Una caída de 13% experimentó el consumo de carne bovina en 2006 en nuestro país. Así lo dio a conocer ayer la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias a través de un informe donde se establece esta realidad. Según los datos aportados por el ente gubernamental, el consumo aparente de carne bovina en 2006 fue de 22 kilos por habitante, cifra inferior a la registrada en 2005, cuando el consumo aparente de dicho producto llegó a 25 kilos por habitante.
Según los expertos, el factor más determinante en esta caída en el consumo per cápita se relaciona con el aumento sostenido que presentaron los precios de los distintos cortes de carnes rojas en el mercado. Eso, marcado por la disminución de las importaciones.
Y esto es algo indesmentible. Según fuentes de las industrias, en 38,4% cayeron las importaciones de carne bovina en 2006, totalizando 87.666 toneladas frente a las 142.245 del año anterior. Ello significa 54.579 toneladas de carne menos para el consumo chileno.
De acuerdo a lo comentado por el director de Odepa, Reinaldo Ruiz, el consumidor sustituyó parte del consumo de carne roja por las carnes blancas. Lo anterior se explica, en parte, por el alto precio alcanzado por la carne bovina, debido a la menor importación desde Argentina y Brasil por los problemas de aftosa detectados en dichos países. Y esto obligó a importar carne roja desde Uruguay, Paraguay y Australia, países cuyo precio era superior.
Como contrapartida, el consumo aparente de carne de ave fue de 34 kilos por habitante, cifra 12% mayor que la registrada en 2005, cuando llegó a 30 kilos por persona. Y le siguió la carne de cerdo, con un consumo aparente de 23 kilos por habitante y una variación positiva de 17% respecto de 2005, cuando el consumo aparente fue de 19 kilos por habitante en nuestro país, lo que demuestra el "reemplazo" de la carne bovina.
MAYORES PRECIOS
A la caída en las internaciones se suma que el mercado internacional de carne bovina tuvo precios mayores que los observados en 2005. Como resultado de lo anterior, el valor promedio por tonelada importada fue 44% mayor que el promedio registrado en 2005, lo que se trasladó a los consumidores.
El presidente de la Corporación de la Carne y presidente de Frigorífico Osorno, Harry Jürgensen, dijo que estas cifras se veían venir por lo ocurrido con el cierre de mercados que afectó al alza el precio interno. Además, sostuvo que esto se vio acrecentado, porque "el año pasado el precio de la carne en los supermercados quedó muy alto. En su momento subieron 30%". Desde su perspectiva, esto hizo que el impacto se sintiera más en los consumidores que en los mayoristas.
Para este año, Jürgensen sostuvo que se aprecian condiciones distintas. "Argentina está abierto y Brasil está a medias. Se espera que los precios estén más bajos para los consumidores y con ello se podría recuperar un kilo del consumo aparente, es decir crecer entre 5 y 6 por ciento", agregó el ejecutivo.















