Andrew Martin, The New York Times.
Por más de un año, las empresas procesadoras de alimentos han estado achicando el tamaño de los empaques y subiendo sus precios como estrategia para afrontar el incremento sin precedentes del costo de materias primas como el maíz, la soya y el trigo.
Ahora, con el valor de los granos y otros commodities en caída, lo lógico sería que los alimentos también bajaran.
Sin embargo, mientras los precios de la leche, verduras y frutas caen, los de las carnes y los alimentos elaborados se muestran firmes e incluso al alza.
Los expertos advierten que los consumidores no deberían esperar que bajen en el futuro cercano. Incluso, los economistas del gobierno y de la industria alimentaria proyectan que, en general, el costo de los alimentos continuará subiendo en 2009, liderado por el incremento en las carnes rojas y blancas. Según explican, éstos permanecen sobre los promedios históricos, a pesar de que retrocedieron desde sus máximos a comienzos de este año. La razón, afirman, es que las compañías de alimentos aún no han traspasado la prolongada alza de los precios de los commodities.
"En los últimos 21 meses los procesadores de alimentos, restaurantes y productores de carne han absorbido costos significativos que es probable que se transfieran a los consumidores a partir de 2009", asegura Lapp.
Alzas de entre 5% y 9%
El Departamento de Agricultura prevé que los precios de los alimentos se incrementarán entre 2,5 y 4,5 por ciento en 2009, comparado con el 5 a 6% de alza que se espera para el presente año. Algunos economistas esperan incrementos incluso más grandes para 2009. Por ejemplo, Bill Lapp, de Advanced Economic Solutions, afirma que los precios de los alimentos subirían entre 7 y 9% el próximo año.
A pesar de que la producción de alimentos es una ciencia inexacta, algunos datos entregados por el Departamento del Trabajo la semana pasada, sugieren que los pronósticos serían certeros.
Mientras que la inflación de octubre registró la mayor caída mensual en la historia, el índice de precios de los alimentos siguió mostrando un sesgo alcista (0,1%), aunque con menor fuerza que en los meses previos. En tanto, el precio de los restaurantes subió en 0,5% en octubre.
Los valores de los commodities comenzaron a caer rápidamente en 2007 y las compañías de alimentos fueron golpeadas duramente por esos incrementos. Su estrategia fue enfrentar la caída de las ganancias a través del recorte de los costos operacionales.
Ahora que los costos de insumos como el maíz o el trigo han caído, los proveedores de carnes blancas y vacunas afirman que aún no han alzado los precios lo suficiente para cubrir el crecimiento de los costos. Éstos permanecen relativamente altos en términos históricos y todavía están tratando de reconstruir sus erosionados márgenes.
William P. Roenigk, vicepresidente y economista jefe del National Chicken Council, afirma que su rubro ha perdido dinero por más de un año. Los productores de pollos tratan de disminuir sus costos reduciendo su producción, la cual eventualmente alterará el balance entre la oferta y la demanda.
Buscando al culpable
"El tiempo en que veremos en las tiendas incrementos muy significantes en los precios de los pollos está por venir", afirma Roenigk.
La perspectiva de mayor inflación en los alimentos está encendiendo un debate sobre sus causas. Muchos de los procesadores de alimentos y economistas sostienen que uno de los principales culpables es la política de Estados Unidos de promover el uso de combustibles hechos en base a maíz.
Cerca de un tercio de los cultivos de ese cereal son destinados al etanol, poniendo a los productores de ese combustible en competencia con los ganaderos y las empresas de alimentos. El resultado, afirman, es que los precios del maíz serán más altos y más volátiles.
Revista del Campo, El Mercurio
















