Contribución a un debate futuro sobre la internacionalización de la economía chilena.
La posibilidad de establecer la votación de chilenos en el extranjero es una discusión que se viene desarrollando desde hace algún tiempo en nuestro país.
En este contexto, es preciso señalar que la realidad de los chilenos en el exterior, no impide que existan vínculos de pertenencia con el país o que dicha comunidad se encuentre informada de nuestra contingencia. Hoy en día las tecnologías de la información y el acceso a ellas es abismante.
Ello hace necesario situar el tema en perspectiva. De acuerdo a diversos estudios, existen alrededor de 400.000 chilenos en el extranjero con derecho a voto, que sienten este tema como una necesidad y una deuda del país con ellos. Según el estudio llamado “Chilenos en el Extranjero”, registro elaborado por el INE y Dicoex, un 72,5% de los chilenos registrados en el exterior manifiestan su voluntad de participar de elecciones presidenciales en Chile.
No somos el último país en discutir un sistema de votación en el extranjero, y generalmente los argumentos en esta discusión, se repiten también en el exterior. En América, de 36 países, solamente 9 tiene un sistema de votación en el extranjero y, sólo 5 lo tienen pendiente de aplicación. Existen 22 que no lo tienen. A nivel mundial, de 161 países sólo 69 lo tienen y 10 se encuentran pendientes de aplicación.
En este contexto, es preciso señalar que la realidad de los chilenos en el exterior, no impide que existan vínculos de pertenencia con el país o que dicha comunidad se encuentre informada de nuestra contingencia. Hoy en día las tecnologías de la información y el acceso a ellas es abismante.
Ello hace necesario situar el tema en perspectiva. De acuerdo a diversos estudios, existen alrededor de 400.000 chilenos en el extranjero con derecho a voto, que sienten este tema como una necesidad y una deuda del país con ellos. Según el estudio llamado “Chilenos en el Extranjero”, registro elaborado por el INE y Dicoex, un 72,5% de los chilenos registrados en el exterior manifiestan su voluntad de participar de elecciones presidenciales en Chile.
No somos el último país en discutir un sistema de votación en el extranjero, y generalmente los argumentos en esta discusión, se repiten también en el exterior. En América, de 36 países, solamente 9 tiene un sistema de votación en el extranjero y, sólo 5 lo tienen pendiente de aplicación. Existen 22 que no lo tienen. A nivel mundial, de 161 países sólo 69 lo tienen y 10 se encuentran pendientes de aplicación.
El voto de los ciudadanos chilenos en el extranjero debe evidentemente pensarse primero, sobre la base de determinar en qué tipo de elecciones se va aplicar; segundo, los requisitos para acceder al ejercicio de este derecho; y tercero, cuál va a ser el procedimiento para la votación, es decir, la modalidad de emisión del sufragio.
A propósito de ello, estimamos razonable la votación para chilenos en el extranjero en el caso de la elección de presidente de la República. Creemos que efectivamente el ejercicio de la soberanía reside en la nación y se ejerce por votaciones periódicas populares, pero también, toda elección popular distinta del presidente de la República, recae en representantes que ejercen un ámbito más acotado de dicha soberanía, asociado a un territorio, teniendo efectos también con mayor relación a dicha realidad territorial, sea ésta una circunscripción, un distrito o una comuna.
Luego, en relación con los requisitos para acceder al ejercicio de este derecho, adicionalmente a ser ciudadano habilitado para ejercer el derecho a voto según la Constitución, el sistema debiera exigir la incorporación a un registro de electores en el extranjero, con ciertos y determinados requisitos, como un plazo mínimo que la persona deberá acreditar, desde la última vez que ésta salió del país, inscripción con una validez también determinada y sujeta a renovación periódica.
Finalmente, sobre la base del mecanismo de votación que hoy existe y mientras éste no se modernice, lo más adecuado es la modalidad presencial, en las misiones consulares.
Sin embargo, la votación de los chilenos en el exterior debe asociarse al mismo tiempo a dos reformas, una constitucional, que naturalmente permita la votación de chilenos en el exterior, y una segunda, asociada a una reforma de la Cancillería, para así aumentar la proporción de embajadores de carrera y con ello dar mayores garantías de un servicio exterior sujeto a criterios profesionales, más que políticos, especialmente si la realización de votaciones en el extranjero tiene modalidad presencial, en la sede de los consulados
La presencia responsable y permanente de la ciudadanía en el acontecer del país exige de alguna forma expresar el vínculo de pertenencia al país, lo que requiere demostrar una expresión de compromiso del chileno con la votación, con el vínculo, y la renovación de éste con el país, como en aquellos criterios objetivos antes expresados, sin buscar ni pretender otras consideraciones que el hacer parte de la comunidad nacional a los chilenos que están en el extranjero. El escenario de los chilenos en el extranjero ha cambiado y es sano un debate al respecto.
Luego, en relación con los requisitos para acceder al ejercicio de este derecho, adicionalmente a ser ciudadano habilitado para ejercer el derecho a voto según la Constitución, el sistema debiera exigir la incorporación a un registro de electores en el extranjero, con ciertos y determinados requisitos, como un plazo mínimo que la persona deberá acreditar, desde la última vez que ésta salió del país, inscripción con una validez también determinada y sujeta a renovación periódica.
Finalmente, sobre la base del mecanismo de votación que hoy existe y mientras éste no se modernice, lo más adecuado es la modalidad presencial, en las misiones consulares.
Sin embargo, la votación de los chilenos en el exterior debe asociarse al mismo tiempo a dos reformas, una constitucional, que naturalmente permita la votación de chilenos en el exterior, y una segunda, asociada a una reforma de la Cancillería, para así aumentar la proporción de embajadores de carrera y con ello dar mayores garantías de un servicio exterior sujeto a criterios profesionales, más que políticos, especialmente si la realización de votaciones en el extranjero tiene modalidad presencial, en la sede de los consulados
La presencia responsable y permanente de la ciudadanía en el acontecer del país exige de alguna forma expresar el vínculo de pertenencia al país, lo que requiere demostrar una expresión de compromiso del chileno con la votación, con el vínculo, y la renovación de éste con el país, como en aquellos criterios objetivos antes expresados, sin buscar ni pretender otras consideraciones que el hacer parte de la comunidad nacional a los chilenos que están en el extranjero. El escenario de los chilenos en el extranjero ha cambiado y es sano un debate al respecto.
















Voto de chilenos en el extranjero: una cuestión de derechos
Mientras la ciudadanía y el ejercicio de la soberanía se encuentren supeditadas al estado-nación, no hay argumentos democráticos que permitan sostener la restricción del voto a cualquier chileno al que se le reconozca la ciudadanía. Ahora, si en el nuevo escenario globalizado en que las migraciones y el traslado interfonterizo van en aumento, habría que comenzar a poner en cuestión la efectividad de los estados nacionales para enfrentar la temática ciudadana y el ejercicio de derechos. La igualdad ante la ley y la libertad de paricipación política son derechos univerales que cada estado debe garantizar a sus ciudadanos, y si no lo hace aduciendo el argumento de la residencia, pues entonces los estados receptores debiesen hacer cumplir estos derechos, porque sino estamos restringiendo su ejercicio a muchísimas personas que quedan como ciudadanos de segunda categoría, volviendo a problemas que fueron superados en el siglo XVIII en Europa y en el XIX en América. Ningún país que se diga democrático puede desconocer la urgencia de regular en torno a este tema. Somos muchos los chilenos quienes actualmente estamos sometidos a la obligatoriedad del voto, y a la imposibilidad de ejercerlo como un derecho. ¿Paradojas del liberalismo?