Loreto Gatica
El cereal es la base para productos alternativos que muchas veces nada tienen que ver con los alimentos. Pero si quiere seguir como base para pastas y masas, el candeal es la apuesta de Chile.
Ya no sólo para harina sirve el trigo. Si bien ésa sigue siendo su principal razón de ser, el cereal cada vez adquiere mayor versatilidad, lo que abre nuevas posibilidades comerciales para un cultivo que en los últimos años ha estado demasiadas veces en la cuerda floja por motivos de precio y de problemas internacionales.
Son alternativas que ya existen, con mayor o menor grado de avance en distintas partes del planeta. Dentro de los nuevos usos están aquellos que nada tienen que ver con la alimentación.
En un mundo donde se busca con desesperación utilizar productos o sistemas ambientalmente más amigables, el trigo también hace su aporte convertido en removedor de pinturas y como plástico biodegradable. Precisamente es su condición de producto natural lo que genera una alta demanda. Pero por atractivos que parezcan, un estudio realizado por Fundación Chile demostró que los precios aún no son lo suficientemente altos como para ponerlos en marcha en forma muy masiva, al menos en el país.
La industria cosmética es otra área donde el trigo está dejando caer semillas, tranformándose en emoliente en cremas, shampoo y acondicionador. Como es una opción al uso de las proteínas animales - que se asocian con riesgos de enfermedades como el mal de la vaca loca- , su empleo adquiere fuerza en Estados Unidos.
En Chile ya existen envases de shampoo que lucen en sus etiquetas imágenes de la espiga dorada. Incluso hay centros de estética que ofrecen mascarillas a base de trigo, ya que tiene vitamina E.
También aparecen nuevos usos dentro de la alimentación. Uno de ellos es como sustituto de la carne. La potencialidad de este mercado es alta, dada la creciente preocupación por incorporar alimentos que contribuyan a una dieta sana y, para muchos, las carnes - especialmente las rojas- no son siempre bien vistas.
El cereal es la base para productos alternativos que muchas veces nada tienen que ver con los alimentos. Pero si quiere seguir como base para pastas y masas, el candeal es la apuesta de Chile.
Ya no sólo para harina sirve el trigo. Si bien ésa sigue siendo su principal razón de ser, el cereal cada vez adquiere mayor versatilidad, lo que abre nuevas posibilidades comerciales para un cultivo que en los últimos años ha estado demasiadas veces en la cuerda floja por motivos de precio y de problemas internacionales.
Son alternativas que ya existen, con mayor o menor grado de avance en distintas partes del planeta. Dentro de los nuevos usos están aquellos que nada tienen que ver con la alimentación.
En un mundo donde se busca con desesperación utilizar productos o sistemas ambientalmente más amigables, el trigo también hace su aporte convertido en removedor de pinturas y como plástico biodegradable. Precisamente es su condición de producto natural lo que genera una alta demanda. Pero por atractivos que parezcan, un estudio realizado por Fundación Chile demostró que los precios aún no son lo suficientemente altos como para ponerlos en marcha en forma muy masiva, al menos en el país.
La industria cosmética es otra área donde el trigo está dejando caer semillas, tranformándose en emoliente en cremas, shampoo y acondicionador. Como es una opción al uso de las proteínas animales - que se asocian con riesgos de enfermedades como el mal de la vaca loca- , su empleo adquiere fuerza en Estados Unidos.
En Chile ya existen envases de shampoo que lucen en sus etiquetas imágenes de la espiga dorada. Incluso hay centros de estética que ofrecen mascarillas a base de trigo, ya que tiene vitamina E.
También aparecen nuevos usos dentro de la alimentación. Uno de ellos es como sustituto de la carne. La potencialidad de este mercado es alta, dada la creciente preocupación por incorporar alimentos que contribuyan a una dieta sana y, para muchos, las carnes - especialmente las rojas- no son siempre bien vistas.
En EE.UU., las ventas de supermercados de estos productos congelados fueron de US$ 194 millones en 2001, con una tasa anual de crecimiento del 6%. Aunque el mercado en Chile no está muy desarrollado, actualmente ya existen derivados, los cuales son importados desde Brasil y Argentina (hamburguesas de soya, por ejemplo).
Sumar ventajas
Pero claramente el mercado principal sigue siendo el tradicional. Aquí el cultivo también está en entredicho. No sólo por el fin de las salvaguardas de la harina o las bandas de precios, sino por los nuevos requerimientos de la industria.
"El principal problema del mercado del trigo es que las características del producto no se ajustan a la demanda, generándose un desencuentro entre los productores y clientes", explica Gonzalo Jordán, gerente del Área Agroindustria de Fundación Chile.
En Chile existe trigo de buena calidad, pero obtenerlo implica menor rendimiento y la decisión de qué hacer recae en el productor, el que, por razones económicas, suele optar por la cantidad. El cultivo, además, se caracteriza por ser altamente heterogéneo y pobre en gluten, lo que lleva a que la industria importe trigos correctores para mejorara las características del local. Además, no existen estructuras de acopio diferenciadas ni una estrategia de mercado acorde con los nuevos requerimientos.
"Estamos metidos dentro de un círculo vicioso en donde la baja calidad de los trigos actuales hace que no exista un pago diferenciado por este ítem, por lo que los productores no tienen incentivos para orientarse a la calidad", sostiene Jordán.
Pero la industria requiere cada vez productos más específicos, como los alimentos funcionales. Aquí es donde entra a jugar fuerte la calidad.
Al obtenerse un trigo de alto nivel es posible mezclarlo con calcio, vitamina D, omega 3, ácido fólico, o fabricar harina integral, panes con los cinco cereales integrados o yogures que favorecen la digestión, dando cabida a los nuevos requerimientos del mercado de la industria alimentaria. "Lo que están buscando actualmente los molineros son mezclas de harina de trigos con otros cereales, que tengan un buen contenido de fibra dietética, harina blanca reducida en calorías o con fitosteroles", explica Jordán.
Por ello, ahora la apuesta tiene que ser por la diferenciación y la producción de trigos específicos, lo que abre nuevos nichos de mercados que no están siendo atendidos.
"El trigo debe orientarse a satisfacer demandas específicas. Las pizzas, las masas para la elaboración de alimentos congelados y las diferentes clases de pan requieren variedades de trigo distintas. Estamos trabajando con la industria y con los genetistas para obtener estas variedades, pero no es un cambio inmediato", explica Jordán.
apostando por la variedad
Si de nuevas alternativas se habla, en los últimos años se ha abierto una opción casi inesperada: el trigo candeal (Triticum turgidum), del que se obtiene la semolina, utilizado en la elaboración de pastas. Si bien actualmente sólo un 7% de la producción nacional se dedica a él, sus perspectivas son interesantes.
"El trigo candeal es un mercado potencial de gran valor. En América Latina no hay ningún exportador serio de esta variedad. Está Argentina, pero su producto no es de buena calidad. La oportunidad de mercado está en satisfacer las demandas de Perú, Colombia, Venezuela y Brasil, países con los que ya tenemos TLC", señala Jordán.
Recientemente estuvo en Chile el Dr. Miloudi Nachit, científico del Centro Internacional de Investigación Agrícola en Áreas Áridas, quien junto con Edmundo Acevedo, académico de Agronomía de la Universidad de Chile, analizó las potencialidades para producir candeal.
"El clima mediterráneo nos da ventajas importantes. Dadas nuestras características es difícil que podamos competir en trigo panadero; en cambio, tenemos todas las herramientas para producir candeal de excelente calidad. Hay que fomentarlo", recalca Acevedo.
Constatar las buenas perspectivas de este cultivo llevó a que este mes se constituyera un grupo de trabajo integrado por 16 representantes de la Universidad de Chile, organismos públicos (INIA, Odepa, FIA, ProChile, Fundación Chile) y de los productores y principales empresas productoras de pasta (Lucchetti, Carozzi y Suazo). El objetivo es incrementar la superficie de candeal de alta calidad, homogéneo y a costos competitivos, con miras a satisfacer la demanda de la agroindustria nacional y posteriormente la internacional.
Quién sabe. Quizá en unos pocos años, Chile tendrá al trigo entre sus productos de exportación.
Lo orgánico
Otra alternativa es la producción de trigo orgánico. En Estados Unidos, este tipo de mercado tiene un crecimiento anual del orden del 20% y los precios son entre un 35 y 50% más altos. Chile tiene excelentes condiciones climáticas y territoriales como para integrar este mercado; no obstante, el componente orgánico está escasamente desarrollado.
Pero claramente el mercado principal sigue siendo el tradicional. Aquí el cultivo también está en entredicho. No sólo por el fin de las salvaguardas de la harina o las bandas de precios, sino por los nuevos requerimientos de la industria.
"El principal problema del mercado del trigo es que las características del producto no se ajustan a la demanda, generándose un desencuentro entre los productores y clientes", explica Gonzalo Jordán, gerente del Área Agroindustria de Fundación Chile.
En Chile existe trigo de buena calidad, pero obtenerlo implica menor rendimiento y la decisión de qué hacer recae en el productor, el que, por razones económicas, suele optar por la cantidad. El cultivo, además, se caracteriza por ser altamente heterogéneo y pobre en gluten, lo que lleva a que la industria importe trigos correctores para mejorara las características del local. Además, no existen estructuras de acopio diferenciadas ni una estrategia de mercado acorde con los nuevos requerimientos.
"Estamos metidos dentro de un círculo vicioso en donde la baja calidad de los trigos actuales hace que no exista un pago diferenciado por este ítem, por lo que los productores no tienen incentivos para orientarse a la calidad", sostiene Jordán.
Pero la industria requiere cada vez productos más específicos, como los alimentos funcionales. Aquí es donde entra a jugar fuerte la calidad.
Al obtenerse un trigo de alto nivel es posible mezclarlo con calcio, vitamina D, omega 3, ácido fólico, o fabricar harina integral, panes con los cinco cereales integrados o yogures que favorecen la digestión, dando cabida a los nuevos requerimientos del mercado de la industria alimentaria. "Lo que están buscando actualmente los molineros son mezclas de harina de trigos con otros cereales, que tengan un buen contenido de fibra dietética, harina blanca reducida en calorías o con fitosteroles", explica Jordán.
Por ello, ahora la apuesta tiene que ser por la diferenciación y la producción de trigos específicos, lo que abre nuevos nichos de mercados que no están siendo atendidos.
"El trigo debe orientarse a satisfacer demandas específicas. Las pizzas, las masas para la elaboración de alimentos congelados y las diferentes clases de pan requieren variedades de trigo distintas. Estamos trabajando con la industria y con los genetistas para obtener estas variedades, pero no es un cambio inmediato", explica Jordán.
apostando por la variedad
Si de nuevas alternativas se habla, en los últimos años se ha abierto una opción casi inesperada: el trigo candeal (Triticum turgidum), del que se obtiene la semolina, utilizado en la elaboración de pastas. Si bien actualmente sólo un 7% de la producción nacional se dedica a él, sus perspectivas son interesantes.
"El trigo candeal es un mercado potencial de gran valor. En América Latina no hay ningún exportador serio de esta variedad. Está Argentina, pero su producto no es de buena calidad. La oportunidad de mercado está en satisfacer las demandas de Perú, Colombia, Venezuela y Brasil, países con los que ya tenemos TLC", señala Jordán.
Recientemente estuvo en Chile el Dr. Miloudi Nachit, científico del Centro Internacional de Investigación Agrícola en Áreas Áridas, quien junto con Edmundo Acevedo, académico de Agronomía de la Universidad de Chile, analizó las potencialidades para producir candeal.
"El clima mediterráneo nos da ventajas importantes. Dadas nuestras características es difícil que podamos competir en trigo panadero; en cambio, tenemos todas las herramientas para producir candeal de excelente calidad. Hay que fomentarlo", recalca Acevedo.
Constatar las buenas perspectivas de este cultivo llevó a que este mes se constituyera un grupo de trabajo integrado por 16 representantes de la Universidad de Chile, organismos públicos (INIA, Odepa, FIA, ProChile, Fundación Chile) y de los productores y principales empresas productoras de pasta (Lucchetti, Carozzi y Suazo). El objetivo es incrementar la superficie de candeal de alta calidad, homogéneo y a costos competitivos, con miras a satisfacer la demanda de la agroindustria nacional y posteriormente la internacional.
Quién sabe. Quizá en unos pocos años, Chile tendrá al trigo entre sus productos de exportación.
Lo orgánico
Otra alternativa es la producción de trigo orgánico. En Estados Unidos, este tipo de mercado tiene un crecimiento anual del orden del 20% y los precios son entre un 35 y 50% más altos. Chile tiene excelentes condiciones climáticas y territoriales como para integrar este mercado; no obstante, el componente orgánico está escasamente desarrollado.
















ma fomelawea qe inventan jijiji..... ...
ma fomelawea qe inventan
jijiji..... tao