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La receta holandesa

Enviado por Fbalcells el 12/03/2007 a las 8:22

EDUARDO MORAGA VÁSQUEZ Revista del Campo

En Holanda, un estado en el que la libertad es parte del ADN de sus habitantes, André Kleinmeulman trabaja con una autonomía que es la envidia de sus conciudadanos. Como CEO de la Agencia de Seguridad de Productos Alimentarios y de Consumo (conocida como VWA, por sus siglas en holandés), Kleinmeulman tiene asegurada por ley plena independencia. No depende de ningún ministerio y los únicos que pueden aconsejarlo en sus decisiones son los miembros del directorio de la VWA, que está formado por representantes de los consumidores, empresarios, científicos y de otros organismos del Estado.

Su misión es vigilar la inocuidad de los alimentos y otros productos de consumo de los Países Bajos. La tarea no es poca, ese país, con una superficie ligeramente inferior a la suma de las regiones V y Metropolitana, es la tercera potencia alimentaria global y el año pasado exportó cerca de US$ 55 mil millones en alimentos, seis veces más que los envíos chilenos. Sin embargo, tanto o más interesante es que la VWA posee un funcionamiento a "la holandesa"; es decir, flexible, y un presupuesto y personal relativamente bajo. "Finlandia, con sólo seis millones de habitantes, tiene cerca de cuatro veces más funcionarios que nosotros. En el caso de Alemania, sólo en el estado de Westfalia hay más personal que en toda la VWA. Eso nos permite tener costos bajos y no representar una carga para las empresas", afirma Kleinmeulman.

La experiencia es iluminadora para Chile, pues el Gobierno afina los detalles finales para la creación de una Agencia de Inocuidad Alimentaria. De hecho, en la semana pasada Kleinmeulman se reunió con las máximas autoridades de Odepa y de la Subsecretaría de Agricultura para explicar cómo funciona el modelo holandés.

Eficiencia, eficiencia - Ustedes son fuertes jugadores en el mercado mundial de alimentos ¿Cómo compatibilizan la preocupación por la salud de los consumidores con la mantención de la competitividad de las empresas? - Optamos por operar con un sistema similar al de los seguros automotrices. Entre menos "incidentes" tenga el historial de una empresa de alimentos, menos serán las inspecciones. Eso hace posible disminuir al mínimo nuestra intervención en las compañías que funcionan bien y nos permite enfocarnos en las con problemas. Además, sirve de incentivo para mejorar a estas últimas, pues de esa forma pueden disminuir sus gastos en inspección.

- ¿Y cuál es la evaluación que hacen los gremios empresariales respecto al VWA? - El costo de las inspecciones es muy bajo, regularmente es menos de un milésimo del valor final de un producto. En una reunión, los líderes de la industria de los alimentos reconocieron que el sistema de seguridad alimentaria que hemos montado les agregaba valor a sus productos. Como la VWA es respetada, sus productos pueden llegar sin problemas a EE.UU. o China. Eso es importante, pues el 80% de nuestra producción agrícola se exporta.

- Las relaciones con los privados son excelentes entonces... - Hay un punto que a ellos no les gusta tanto: nuestra política de información, donde la regla es la transparencia total. Publicamos en internet los resultados de las inspecciones que realizamos, para que todos los ciudadanos sepan qué pasa. Nuestro afán no es avergonzar a las empresas, pero es algo que a ellas les molesta un poco.

- Una mala imagen puede liquidar a una empresa o a todo un rubro alimentario ¿No ven en el libre acceso a la información un generador de inestabilidad en esa industria? - En Holanda pasamos por problemas serios de percepción pública en los años 80 y 90, con temas como las vacas locas o las dioxinas. Hubo una gran discusión en la sociedad y aprendimos que la falta de información sólo aumenta la ansiedad de los consumidores. Por ejemplo, las organizaciones de consumidores, que hace unos años tenían una posición dura, se relajaron. En tanto, mejoró la percepción sobre la VWA y la confianza en el consumo de alimentos. Ese contexto permite discutir con tranquilidad las políticas de seguridad alimentaria, lo que genera un ambiente positivo para las empresas.

Verde Malaquita

En 2003 la industria salmonera chilena sintió el poder de los funcionarios holandeses, quienes descubrieron verde malaquita, un fungicida, en niveles superiores a los permitidos, y cerraron, por un par de semanas, ese mercado para Chile. Al respecto, Kleinmeulman afirma que sólo siguieron el procedimiento habitual. 'Frente a cualquier sospecha se hace una investigación científica. No actuamos en base a un criterio político o comercial'. Bioterrorismo Kleinmeulman señala que uno de los temas críticos en que está trabajando la VWA es la posibilidad de atentados terroristas a través de la cadena alimentaria. "Como organización participamos en el esfuerzo antiterrorista. Nuestra función es estar atentos a cualquier fenómeno extraño. "En una sociedad compleja como la que vivimos, con fronteras abiertas, con tanto transporte de fruta y alimentos, nunca va a ser posible controlar el 100% de la cadena. No puedes poner en cada negocio un policía, por lo que nuestra función es disminuir los factores de riesgo".

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