Eduardo Moraga Vásquez
Aunque el aterrizaje de los valores del trigo y el maíz será suave, el alza de los costos recortará la rentabilidad de los productores de cereales.
Parecía un sueño. Los US$ 462 en que se llegó a transar, a mediados de marzo, la tonelada de trigo en la Bolsa de Chicago, institución que marca el precio global de los commodities agrícolas, puso una sonrisa de oreja a oreja en los agricultores de Los Ángeles a Temuco.
Sin embargo, la ilusión se terminó rápido. Desde su peak de este año, el trigo ha perdido casi un tercio y, en septiembre, su valor llegó a los US$ 265 la tonelada. El maíz, el otro gran cultivo extensivo de Chile, cayó en forma similar y su precio ronda los US$ 236 la tonelada.
La súbita baja de los commodities agrícolas encendió las alarmas entre los productores. En el agro chileno se instaló la preocupación respecto de hasta dónde llegará la baja del trigo y el maíz.
Después de todo, el alza de los commodities agrícolas del último año estuvo acompañada de un auge similar de los fertilizantes. Por eso, una baja importante en los precios puede transformar el sueño de algunos productores de obtener grandes ganancias, en una verdadera pesadilla de rentabilidades negativas.
"Vivimos una situación complicada. A diferencia de otros países, los agricultores chilenos no reciben subvenciones generosas del Estado para la compra de fertilizantes. Eso hace que estemos muy expuestos en la actual coyuntura de baja de precios", afirma Manuel Riesco, presidente de la Federación Nacional de Productores de Trigo.
De ahí la preocupación de los agricultores de saber cuánto caerán los precios de los commodities agrícolas.
Para tener en claro cuánto recibirán los agricultores en la próxima cosecha, es necesario entender el papel de Chile en el mundo cerealero. El país, con cerca del 0,2% de la producción mundial de maíz y trigo, es un tomador de precios de la Bolsa de Chicago. Lo importante, es que por estos días, buena parte de las decisiones de los inversionistas de esa plaza, están bastante influenciadas por factores no agrícolas.
Hasta julio, los fondos de inversión tomaron posiciones en commodities agrícolas y no agrícolas, como una forma de escapar de la pérdida de valor del dólar y de la incertidumbre de los mercados accionarios. Sin embargo, ahora está claro que la economía mundial se está desacelerando, lo que hace presagiar una menor demanda por los commodities. De hecho, la semana pasada, el petróleo bajó la barrera psicológica de los US$ 100 el barril.
"El tiempo de los récord de precios en trigo o maíz ya es cosa del pasado", afirma Ricardo Baccarin, vicepresidente de Panagrícola, una corredora de cereales de Buenos Aires.
La pregunta del millón es si los valores del trigo y el maíz seguirán cayendo en picada en los próximos meses, justo durante la cosecha chilena.
Según los analistas, y para tranquilidad de los agricultores, eso no va suceder.
"Hay que analizar la caída actual desde una perspectiva amplia: venimos de precios históricamente altos. Además, si bien el trigo y el maíz tienen ciclos de altas y bajas, hay factores estructurales que van a mantener su precio en un nivel más alto que el histórico", explica Eduardo Meersohn, gerente general de Cotrisa.
Entre los factores que mantendrían los precios, estaría el cambio en los patrones de consumo en Asia. Gracias al aumento de sus ingresos los orientales han incrementado su demanda de granos. A ello hay que añadir la presión que ejerce el uso de alimentos para la producción de biocombustibles. Finalmente, la población mundial crece a un 1,8% anual y que para 2015 alcanzará las 9.000 millones de personas.
Consultados por Revista del Campo conocedores de la industria granelera chilena, apostaron a que el precio del maíz en plena cosecha rondará los $140 el kilo, mientras el trigo se moverá en torno a los $18.000 el quintal. En el caso del primero, será un precio similar a la última cosecha, mientras que en el trigo la caída sería cercana al 10%.
Alza de costos
Sin embargo, más que los precios, el gran problema es que los costos están por las nubes. En el último año, el precio de un insumo clave como la urea subió casi 100%. Por eso que los márgenes de rentabilidad se reducirán fuertemente.
Incluso, Cotrisa, una entidad gubernamental, estima un aumento de costos del 40%. Sin embargo, los cálculos de los productores son menos halagüeños y hablan de alzas de cerca de 100% (ver recuadro).
"Los agricultores no van a tener que fijarse tanto en el precio, sino en la rentabilidad del negocio. Tienen que apuntar fuertemente a la eficiencia. Tuvimos dos años de buenos precios y costos que no fueron tan grandes. Ese período de bonanza debió ser usado para modernizar la producción", afirma Eduardo Meersohn.
Para Patricio Crespo, productor de maíz de Chépica, VI Región, el buen momento de los cereales se terminó.
"A pesar de que los precios en la cosecha todavía estarán sobre el promedio histórico, vamos a volver a la misma situación de resultados estrechos de siempre", concluye Patricio Crespo.
Definitivamente, la burbuja de los commodities se reventó.
Opinión
René Araneda, secretario general Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco.
Lo que pareció tan atractivo en un momento, ya no lo es tanto. El alza desmesurada de los fertilizantes va a pasar la cuenta de alguna manera, con menos uso de los mismos o menos rendimientos. Muchos agricultores dejaron sin sembrar suelos que tenían preparados, mientras que otros que habían arrendado tierras, las han devuelto por el ajuste del mercado.
Revista del Campo, El Mercurio

















ojala que los precios suban ...
ojala que los precios suban un poco.... ya que vamos en los 13.000 el quintal de trigo.
las autoridades deberian salir en ayuda de los agricultores