Según Luis Schmidt, presidente de la SNA, la recesión impacta a Chile a través de los flujos de comercio. Sin embargo, el aumento del precio del dólar compensa la caída en las exportaciones.
La crisis subprime está cambiando radicalmente el panorama. Los precios de los commodities agrícolas empiezan a bajar al profundizarse esta crisis financiera. Hay una mayor producción exportable, hay menor crecimiento de la demanda. Salen los especuladores que estaban muy amparados en los commodities agrícolas y esto, que de alguna manera está llevando a un reventón de las burbujas del precio de las viviendas y del crédito en Estados Unidos, produce también una disminución fuerte de todos los commodities. Cae el petróleo, el cobre que en menos de prácticamente 90 días ha caído de US$4 la libra a menos de US$2 y hay analistas que dicen que va a seguir cayendo. Cae la celulosa, la harina de pescado, todos los commodities, lo que va a complicar la situación de crecimiento de este país. También caen las materias primas.
El impacto que estamos empezando a ver es un financiamiento más caro, una percepción de mayor riesgo del negocio por parte de los financistas, postergación de proyectos inmobiliarios, eléctricos, industriales y mineros, sobre todo, ante esta incertidumbre sobre la demanda.
La recesión mundial impacta a Chile a través de los flujos de comercio. La caída en el PIB del mundo hará reducir nuestras exportaciones, fundamentalmente en los commodities, yo tengo más esperanza en los productos de nicho. El aumento del precio del dólar compensa la caída en las exportaciones. Hay mucha gente que cree que es el momento de las regulaciones, pero creo que es al revés, como todas las veces ha pasado, la empresa privada, el empuje, la libertad de emprender son los que nos van a sacar de la crisis y no las grandes regulaciones que plantea el ministro del Trabajo.
Mejor dólar
El tipo de cambio es una buena noticia para el sector agrícola que es 100% transable, o se dedica a las exportaciones, o se dedica a sustituir importaciones. Cuando nos dedicamos a sustituir importaciones y el dólar empieza a subir, los productos importados se empiezan a hacer más caros, eso da oportunidades para la agricultura sustituidora. También para la agricultura exportadora, donde teníamos sectores muy sensibles como frutas y vinos, que venían con muchos problemas, fundamentalmente la uva de mesa en el sector frutícola.
El precio máximo en abril de 2004 era de $643 y fue cayendo durante los años siguientes y eso para la agricultura que venía creciendo de manera muy fuerte, tuvo repercusiones funestas, especialmente en frutas y vinos. La caída llegó a $430 en marzo del año pasado, empezó a intervenir el Banco Central y el dólar está ahora cerca de los $680. Los analistas y los expertos dicen que este dólar debe continuar, esto es, no vamos a llegar a un dólar a $430. Para el sector agrícola un dólar entre $550 y $600 es un dólar relativamente adecuado.
En el corto plazo para la fruta veo muy buenas perspectivas para la temporada, efectivamente hemos tenido algunos aumentos de costo financiero, las empresas importadoras que dan anticipos a las exportadoras, han estado más difíciles. Los créditos de exportación se han restringido, pero creo que la fruta tiene una gran perspectiva porque la desocupación de los restaurantes en Nueva York incentiva el consumo de frutas en el hogar.
PIB agrícola
Me preocupa el caso de los vinos, sobre todo el de los premium, porque cuando a uno le piden entre US$80 y US$100 por una botella en un restaurante. Cuando hay restricción económica, esos vinos caros pueden tener alguna dificultad, los granos hay menores precios internacionales, sostenidos parcialmente por el dólar más alto. Los resultados podrían ser bastante más negativos que el año pasado.
Las carnes y los lácteos viven una situación bastante similar a la de los granos. La leche en polvo, la tonelada que a mediados del año pasado estaba a US$5.500 hoy día está del orden de US$3.200 y eso evidentemente va a traer repercusiones. Creo que este escenario va a afectar al PIB agrícola durante 2009.
Para la próxima temporada veo algo bastante mejor, los precios de los commodities agrícolas bajarán, probablemente no a los niveles de los promedios históricos, el consumo mundial de los alimentos no se verá afectado, salvo productos suntuarios, la gente sigue consumiendo alimentos aunque haya crisis económica. La producción mundial seguirá creciendo, no pueden descartarse todavía condiciones climáticas adversas. En síntesis, no se espera un desplome de los mercados internacionales de los alimentos, por el contrario creo que van a seguir estando estables.
Los commodities subieron en la década de los setenta, se mantuvieron estables en los ochenta y prácticamente toda la década de los noventa, y a partir de 2002 suben violentamente y en julio llegamos a un 224% de aumento en comparación a 1972, que es el año más bajo. El boom de los commodities empieza en retroceso. El precio récord del trigo en marzo de 2008, era de US$1.200 el bushell, que normalmente tenía un precio promedio de US$600, pero en octubre de este año está a US$580, o sea ha caído el precio 50%. También el maíz llegó casi a US$800 el bushell y hoy día ya está en US$400, o sea justo a la mitad. Eso va a marcar la tendencia.
La mano de obra, uno de cada 10 chilenos trabaja en el sector agrícola, nosotros empleamos 750 mil trabajadores en puestos fijos y entre 400 mil y 450 mil de empleo temporal. La mano de obra estaba subiendo fuertemente, pero probablemente el aumento del dólar y el posible aumento del desempleo hará que esta tendencia se empiece a romper. De hecho, ya en los campos en las contrataciones de este año se ha visto una mayor disponibilidad de mano de obra y a precios muy similares a los que se pagaba durante la temporada anterior.
Los insumos deberían bajar de precio, probablemente, no a los niveles de 2006. Esto se reflejará especialmente en la energía, en los combustibles, en la urea, que son derivados del petróleo. Hay algunos como los fosfatos y los potasios que todavía no van a bajar lo suficiente, pero hay otra noticia buena, los fletes marítimos también empiezan a bajar y eso de alguna manera ayuda a nuestro sector en conseguir insumos baratos y en exportar.
El sector frutícola se va a ver favorecido, el sector vitivinícola se puede ver afectado en los vinos premium, los cultivos anuales, carnes, lácteos, se verían más complicados, pero yo diría que es transitorio, por esta temporada donde los insumos están muy caros y los precios internacionales bajando, pero que se deberían arreglar en la próxima temporada.
Las oportunidades
La crisis también es una oportunidad de fortalecerse. El sector agrícola lo ha estado haciendo, ha mejorado la productividad de la mano de obra, ha optimizado sus procesos productivos, hay un mejor conocimiento de los mercados internacionales y eso está ayudando al sector. Sin embargo, existen todavía grandes desafíos en innovación, de adopción de nuevas tecnologías, de mejorar la gestión de riesgo y mayor integración en la cadena exportadora.
Las tareas pendientes son el perfeccionamiento de las normas laborales. Hoy día el tema laboral es una piedra en el zapato para el sector agrícola, así como lo es para una gran cantidad de sectores. No se pretende flexibilizar, no se pretende precarizar, como dice el ministro Andrade, sino que adaptarnos a las normativas laborales que tienen todos los países del mundo.
Se requiere más inversión en infraestructura, en caminos, en puertos, en telefonía. Chile está alejado de todos los mercados internacionales y debemos hacer un serio esfuerzo en infraestructura. También se requieren incentivos tributarios a la inversión, se había paralizado la inversión en fruticultura y vitivinicultura, creo que hoy día se dan mejores condiciones. Hemos hecho una batería de acuerdos de tratados de libre comercio que le dan una gran cantidad de posibilidades al sector agrícola. Pero esos acuerdos hay que mejorarlos, hay que revisar las cuotas que tenemos con la Comunidad Económica Europea, mejorar los acuerdos que tenemos con Estados Unidos.
Si Chile es un país exportador, tenemos que seguir simplificando los trámites de exportación. En resumen, nosotros en el sector agrícola estamos optimistas, Chile es un gran país exportador de alimentos, hoy día estamos en el lugar 17 de exportaciones de alimentos al mundo, somos el mayor productor y exportador de frutas del Hemisferio Sur, el mayor exportador de uva de mesa, el número 1 en manzanas, el cuarto en paltas y en kiwis. Somos el quinto exportador en vinos y estamos creciendo en las exportaciones de carnes blancas, Chile es el sexto exportador de carne de cerdo del mundo. Creemos que con esto hoy día, apoyado por políticas públicas y por un mejor tipo de cambio, estamos optimistas en el sector agrícola, en que Chile seguirá siendo una importante potencia agroexportadora.
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exelentes comentarios.