Hugo Ortega
Hemos crecido económicamente en forma significativa, pero que estamos muy lejos de desarrollarnos.
El Irfed, Instituto Internacional de Investigación y Formación para el Desarrollo, de Paris, Francia, en 1966, definió el desarrollo como “la serie de pasajes, para una población determinada y para todas las partes de esa población que la componen, desde una fase menos humana a una fase más humana, al costo menos elevado posible, teniendo en cuenta la solidaridad entre las fracciones que componen esa población nacional y la solidaridad entre las naciones”.
Hemos crecido económicamente en forma significativa, pero que estamos muy lejos de desarrollarnos.El Irfed, Instituto Internacional de Investigación y Formación para el Desarrollo, de Paris, Francia, en 1966, definió el desarrollo como “la serie de pasajes, para una población determinada y para todas las partes de esa población que la componen, desde una fase menos humana a una fase más humana, al costo menos elevado posible, teniendo en cuenta la solidaridad entre las fracciones que componen esa población nacional y la solidaridad entre las naciones”.
Si miramos nuestra patria, Chile, especialmente su sector rural y en él, específicamente el sector agrícola, observamos que en los últimos 15 o 20 años hemos crecido en forma significativa, pero que estamos muy lejos de desarrollarnos.
El crecimiento productivo primario, así como los alimentos procesados y los productos industriales del sector rural, agrícolas, ganaderos, forestales y pesqueros, cada uno de ellos con sus enormes crecimientos en las exportaciones, incluso, nos ha llevado a auto-catalogarnos de potencia agroalimentaria mundial.
Sin embargo, este crecimiento, ha sido con una concentración del ingreso descomunal, dejando a una inmensa mayoría de medianos y pequeños productores y asalariados de dichos sectores, tan pobres como antes del crecimiento. La definición del Irfed nos hace mirar el otro aspecto del desarrollo que en Chile no lo hemos considerado, lo humano y la solidaridad que debemos agregar a nuestros esfuerzos, para lograr un verdadero desarrollo de nuestro sector.
Los esfuerzos de la Concertación, en consecuencia, no han avanzado en aquellas banderas de lucha que empezaron en 1990 con aquel slogan que decía “crecimiento con equidad” o “democracia para todos”.La justicia, salud, vivienda y educación ¿empezaron a ser iguales para todos los chilenos a partir del inicio de la recuperación de la democracia? Indudablemente que sí, por el sólo hecho de haberla recuperado, pero muy lejos de lo suficiente. No se aprecian resultados tan significativos como en el ámbito económico en las áreas de los derechos básicos de los chilenos.
Después de 16 años de Gobiernos de la Concertación, estamos concientes de una gran deuda con los postergados y marginados de este crecimiento.















