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Exportadores latinoamericanos y españoles de productos alimentarios presentes en Foodex, la mayor feria de alimentación de Asia, no temen los efectos de la crisis sobre un mercado que, dijeron, sigue creciendo.
En la inauguración de Foodex, que se celebra anualmente en el centro internacional de conferencias Makuhari Messe, en Chiba (este de Tokio), algunos de los principales exportadores latinoamericanos a Japón, como Brasil y México, confesaron que la crisis no ha hecho gran mella en sus negocios.
"La crisis no nos ha afectado muy directamente porque Brasil ya ha hecho sus ajustes macroeconómicos necesarios y la demanda y la oferta se mantiene", dijo Vinícius Estrela, representante de la agencia brasileña promoción del comercio y la inversión ApexBrasil.
Estrela destacó que el 90 por ciento del pollo que se consume en Japón es brasileño mientras el presidente de la Coorporativa Nacional de Apicultura de Brasil, Irone Martins de Sampaio, dijo que este año han surgido incluso "nuevas oportunidades".
Por su parte los representantes mexicanos, que este año contaron con la presencia de 24 empresas del sector de la alimentación y bebidas, destacaron que son el socio latinoamericano más importante de Japón, con quien su comercio se sitúa entre los 3.200 y 3.400 millones de dólares anuales.
"El sector de la alimentación no se ha visto tan afectado por la crisis. Prevemos incluso que productos como el tequila registren aumentos en sus ventas en estos momentos de dificultad económica", dijeron fuentes mexicanas.
Otros exportadores latinoamericanos a Japón más modestos, como es el caso de Argentina, Ecuador o Uruguay, también consideraron que, al menos por el momento, el sector alimentario no se ha visto tan dañado por la ralentización económica.
"En Japón la crisis ha afectado más a las compañías que producen y que exportan, más que a las que importan, así que nos está yendo muy bien", dijo Jessie Lin, directora de la bodega argentina Casa Pino.
El expositor argentino estaba lleno a rebosar de vinos de gama alta, su principal reclamo gastronómico de importación en Japón, donde ahora pretenden introducir la miel de abejas en panel tras haber triplicado el año pasado sus exportaciones al país asiático.
Por su parte los ecuatorianos, que el año pasado abrieron oficina comercial en Japón, destacaron sus exportaciones de bananas y dijeron que están buscando mercados para sus chocolates, sus hierbas aromáticas y, más adelante, para productos procesados.
"Incluso en tiempos de crisis siempre hay un nicho de mercado que se puede conseguir", dijo Andrés Ribadeneira, consejero comercial de Ecuador en Japón.
España, que contaba este año con el segundo expositor extranjero más importante detrás de Italia, utilizó el jamón ibérico, el aceite y el vino como sus productos bandera.
"Este sector esta tirando en Japón muy fuerte. La gastronomía agroalimentaria española entra con una gran fuerza y una gran rapidez", dijo Miguel Íngel Carriedo, embajador de España en Tokio.
Aunque los exportadores se mantienen positivos, los organizadores de esta 34 edición de Foodex, conscientes de las dificultades económicas, esperan este año la visita de algo más de 90.000 visitantes, frente a los más de 96.000 que se registraron en 2008.
En esta feria, que permanecerá abierta hasta el próximo viernes, participan este año cerca de 2.400 empresas de 59 países. EFE
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