En junio podría aprobarse el ingreso de carne de ave chilena a Estados Unidos. El año pasado, ese país consumió la mitad de la producción mundial de pavo y sólo fue abastecido por Canadá.Las aves están a punto de despegar en su vuelo hacia Estados Unidos. Bueno, si es que todo sale bien y finalmente se aprueba la ley que autorizaría su ingreso a ese país. El viernes pasado se cumplió uno de los últimos pasos previos a la obtención de la visa: se cerró el plazo para que los norteamericanos dieran su opinión respecto de qué les parecía la posibilidad de comenzar a recibir carne de ave chilena.
Los resultados están por verse, pero ni en la agregaduría agrícola chilena, ni en el SAG parecían preocupados. "Todo ha salido bastante bien. A lo más se harán revisiones al borrador", dice Eduardo Santos, agregado agrícola de Chile en Estados Unidos.
Cerrada la consulta pública, probablemente dentro de los próximos 2 o 3 meses se abrirían las puertas a un mercado que el año pasado consumió el 50% de la producción mundial de pavos, los cuales, junto a los pollos, alcanzan los 13 millones de toneladas (46 kilos de pollo per cápita anuales y 7 de pavo).
Éste es un mercado prácticamente cerrado a las importaciones, salvo por Canadá. Francia e Israel también están autorizados, pero entran en cantidades insignificantes porque no les ha resultado un buen negocio. Chile, en cambio, tiene a favor rebajas arancelarias que en 2014 llegarán a cero impuesto.
Pero una cosa es que las puertas estén abiertas y otra muy distinta que pasen productos por ahí. Porque aquí no sólo Estados Unidos debe aprobar las normas chilenas, sino que nuestro país también tiene que hacerlo con las de ellos. Según Juan Miguel Ovalle, presidente de la Asociación de Productores de Aves, APA, Chile no ha indicado los plazos en que aprobará las normas de EE.UU. Además, el Ministerio de Salud nacional sigue teniendo una exigencia de muestreo de salmonella que no es compartido por los norteamericanos.
"Hoy las velocidades dependen más de lo que haga Chile. Estoy seguro de que el ministro Álvaro Rojas podría haber traído de Washington la aprobación, o al menos una fecha cierta, si nosotros hubiéramos hecho las tareas", señala el dirigente.
Listos para junio
En Agrosuper quieren entrar con el pie derecho al mercado norteamericano, por eso están desarrollando una estrategia, junto a Sopraval - de la cual son propietarios del 40%- para que, apenas se dé el vamos, mandar los primeros contenedores por US$ 5 millones, aumentándolos fuertemente el próximo año. Calculan que el 50% de sus actuales envíos de pollo y pavo irán a este destino, a donde ya exportan cerdo y salmón. "En julio, o a más tardar en agosto, deberíamos iniciar los envíos', dice John Lüer, gerente de exportaciones.
A diferencia de las estimaciones de APA, Lüer duda de que la industria nacional exporte este año el total de la cuota libre de arancel (8.400 toneladas) pues sólo habría un semestre para conseguirlo y, además, la principal planta del país - San Vicente de Tagua Tagua, de Agrosuper- va a estar totalmente operativa recién en septiembre.
Algo no muy diferente ocurre en Agrícola Ariztía. "Para nosotros Estados Unidos es una prioridad", dice Ismael Correa, gerente general. Porque si bien exportan hace años a México y Europa -los principales mercados de la industria avícola nacional que vende US $170 en el exterior- no dudan en entrar a EE.UU. una vez que se abra. "Queremos empezar altiro. Parte de nuestra producción la desviaremos para allá, y dependiendo de los precios, aumentaremos la oferta", sostiene.
Donde definitivamente se ve otro ánimo es en Don Pollo. En los últimos cuatro años han estado invirtiendo, pero todavía no están listos para pedir la habilitación del SAG. Por ahora, prefieren asegurar el mercado interno, para más adelante abrirse a la exportación.
En definitiva, una vez que se publique la normativa, el SAG tendrá revisar plantas industriales para que queden certificadas en EE.UU., país que, a su vez, establecerá una frecuencia de auditorías al sistema de inspección, lo cual se traducirá en una fiscalización a la labor del SAG, no a las plantas mismas.
AGROSUPER
Hace tiempo que Agrosuper se abrió a las exportaciones. En 1995 enviaron garras de pollo a China, y hoy el kilo de ese producto vale más que el kilo de pollo entero acá. Hoy tienen oficinas en Tokio, Milán, México y Atlanta y se han habilitado en cuanto mercado les parece atractivo.
Pese al incendio de la planta de San Vicente, hicieron importantes inversiones en Lo Miranda, lo que les permitió obtener, la semana pasada, la certificación del SAG para exportar a Estados Unidos.
Luz verde para todas las carnes
Tan pronto se firmó el TLC con Estados Unidos las empresas avícolas se propusieron aprovechar las rebajas arancelarias. Si bien éste ha sido un trabajo de gobierno a gobierno, particularmente entre el SAG y el APHIS y FSIS del Departamento de Agricultura norteamericano, en la práctica, el sector privado se ha involucrado en todo. Apoyando, pero también presionando para que salga adelante. La Asociación de Productores Avícolas (APA) trajo expertos y contrató abogados en Estados Unidos para agilizar el proceso.
Eso sí, pollos y pavos no serán los primeros. Hace un año y medio se consiguió el permiso para cerdos, vacunos y ovinos, cumpliendo un largo anhelo de la industria cárnica nacional. De hecho, en enero de este año llegó la primera embarcación de carne de cerdos a Filadelfia.
"Hoy las velocidades dependen más de lo que haga Chile. Estoy seguro de que el ministro Álvaro Rojas podría haber traído de Washington la aprobación, o al menos una fecha cierta, si nosotros hubiéramos hecho las tareas", señala el dirigente.
Listos para junio
En Agrosuper quieren entrar con el pie derecho al mercado norteamericano, por eso están desarrollando una estrategia, junto a Sopraval - de la cual son propietarios del 40%- para que, apenas se dé el vamos, mandar los primeros contenedores por US$ 5 millones, aumentándolos fuertemente el próximo año. Calculan que el 50% de sus actuales envíos de pollo y pavo irán a este destino, a donde ya exportan cerdo y salmón. "En julio, o a más tardar en agosto, deberíamos iniciar los envíos', dice John Lüer, gerente de exportaciones.
A diferencia de las estimaciones de APA, Lüer duda de que la industria nacional exporte este año el total de la cuota libre de arancel (8.400 toneladas) pues sólo habría un semestre para conseguirlo y, además, la principal planta del país - San Vicente de Tagua Tagua, de Agrosuper- va a estar totalmente operativa recién en septiembre.
Algo no muy diferente ocurre en Agrícola Ariztía. "Para nosotros Estados Unidos es una prioridad", dice Ismael Correa, gerente general. Porque si bien exportan hace años a México y Europa -los principales mercados de la industria avícola nacional que vende US $170 en el exterior- no dudan en entrar a EE.UU. una vez que se abra. "Queremos empezar altiro. Parte de nuestra producción la desviaremos para allá, y dependiendo de los precios, aumentaremos la oferta", sostiene.
Donde definitivamente se ve otro ánimo es en Don Pollo. En los últimos cuatro años han estado invirtiendo, pero todavía no están listos para pedir la habilitación del SAG. Por ahora, prefieren asegurar el mercado interno, para más adelante abrirse a la exportación.
En definitiva, una vez que se publique la normativa, el SAG tendrá revisar plantas industriales para que queden certificadas en EE.UU., país que, a su vez, establecerá una frecuencia de auditorías al sistema de inspección, lo cual se traducirá en una fiscalización a la labor del SAG, no a las plantas mismas.
AGROSUPER
Hace tiempo que Agrosuper se abrió a las exportaciones. En 1995 enviaron garras de pollo a China, y hoy el kilo de ese producto vale más que el kilo de pollo entero acá. Hoy tienen oficinas en Tokio, Milán, México y Atlanta y se han habilitado en cuanto mercado les parece atractivo.
Pese al incendio de la planta de San Vicente, hicieron importantes inversiones en Lo Miranda, lo que les permitió obtener, la semana pasada, la certificación del SAG para exportar a Estados Unidos.
Luz verde para todas las carnes
Tan pronto se firmó el TLC con Estados Unidos las empresas avícolas se propusieron aprovechar las rebajas arancelarias. Si bien éste ha sido un trabajo de gobierno a gobierno, particularmente entre el SAG y el APHIS y FSIS del Departamento de Agricultura norteamericano, en la práctica, el sector privado se ha involucrado en todo. Apoyando, pero también presionando para que salga adelante. La Asociación de Productores Avícolas (APA) trajo expertos y contrató abogados en Estados Unidos para agilizar el proceso.
Eso sí, pollos y pavos no serán los primeros. Hace un año y medio se consiguió el permiso para cerdos, vacunos y ovinos, cumpliendo un largo anhelo de la industria cárnica nacional. De hecho, en enero de este año llegó la primera embarcación de carne de cerdos a Filadelfia.















