Diario La Discusión
Innovadora iniciativa busca rescatar a especies vulnerables o en peligro de extinción. En el Campo Experimental Santa Rosa, camino a Cato, INIA Quilamapu desplegó su Banco de Semillas.
La visita de Estado que la Presidenta Michelle Bachelet realizó a la India, se inició en la Oficina Nacional de Conservación de Genética y Semillas (NBPGR), centro de investigaciones donde se almacena germoplasma con el fin de recuperar especies, algunas de ellas amenazadas con desaparecer. La ocasión fue propicia para que la Mandataria manifestara el interés por intercambiar material entre los bancos de semillas de ambos países y, asimismo, recalcar que este tipo de iniciativas en un país sobrepoblado como la India son esenciales a la hora de garantizar la alimentación humana.
Y es que la expansión de la actividad forestal, turística e inmobiliaria, todo esto unido al cambio climático, son amenazas letales para la flora y fauna y, de paso, para los seres humanos. Chile no está ajeno a esta preocupación mundial y ha puesto sus reservas de semillas a buen resguardo. Porque tal como lo confirma un reciente Informe de la FAO, Chile, Argentina, Brasil y Venezuela tienen los bancos base de semillas más confiables de Latinoamérica en cuanto a la conservación a largo plazo.
En Chile existen ocho centros dedicados a la conservación de semillas. De ellos cuatro forman parte del programa de recursos genéticos del INIA: Banco Base de Vicuña, Bancos Activos de Santiago (La Platina), Temuco (Carillanca) y Chillán (Quilamapu). Los Bancos de Semillas de esta institución almacenan un poco más del 80% de lo que hay en el país. “De ellas, unas mil especies son nativas y en su mayoría corresponden a especies de importancia para la alimentación y la agricultura, como cereales, leguminosas, hortalizas y forrajeras”, según datos proporcionados por el encargado del Banco Base de Semillas de INIA, Pedro León.
Acción e Investigación.
Una catástrofe natural o la acción del hombre, por ejemplo, podrían ser el fin para una especie. Sin embargo, existe la posibilidad de recuperarlas utilizando distintos métodos de conservación: el ex situ (banco de semillas), in situ (jardín botánico), in vitro y criogénia (congelados a -196°) que permite conservar plantas cuyas semillas son inexistentes o inviables.
Tales métodos de alta precisión son los que se usan en el laboratorio de Recursos Genéticos de INIA Quilamapu, liderado por Gerardo Tapia, quien junto a un grupo interdisciplinario de investigadores está dedicado a estudiar los mecanismos que hacen a ciertas plantas más tolerantes a condiciones ambientales desfavorables, tales como la sequía y las altas temperaturas. “A través de un proyecto del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria que reúne a países de Centro y Sudamérica se financia la investigación en una especie de tomate silvestre que crece en el desierto de Atacama”, señalan en Quilamapu. El propósito es lograr transferir aquellas características que confieren la capacidad de sobrevivir a esta planta a condiciones tan poco favorables y obtener variedades comerciales tolerantes a la adversidad climática. Asimismo, se encuentra en curso una investigación que busca la obtención de variedades de leguminosas forrajeras que requieran menos cantidad de agua para su desarrollo y que permiten praderas igualmente productivas.
Igualmente se trabaja por la conservación del queule (Gomortega keule). Se trata de una de las especies con más alto riesgo de extinción en Chile, víctima de la deforestación. La importancia de este árbol radica en que es el último representante de su especie, por lo que su extinción implicaría la desaparición de toda una familia, un duro golpe a la biodiversidad.
Semillas.
8 centros dedicados a la conservación de semillas existen en nuestro país. Uno de ellos se encuentra en nuestra ciudad, en la sede de INIA Quilamapu..
Diario La Discusión















