Partieron hace 15 años en Buin. En una oficina de David del Curto que estaba desocupada y sin muebles. Eran cinco personas, un representante por cada socio: Dole, Del Monte, Unifrutti, Copefrut y Del Curto, que buscaban estandarizar la condición de la fruta que exportaban. En ese entonces sentarse en la misma mesa que la competencia era algo curioso, aunque fuera para analizar los problemas transversales a todos. Hoy, sin embargo, lo que hizo FDF se ha convertido en un ejemplo de modelo exitoso. Ya tienen 40 empresas socias y 30 proyectos andando. "Este sector es un buen representante de cómo debiese ser un cluster", dice Jaime Lavados, presidente de la Fundación.Con un presupuesto que varía, y que para este año está en US$ 2.350.000, desarrollan investigación tecnológica aplicada y centrada en mejorar la competitividad de la industria. Parte de sus proyectos de investigación son a largo plazo y otros dependen más de la contingencia. En este momento están enfocados en facilitar las exportaciones negociando, junto con el SAG, los protocolos técnicos con China y revisando los ya existentes con Corea, México y Estados Unidos.
La situación por la que atraviesa la fruticultura nacional la definen como compleja. Por eso les pedimos a su presidente, Jaime Lavados, y a su director, Edmundo Araya, que detallaran en qué están trabajando para mantener a Chile como uno de los líderes mundiales.
1. Alternativas energéticas. En conjunto con Asoex, FDF analiza fuentes de energía alternativas al sistema interconectado central. Éste es un tema que preocupa a los 40 socios, sobre todo luego del anuncio de que se ampliaría a marzo y abril el período de cálculo de horas punta, justo en la época en que los frigoríficos y las cadenas de frío están funcionando a toda máquina (ver artículo de página 13). El objetivo del estudio es que los predios encuentren la manera de obtener un alto porcentaje de la energía que necesitan a través de una fuente alternativa. Contemplan desde bombas que operen en los huertos hasta paneles solares y molinos de viento. Junto con eso trabajan también en conseguir una mayor eficiencia energética.
2. Agricultura de precisión. Tienen claro que la información y la tecnología son cruciales para optimizar el manejo del huerto. Por eso FDF está realizando estudios y apoyando a los agricultores en temas como los agroquímicos, de modo de bajar su aplicación. Cuentan, además, con la red privada de estaciones meteorológicas automáticas más grande del país - con más de 40 estaciones- con la que pueden dar recomendaciones técnicas para prevenir heladas, manejar plagas y otras emergencias. Todo a través de internet, donde actualizan la información cada 15 minutos. Aspiran a tener las herramientas cuantitativas para que esas recomendaciones sean a nivel de huerto.
3. Mecanización. La escasez y el alto precio de la mano de obra rural es un tema mundial, principalmente para los países en desarrollo. Por eso se trabaja en minimizar el número de labores de los cosechadores, a través de plantas que al ser genéticamente de menor tamaño y plantadas de tal manera faciliten la extracción de la fruta. También se avanza en maquinarias de cosecha aunque enfocadas a productos para congelados, pues es difícil que una máquina haga una selección igual o mejor que la de una persona. Edmundo Araya cuenta que hace 15 años estuvo en una universidad norteamericana donde tenían un robot que cosechaba naranjas determinadas por el color y pasaba por rieles instalados dentro del huerto; sin embargo, todavía no ha salido al mercado.
4. Nuevas variedades. En 15 años más los mercados internacionales van a exigir variedades distintas a las de hoy y Chile deberá tenerlas para competir en ese mundo. En FDF, desde hace tres años, hacen lo posible por crearlas a través de programas de mejoramiento genético en cítricos, vides, berries y cerezos. Los resultados que obtiene el Consorcio Tecnológico de la Fruta son transferidos a la industria a medida que van saliendo, sin importar si la investigación ha concluido. Están avanzando en plantas resistentes a la escasez de agua, como los cítricos que soportan una alta salinidad. Próximamente iniciarán proyectos en pomáceas y carozos para que no lleguen a destino pardeados ni harinosos. Todo esto abre una nueva perspectiva para los frutales en el norte del país.
5. Manejo de riles. Hay dos formas de abordarlo: producir menos y tratarlos mejor. En FDF se han enfocado en bajar el volumen de riles - desechos líquidos- que producen las centrales frutícolas, llegando incluso en ciertos casos a reducirlos en un 90%, lo que ha tenido un fuerte impacto en la disminución de los costos de producción sectoriales. Ahora están trabajando en su tratamiento.
6. Plagas cuarentenarias. FDF cuenta con un gran laboratorio en San Bernardo donde reproducen artificialmente plagas para poder estudiar las distintas alternativas de control, combinando productos químicos con manejo integrado de plagas. Están centrados en la falsa arañita de la vid y los chanchitos blancos, en conjunto con el SAG y el Ministerio de Agricultura norteamericano.
2. Agricultura de precisión. Tienen claro que la información y la tecnología son cruciales para optimizar el manejo del huerto. Por eso FDF está realizando estudios y apoyando a los agricultores en temas como los agroquímicos, de modo de bajar su aplicación. Cuentan, además, con la red privada de estaciones meteorológicas automáticas más grande del país - con más de 40 estaciones- con la que pueden dar recomendaciones técnicas para prevenir heladas, manejar plagas y otras emergencias. Todo a través de internet, donde actualizan la información cada 15 minutos. Aspiran a tener las herramientas cuantitativas para que esas recomendaciones sean a nivel de huerto.
3. Mecanización. La escasez y el alto precio de la mano de obra rural es un tema mundial, principalmente para los países en desarrollo. Por eso se trabaja en minimizar el número de labores de los cosechadores, a través de plantas que al ser genéticamente de menor tamaño y plantadas de tal manera faciliten la extracción de la fruta. También se avanza en maquinarias de cosecha aunque enfocadas a productos para congelados, pues es difícil que una máquina haga una selección igual o mejor que la de una persona. Edmundo Araya cuenta que hace 15 años estuvo en una universidad norteamericana donde tenían un robot que cosechaba naranjas determinadas por el color y pasaba por rieles instalados dentro del huerto; sin embargo, todavía no ha salido al mercado.
4. Nuevas variedades. En 15 años más los mercados internacionales van a exigir variedades distintas a las de hoy y Chile deberá tenerlas para competir en ese mundo. En FDF, desde hace tres años, hacen lo posible por crearlas a través de programas de mejoramiento genético en cítricos, vides, berries y cerezos. Los resultados que obtiene el Consorcio Tecnológico de la Fruta son transferidos a la industria a medida que van saliendo, sin importar si la investigación ha concluido. Están avanzando en plantas resistentes a la escasez de agua, como los cítricos que soportan una alta salinidad. Próximamente iniciarán proyectos en pomáceas y carozos para que no lleguen a destino pardeados ni harinosos. Todo esto abre una nueva perspectiva para los frutales en el norte del país.
5. Manejo de riles. Hay dos formas de abordarlo: producir menos y tratarlos mejor. En FDF se han enfocado en bajar el volumen de riles - desechos líquidos- que producen las centrales frutícolas, llegando incluso en ciertos casos a reducirlos en un 90%, lo que ha tenido un fuerte impacto en la disminución de los costos de producción sectoriales. Ahora están trabajando en su tratamiento.
6. Plagas cuarentenarias. FDF cuenta con un gran laboratorio en San Bernardo donde reproducen artificialmente plagas para poder estudiar las distintas alternativas de control, combinando productos químicos con manejo integrado de plagas. Están centrados en la falsa arañita de la vid y los chanchitos blancos, en conjunto con el SAG y el Ministerio de Agricultura norteamericano.















