entre US$ 20 y 40 en un solo ítem, con tal de que éste cumpla con la calidad, exclusividad e innovación esperada.
¿Se puede?
Son características que para el director comercial de la Dirección de Promoción de Exportaciones de Chile (ProChile), Juan Somavía, hacen de Chile el productor ideal para satisfacer estas necesidades.
"La ubicación geográfica, clima, las condiciones fitosanitarias, la gran variedad de productos agroindustriales de alta calidad, connotación étnica y la industria manufacturera que actualmente se está desarrollando, convierten a Chile en ideal para satisfacer este tipo de mercados. Uno en que también caben los pequeños productores agroindustriales, porque es de volúmenes pequeños, pero de grandes márgenes de ganancias", señala el ejecutivo estatal.
Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Porque no basta con tener las potencialidades. Hay que saber aprovecharlas. Los 5.300 nuevos productos que entraron al mercado estadounidense, sólo en 2004, son una muestra del gran tamaño que tiene la industria y también del desafío que implica: un cambio en la estrategia.
"La estrategia está en innovar y darle al producto un nuevo concepto. Para eso hay que observar el mercado, conocerlo y darnos cuenta de cuáles son las necesidades del consumidor", explica Somavía.
Suma y sigue
Además, Chile actualmente exporta salmón ahumado, aceite de palta extra virgen, quesos, miel orgánica, carne de Wagyú y té de hierbas orgánico. Merkén, harina de castañas, vinagre extra virgen con especias y uva de mesa orgánica son parte de las delicatessen que pronto estarán en mesas extranjeras.
La clave de los productos gourmet está en el packaging, en crear un modelo de negocios replicable y en la estandarización de la calidad del producto según Daniel Vitis, gerente manager de Tamaya Gourmet. La empresa está tras "Chilean Carica", papayas que valen US$ 15 el frasco en Estados Unidos.















