Soledad Pérez
Al recorte de producción de 20% y las pérdidas de empleo, se suma que casi toda la industria cerrará 2008 en rojo y ya inicia un duro proceso de renegociación de pasivos con la banca.
El próximo año será, para la industria del salmón, uno de los más difíciles de toda su historia. Lo será no sólo porque el virus Isa, que apareció hace menos de dos años, probablemente afectará a la mayor parte de los centros de cultivo. También, porque al recorte de producción, de 20%, se sumará el hecho de que la mayoría de los operadores del sector -entre ellos, cerca de 40 productores y cuyos balances estarán en rojo a diciembre-, se verá enfrentada a un duro proceso de renegociación de sus pasivos con el sistema financiero.
En la banca se estima que dichas obligaciones superan con holgura los US$2.000 millones.
Todo lo anterior, en un escenario que se ha complejizado más, con recortes de producción que podrían llegar hasta 50%. Eso, sumado al hecho de que producto de la crisis por la que atraviesa, la industria entrará en un proceso de despidos.
"El panorama está extremadamente complicado", resume un alto ejecutivo. Tanto, que el presidente del gremio, César Barros, ya advirtió que la salmonicultura saldrá de esta situación dentro de dos o tres años y que sólo entonces retomará los niveles que la llevaron a exportar sobre US$2.100 millones al año, a emplear a cerca de 55 mil personas en forma directa e indirecta y a transformarse en la segunda productora mundial después de Noruega y en una de las principales industrias exportadoras, después del cobre y la celulosa.
En el intertanto, el sector se someterá a un profundo cambio estructural y modificará su forma de trabajar, lo que implicará la estructuración de barrios productivos, controles de calidad, bioseguridad y una serie de exigencias sanitarias. Es lo que César Barros llamó hace unos días "un antes y un mañana para la industria".
Duras negociaciones
El plan de ayuda lanzado esta semana por la administración Bachelet va en esa línea. "Es indudable que el riesgo de la industria ha aumentado; en eso no podemos ponernos una venda", es la conclusión a la que llega el ministro de Economía, Hugo Lavados. Previendo un fuerte impacto en el empleo sectorial -expertos apuntaban a una pérdida de 20 mil puestos de trabajo hacia marzo-, el gobierno accedió a garantizar parte de los créditos bancarios por US$450 millones que necesitará la industria como capital de trabajo y nuevas inversiones para solucionar el daño del virus Isa.
Lo hizo para frenar, al menos parcialmente, la ola de despidos, un tema que ya conversó personalmente con representantes de la CUT en la X y XI regiones y que se torna crítico en un año como 2009, marcado, entre otros, por la crisis y el tema electoral. En la decisión del Ejecutivo también pesó que el sistema financiero estuviera más reacio a la hora de prestar más dinero al sector. Razones hay varias. La principal es que los números de las principales operadoras, no sólo en la línea final, sino también en lo operacional, están lejos de mejorar.
"Los balances públicos de cuatro empresas -Aqua Chile, Multiexport, Pesquera Yadrán e Invermar- muestran pérdidas a septiembre. Es cosa de extrapolar esa situación a la mayoría de la industria", señala un conocido empresario. "Es muy probable que casi todas estén con pérdidas y flujos de caja negativos al cierre de este ejercicio", agrega un actor de este sector, y lo ratifica el propio Lavados: "Hemos tenido intercambios de ideas con SalmónChile. Y sí, las empresas han estado complicadas con sus flujos de caja", dice.
La banca y los salmoneros ya se están alistando para las negociaciones en este sector, que adeuda sobre US$2.000 millones. Pero ahora, bajo un nuevo escenario, con nuevas condiciones y parámetros mínimos de deuda sobre patrimonio, o covenants. "Y como se fijan al cierre de cada año, es de esperar que las exigencias aumenten", confidencia el gerente de finanzas de una salmonera top ten. Tenía que pasar tarde o temprano, resumen ejecutivos del sector, y por eso algunos bancos ya nombraron los ejecutivos a cargo de la operación. Por el Banco de Chile hará de cabeza Sergio Guillier, gerente del área de riesgo; por el BCI, Mario Gómez, gerente comercial y de filiales, y Héctor Valdés por Corpbanca.
Por lo pronto, hay dos firmas negociando: Cultivos Marinos, de José López, que busca un socio que capitalice la firma, dada su compleja situación financiera, y Yadrán, de Felipe Briones, que -cuentan directores- ha planteado a sus acreedores su visión sobre el negocio, en un escenario donde prevé que el contagio por Isa podría llegar al 100% de la industria.
Garantías de los dueños
Es un hecho que el sector financiero está colocando más exigencias, porque el negocio reducirá su tamaño y, por ende, las ventas irán a la baja. "Nuestro rol -precisa un banquero que tiene a algunas salmoneras entre sus clientes- es apoyar la reestructuración de aquellas compañías que cumplan dos requisitos fundamentales: que adopten buenas prácticas, por una parte, y que exhiban un claro compromiso de sus dueños. Las que no, van a desaparecer", advierte.
Para los nuevos créditos incluidos en el plan del gobierno la premisa es similar. "Los bancos estudiarán todos los proyectos desde la perspectiva de su viabilidad y sus condiciones financieras. Habrá una solución privada, porque nosotros no queremos que exista una privatización de las utilidades y una socialización de las pérdidas", agrega el ministro.
La Tercera
















