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El agro chileno 2009: ¿Y dónde está el piloto?

Enviado por Editor Chile Potencia Alimentaria el 01/12/2008 a las 10:29

Jorge Quiroz
Ph.D. Economía, U. de Duke


Las perspectivas para el sector se ven bastante oscuras y se siente que no hay quién esté tomando las medidas que se requieren.


Después del terremoto financiero mundial que detonó en septiembre, y cuyas consecuencias últimas aún están por verse, resulta pertinente conjeturar qué quedó después de la tormenta y muy especialmente, en qué quedan las perspectivas futuras para nuestro avión, el sector agrícola nacional.

Los árboles

Si nos quedamos en los árboles, lo que vemos es una debacle generalizada, de la cual no se libran los commodities. Desde esta perspectiva, nuestro avión parecería en picada. Desde sus peaks de marzo de este año, los precios internacionales del aceite de maravilla y del trigo han caído un 55%. Por su parte, desde sus peaks de junio, los precios internacionales del maíz, petróleo y cobre han caído 45%, 61% y 59%, respectivamente. La baja en el precio internacional de la leche en polvo, desde su récord del primer trimestre, alcanza ya cerca de un 56%.

El alza del tipo de cambio, por su parte, que desde su punto más bajo en marzo de este año ha subido un 55%, ayudado en el último tiempo por el refugio en los papeles del Tesoro Americano como respuesta al miedo de los inversores globales, mitiga en parte esta baja, aunque el efecto no es del todo claro en los cultivos tradicionales por la alta dolarización de costos.

La situación en la fruta, en cambio, parece claramente positiva: precios estables en dólares (no subieron antes, tampoco han bajado ahora) y costos intensivos en mano de obra, colocan a este sector como beneficiario neto del alza del tipo de cambio. Si en los últimos dos años las vacas gordas bajaron de Temuco al Sur, en esta oportunidad parecen desplazarse, nuevamente, de Angol al Norte.

El bosque

A veces los árboles no nos dejan ver el bosque, y en esta oportunidad es lo que está ocurriendo. Lo que vemos es una deflación de commodities y activos financieros a nivel mundial. Entonces lo que importa no es tanto la baja absoluta como la baja relativa de precios, esto es, cómo se comparan los commodities con otros activos, o unos commodities con otros.

Y ahí la historia es decidora.

El precio del cobre hoy es un 56% más alto en términos reales (corrigiendo por IPC de Estados Unidos) que en 2000. En el caso del aceite de maravilla, el maíz, el trigo y el petróleo, los precios siguen estando hoy, también en términos reales, un 65%, 39%, 22% y 45% más altos que el 2000. Si hacemos la misma comparación con el S&P 500, índice de valor de las acciones más transadas en Estados Unidos, encontramos que hoy, dichas acciones valen un 52% menos que el 2000.

Cuento corto: hubo terremoto grado diez en las acciones de Estados Unidos pero sólo un temblor grado 5 en los commodites. Si los commodities se mantuvieron en niveles históricamente altos, mientras Wall St desapareció, ello sugiere que los mercados, a nivel global ya hicieron la lectura: Los activos financieros están "out", pero los recursos siguen "in".

La contrapartida de ello es que países "de la periferia" como Chile crecen al 4%, mientras la potencia mundial y el Viejo Mundo entran en recesión. Como dato anecdótico, hoy las acciones de Lan Chile valen más que las de American Airlines; las de Soquimich más que la General Motors, y las de Copec más que las del Wachiovia, el cuarto banco de Estados Unidos.

Algunas implicancias de lo anterior es que a largo plazo, el dólar debiera bajar, no subir. ¿Cómo puede subir el dólar si es la moneda de un país que la única forma que tendrá de resolver su desastre financiero es con emisión masiva (imprimir billetes)? ¿Cómo podemos creer en la moneda de un país que todos los años gasta más de lo que gana en un monto similar al PIB de Brasil completo? Estamos entonces, confirmando una revolución: la creciente escasez de recursos naturales - minerales, clima y agua en último término- en comparación con otros activos que alguna vez el mundo encontró valiosos. Los cereales, las oleaginosas, las proteínas y los minerales seguirán "in"; el dólar, el Citibank, el Wachovia y la General Motors: "out". Conclusión del bosque: las perspectivas de vuelo para el avión siguen positivas a largo plazo.

El incendio

Pero hay amago de incendio... Los agricultores sembraron este año muy cerca de los precio peak de los cereales, la carne y la leche, momento en que los insumos agrícolas, por lo mismo, escalaron a niveles nunca vistos. Ahora que viene la cosecha, los productores se enfrentan con una caída de precios, que si bien mantiene los mismos altos como comparación histórica, los deja en muchos casos sobre el costo de producción en que incurrieron. Problemas para los agricultores. También problemas para los que les vendieron a crédito los insumos. Y, finalmente, para los que les dieron crédito a los que vendieron a crédito los insumos.

Se agregan a eso incertidumbres específicas. Una medida anti dumping contra la harina de Argentina que la Comisión de Distorsiones sigue manteniendo como "provisoria", lo que, de no volverla "definitiva", ocasionará un desastre financiero en la cosecha (¿quién va a salir a comprar trigo si la harina podría llegar a Chile a un precio que ni siquiera cubre el costo del precio internacional del trigo contenido en la harina?). Una solicitud similar para el caso de los pollos de Argentina respecto del cual la Comisión de Distorsiones siempre ha hecho caso omiso. Un mercado del cerdo en crisis producto del cierre de canales tradicionales de exportación como consecuencia del affaire de la dioxina.

Juntemos los problemas del pollo y los cerdos y no hace falta mucha imaginación para conjeturar qué pasará con la cosecha de maíz, a pesar del dólar alto.

Unos precios a productor de leche que aún no se ajustan con plenitud a los nuevos niveles, sustancialmente más bajos de precio de la leche en polvo internacional, pero que de ajustarse (ya comenzaron a hacerlo), dejarán a los productores con ingresos bajo su costo de producción; algo similar en el caso de la carne de vacuno. Para echarle gasolina al fuego, agreguemos la comprensible actitud de los bancos a restringir fuertemente el crédito como respuesta a la incertidumbre internacional...

El incendio comenzará en diciembre con la cosecha de trigo, seguirá durante el verano con problemas en la recuperación de los créditos para insumos, continuará con las bajas de precios de la leche y con una cosecha desordenada del maíz, por decir lo menos. Y con tamaño incendio, que ya se expande por el fuselaje, la pregunta es: ¿Dónde está el piloto?

Revista del Campo, El Mercurio

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