Japón, país en el cual los alimentos transgénicos son mirados con gran sospecha por parte de la población, entra fuerte a la biotecnología transgénica. El Ministerio de Agricultura, Forestal y Pesquerías designó a un grupo de estudio con la tarea de diseñar una estrategia de mediano plazo para la investigación, producción y comercialización de cultivos genéticamente modificados no destinados al consumo humano. Se incluyen variedades GM de arroz destinadas a producir biocombustible y también plantas destinadas a extraer compuestos químicos nocivos del suelo, tales como metales pesados. Se puso una meta al grupo: en 10 años Japón debe estar exportando estas nuevas variedades.
El Ministerio señala de manera explícita que su principal objtivo es, por esta via, crear confianza entre los consumidores que los alimentos GM no representan un peligro. Detalles AQUÍ.















