
El fenómeno podría cambiar el mapa productivo del país, alterar los rendimientos y la calidad de la fruta y permitir el ingreso de nuevas plagas y patologías que pondrían en riesgo la condición fitosanitaria del país.
El calentamiento global ya es una realidad ante la que no se puede seguir ciego. Así lo confirmó recientemente la discusión en el Foro Económico Mundial, en Davos, y también fue la conclusión de los científicos del planeta reunidos en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, en París.
Para la agricultura chilena un tema de alto impacto: podría significar el desplazamiento hacia el sur de las actuales zonas de cultivo, tierras y productos secos, frutos más pequeños y menos dulces y florecimientos anticipados. Pero además, podrían surgir plagas y patologías desconocidas. Así, Chile vería cómo se modifican características que lo han mantenido como un país libre de problemas fitosanitarios, tarjeta de presentación en su camino a convertirse en potencia agroalimentaria.
Y este año los efectos podrían empezar a notarse con más fuerza, si se concreta lo anunciado por el estudio de la universidad inglesa de East Anglia de que 2007 será, en el mundo, el año más caluroso desde que se tienen registros meteorológicos (1860). Aunque no se trata de ser alarmistas, pues los expertos locales coinciden en que lo pronosticado por el estudio inglés es sólo un escenario hipotético que dependerá de qué tan altas sean las temperaturas y cuánto se prolonguen, está claro que tendrá consecuencias.
"Éste no es sólo un cambio en el valor de la temperatura, sino también en lo previsible que ésta es en Chile", recalca Fernando Santibáñez, vicedecano de la facultad de Agronomía de la Universidad de Chile.
Y precisamente lo previsible del clima nacional y lo marcado de sus estaciones, lson algunas de las principales razones del éxito agrícola del país en los últimos 20 años.
A pesar de la importancia del tema, la mayor parte de los agricultores chilenos, perdidos entre los números y las buenas o malas temporadas pasadas, no lo han considerado. Muchos ni siquiera saben cómo las altas temperaturas podrían interferir en sus cultivos y, por lo mismo, en sus negocios.
"Los agricultores están acostumbrados a la variabilidad del clima y no le han tomado el peso. No se dan cuenta de que esto es cada vez más dañino", dictamina el ingeniero forestal de FIA, Aquiles Neuenschwander.
Los peores efectos
El alza de temperatura afecta a diversos niveles.
"No hay duda de que el desbarajuste para la planta es bastante grande", sentencia el fitopatólogo, Jaime Auger, refiriéndose a las consecuencias que los cambios en la temperatura podrían significar en los cultivos.
Esto, porque cada planta tiene un clima ideal para desarrollarse, y si éste cambia, las matas reaccionan y alteran su fisiología para adecuarse al nuevo ambiente, así quedan vulnerables para atraer enfermedades a las que hasta ahora eran resistentes.
Ello además impacta en rendimientos menores, pues, por ejemplo, al disminuir las horas de frío, los cultivos cambian sus ritmos de brotación e incluso germinan menos. También afectaría la calidad de los productos: tamaños, manchas en la fruta o maduraciones a destiempo.
Como las plantas, las enfermedades también tienen un ambiente ideal para reproducirse. Hasta ahora la cordillera, el desierto y el mar han permitido que Chile tenga un clima diverso y una condición fitosanitaria de excepción que es uno de los pilares de la posición exportadora del país. Sin embargo, sería precisamente este aspecto uno de los más alterados.
Esto sin considerar el fenómeno, que ya se observa, del desplazamiento de las zonas de cultivo producto del cambio en el mapa de las temperaturas. Así en un plazo aún no muy claro, no sería raro que la zona de frutales como carozos, esté más allá de la Séptima Región, mientras que en la zona central proliferen las especies más tropicales, por ejemplo.
Hay salvavidas
El panorama podría no ser tan negro, si se toma conciencia del problema y se aplican medidas que prevengan sus efectos.
Según Fernando Santibáñez es elemental invertir en la tecnificación de la producción y el cambio de la "cultura agrícola". Significa por ejemplo instalar sistemas de riego más productivos que permitan hacer un uso muy eficiente del agua, que en las nuevas condiciones se volverá cada vez más escasa.
Otra solución está en comenzar a ver cuáles serían los cultivos más convenientes a plantar en los nuevos escenarios de cada región y habría que desplazarse buscando las condiciones apropiadas.
Pero, para que ese tipo de medidas tenga algún destino, se vuelve imprescindible que los agricultores conozcan las repercusiones de los cambios climáticos en sus cultivos.
Santibáñez propone la sistematización de conocimientos a través de recopilación de información. "Contar con este tipo de instrumentos sería un recurso valioso para para tomar decisiones en el futuro", indica.
Y además El Niño llora
Para este 2007 al aumento de la temperatura anunciado por East Anglia se suma una nueva amenaza, el regreso del El Niño, el mismo que visitó el país en 1998 causando inundaciones y estragos en la agricultura.
¿Qué ocurriría si a las altas temperaturas se le agregan lluvias torrenciales?
Francisco Meza cree que esta combinación es más propicia para la aparición acelerada de enfermedades y plagas. Sobre todo de hongos.
















calentamiento
ola soy peruana y chile no tiene nada solo es una tripita en el mundo y el "PISCO ES PERUANO" asi les duela ahhh y LA PAPA TAMBIEN VIVA EL PERU!!!!!!!!!
quiero respondert