Arnaldo Guerra Martínez
Modificar la ley que lo rige permitiría atender a agricultores de mayor tamaño.
El Indap siempre está en la mira. Por décadas se le ha cuestionado que no cumple efectivamente con lo que debiera ser su labor: apoyar al desarrollo de los pequeños productores y dejar de ser una entidad que entrega ayuda asistencialista a una agricultura de subsistencia que pocas posibilidades tiene de convertirse en parte de una cadena productiva comercial. Incluso la Ocde, en su último informe sobre la política agrícola chilena, directamente dijo que el país debía tener un sistema de apoyo a los agricultores intermedios.
No es fácil. Conseguirlo significa modificar la ley de Indap para ampliar su acción a agricultores de mayor tamaño que hoy están fuera de todo beneficio. Pero ese cambio podría significar el último impulso para consolidar el giro hacia una pequeña agricultura más empresarial. Eso se juntaría con el enfoque actual que prioriza la entrega de recursos contra la presentación de planes de desarrollo de negocios.
Falta decisión
Pero hasta ahora la reforma legal no avanza, a pesar de los intentos que se vienen haciendo.
Existe un oficio del ex ministro Álvaro Rojas que da impulso a la discusión para cambiar la ley orgánica de Indap y definir un nuevo perfil del usuario. Y el tema también estuvo presente en la reciente discusión del proyecto de Presupuesto 2009, reflotado por los diputados de la Comisión de Agricultura. Darle la partida depende del Gobierno y del Parlamento.
En Indap hay interés en la discusión. De hecho, las continuas emergencias agrícolas y abundante evidencia diaria han demostrado que muchas veces no se puede llegar a quienes lo necesitan, por las limitaciones que impone la definición de usuario. Y este año quedó claro, cuando por la sequía hubo que ayudar a agricultores que estaban fuera de su ámbito.
Lo que está pendiente es cambiar la Ley de Indap que nos restringe a un grupo de pequeños productores, pero hay otros, más grandes, a los que no podemos atender. Hay una decisión de la ministra Marigen Hornkohl de modificar la ley, señala Hernán Rojas director de Indap. La idea, dice, es hacerse cargo de los cambios que han ocurrido en el campo. Hoy la ley indica que son usuarios los que tengan 12 hectáreas de riego básico o activos por no más de 3.500 UF.
"Son requisitos un poco estáticos. Además, no es fácil determinarlos. Hay una discusión por hacer y un sistema operativo que hay que establecer, señala Hernán Rojas.
No se trata de desentenderse de los pequeños que subsisten gracias a sus campos, sino de que de ellos se encarguen otras entidades.
El Ministero de Agricultura debiera abocarse a lo productivo. En ese sentido, las ayudas asistenciales, no corresponden. Otras entidades debieran asegurar fondos para ir en ayuda de la gente que está en la pobreza. El último censo agropecuario mostró que hay una tendencia leve al aumento en el tamaño de la propiedad, lo cual indica que el sector productivo agrícola está yendo hacia unidades económicamente rentables y en ellas debiera concentrarse Indap y el Ministerio, señala, Gustavo Rojas, director de posgrado de la U. Tecnológica Inacap.
Fuera de la política
Esto permitiría que el Indap se orientara a mejorar la capacidad de la pequeña agricultura.
Sin embargo, uno de los temas que se han cruzado con su modernización es su politización. Siempre se le ha acusado de ser un instrumento para la captación de votos. Por ello, el nuevo Indap debiera ser uno despolitizado, sin sesgo ideológico.
Hoy llega a la mitad de los pequeños productores definidos por Indap. Conozco muchos agricultores en mi zona, de una, tres o cinco hectáreas, que no tienen acceso. Si el ciento por ciento de los agricultores les pidiera respaldo Indap no tendría capacidad para responder. Hay que pensar que la inversión en la agricultura para que fructifique requiere de varios años y, por lo tanto, supera con holgura muchas veces los períodos de gobierno; en consecuencia, se requiere de un organismo que sirva a los intereses de la política agrícola y que no pueda ser utilizado como instrumento para lograr apoyo electoral, particularmente en períodos de campaña. Ese es un vicio que está muy arraigado y que si bien lo hemos logrado contener en esta última elección, no estamos seguros que no vaya a volver a ocurrir en la próxima, plantea Hernán Larraín, presidente de la comisión de agricultura del Senado.
Socios de la industria
Otro tema es cómo hacer que los pequeños y medianos agricultores se inserten en la cadena productiva. Se trata no sólo de conseguir que produzcan, sino de incorporarlos a los mercados tanto internos como externos. Es lo que se ha intentado hacer con los programas de encadenamiento productivo.
El énfasis está dado. La pequeña agricultura tiene una oportunidad y los recursos - US$ 300 millones- se focalizan en fomento productivo, en los puntos críticos para insertarse en los mercados. Tenemos acuerdo con todas las organizaciones empresariales agrícolas y supermercados para fomentar alianzas con pequeños productores, plantea Hernán Rojas.
Eso ha significado un cambio de rumbo: ahora el apoyo es para producir de acuerdo con los estándares que impone la industria.
Según datos de Indap, habría unos 20 mil agricultores participando en cadenas exportadoras y a también a nivel de mercado interno.
Es decir, se avanza en el camino de ser potencia. Pero falta ver si, en las cercanías de las elecciones presidenciales, existe el impulso para hacer el necesario cambio que termine con la modernización del organismo.
Crisis 2009
La pequeña agricultura es una actividad empresarial y como tal tiene que estar preparada para cualquier situación. Todos los programas del ministerio y de Indap apuntan a enfrentar la crisis, pero adicionalmente tenemos medidas específicas. La red de asesoría técnica ayudará especialmente a tomar las mejores decisiones a los productores. A lo mejor no es buen año para hacer inversiones o endeudarse mucho, ni arriesgarse en cultivos que no se sabe que rentabilidad van a tener. El segundo aspecto será dar liquidez para que los agricultores tengan acceso a recursos. Hemos aumentado los créditos para operación y los que son articulados con la banca, señala Hernán Rojas.
Revista del Campo, El Mercurio
















