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Medición de Huella de Carbono podría mejorar la competitividad del agro

Enviado por Hugo Salinas el 29/09/2008 a las 9:50

FIA llamó a una convocatoria especial de Estudios que establecerán qué tipo de innovación tecnológica, organización y gestión son necesarias para reducir la Huella de Carbono —medición de las emisiones de dióxido de carbono— durante la cadena de valor y abastecimiento de productos agropecuarios para exportación.

Si bien la regulación de las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) ha estado en manos de los gobiernos y acuerdos internacionales, los consumidores ya pueden saber cómo sus hábitos, relacionados con los productos que adquieren y servicios que utilizan, contribuyen a su presencia.

Para socializar esta idea, se creó el concepto Huella de Carbono o Carbon Footprint que ha ido tomando fuerza a contar del año 2000, principalmente en Europa y EE.UU.  El término se refiere a que, mediante nuestras actividades diarias y en la cadena de producción y abastecimiento de bienes, todo deja un "rastro" de CO2  que contribuye al cambio climático.

En algunos países importadores de productos silvoagropecuarios chilenos, principalmente en Europa, hay un creciente movimiento orientado a gravar o limitar las importaciones que representen un alto consumo energético de fuentes fósiles y sus correspondientes emisiones de gases de efecto invernadero expresados en CO2 equivalente.

Por este motivo, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura, incluyó en su convocatoria 2008-2009 un llamado a presentar Estudios relacionados con la Huella de Carbono en toda la cadena de producción y comercialización de los principales bienes de exportación silvoagropecuarios, considerando el consumo energético y las emisiones de GEI. Esta es la primera vez que un organismo dependiente del Gobierno, llama a efectuar este tipo de Estudios.

Proteger el comercio internacional


Según antecedentes de ODEPA, el total de exportaciones silvoagropecuarias de Chile llegaron, durante el 2006, a US$ 8.900 millones, mientras que el 2007 ascendieron a US$ 10.900 millones, es decir, un aumento del 25%.  Entre los principales envíos destacaron los productos forestales, frutas (uva de mesa, manzanas frescas, arándanos, cerezas, ciruelas y frambuesas), vinos y la carne de cerdo.

Para evitar posibles impactos en el comercio exterior, la convocatoria especial de FIA pretende averiguar qué tipos de innovación tecnológica, de organización y gestión son necesarias para reducir las emisiones durante el cultivo; despacho de la materia prima a centros de procesamientos; packing; embalaje; cadena de frío; traslado a puerto; transporte marítimo y aéreo; además del envío a los lugares de venta al público.

También se considera evaluar socioeconómicamente las alternativas tecnológicas para reducir el consumo energético y de emisiones de CO2; las políticas de fomento que incentiven la eficiencia energética y reducción de los GEI; y la formulación de Buenas Prácticas Agrícolas.

Junto con ello, se busca establecer los niveles actuales de emisiones de GEI que tienen los principales productos agropecuarios de exportación, con el fin de compararlos con los productos que exportan otros países, así como iniciar la búsqueda de medidas de mitigación rentables para reducirlas. El objetivo final apunta a mejorar la competitividad del sector silvoagropecuario.

El caso de la agroindustria

A nivel mundial, un caso emblemático es la cadena de valor que existe en la agroindustria. La elaboración de alimentos, su embalaje y el transporte hacia diferentes mercados libera, en toda sus etapas, dióxido de carbono.

En este caso, y como la cadena involucra al consumidor final, sólo el comprador puede presionar para que las empresas reduzcan su CO2. Una persona que sepa la magnitud del gasto energético y de emisiones podrá elegir, responsablemente, un alimento donde hubo mayor o menor contaminación. Estos antecedentes podrían ser publicados en las etiquetas de los alimentos si es que se llegara a establecer un sistema obligatorio en el comercio.

Por este motivo, las empresas interesadas en ocupar un liderazgo en el manejo y mitigación de sus emisiones de GEI, podrían optar por la idea de un "beneficio mutuo". Es decir, una agroindustria puede mejorar su imagen ambiental cuando el consumidor es consciente del esfuerzo ambiental que está haciendo por elaborar un alimento con menor nivel de emisiones de GEI y comercializarlo, ya sea a nivel local como internacional.

FIA

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