Fuente: Campo Sureño- Diario Austral de Osorno.
La temporada 2005 el sector lácteo chileno superó la barrera de los 120 millones de dólares en exportaciones.
Cuatro años antes, en medio de una aguda crisis sectorial producto de la devaluación argentina -que otorgó una competitividad artificial a sus exportaciones-, la Federación Nacional de Productores de Leche planteó a las autoridades y parlamentarios de la época la necesidad de resguardar a la lechería chilena de este tipo de distorsiones, dado que la potencialidad y competitividad efectivas del rubro podrían transformarlo en un exportador estructural capaz de generar retornos por 600 millones de dólares en una década.
Superado el complejo escenario a comienzos de esta década, los productores agrupados en torno a Fedeleche transformaron el discurso exportador en uno de los ejes estratégicos de su gestión gremial.
"En ese momento el país se debatía entre su condición de deficitario e importador neto y una situación de autoabastecimiento y exportador circunstancial, generando un contexto complejo ya que en esta situación de transición la sensibilidad del sector a un aumento de producción interna o un incremento de las importaciones generaba constantes problemas en toda la cadena", recuerda Jorge Alamos, ex presidente de Fedeleche.
Conscientes que la demanda interna no podría crecer al ritmo de la producción, más aún considerando la gran potencialidad existente, en Fedeleche llegaron a la conclusión que el futuro del sector pasaba por la apertura de nuevos mercados en el exterior.
A partir de esta definición, la entidad asumió un rol activo en las negociaciones internacionales destinadas a obtener acceso para los lácteos en destinos impensados como Europa y Estados Unidos.
"Para los negociadores resultaba un poco extraña la presencia nuestra. Pero hoy es posible dimensionar lo positivo que fue este esfuerzo ", sostuvo Adolfo Larraín, actual timonel de Fedeleche y protagonista de esta cruzada comercial, especialmente en el TLC con Estados Unidos.
Para el dirigente, ésta sigue siendo una preocupación permanente de la federación. Mantienen un contacto periódico con las autoridades de gobierno de la Cancillería, a fin de manifestar la posición de apertura en todos aquellos mercados atractivos para nuestros productos lácteos.
Afortunadamente para el sector, esta apuesta fue tomando cuerpo en los años recientes con una oferta exportable de carácter estructural y permanente que posibilitó un proceso de desarrollo y expansión que en los meses recientes ha derivado en el anuncio de importantes inversiones por parte de algunas compañías lácteas, que han apostado a potenciar su presencia en los mercados internacionales.
Según Adolfo Larraín, lamentablemente en los últimos meses la situación cambiaria interna y la de algunos de nuestros competidores han jugado en contra del proyecto exportador y han presionado a muchas de nuestras empresas a abandonar mercados importantes como el mexicano, que concentra más del 60% de nuestros envíos".
Consciente de que el problema cambiario es transitorio, el presidente de Fedeleche advierte que en el sector lácteo, como en otros del ámbito silvoagropecuario, se observan señales inquietantes en el sentido que puede generarse daños estructurales y permanentes a nivel de la producción interna. "En marzo nuestra balanza comercial láctea ya fue negativa, es decir retornamos a nuestra condición de país importador gracias al tipo de cambio y ese es un dato a tener en cuenta si es que se mantiene la tendencia".
Sin embargo, Larrain estima que el dólar no es el único inconveniente que enfrenta el proyecto exportador nacional.
"Adicionalmente tenemos un problema de competencia desleal con las importaciones argentinas, ya que la excesiva apertura de nuestro país nos obliga a poner en el mercado nuestra leche de óptima calidad, proveniente de rebaños sanitariamente muy superiores a los de nuestros vecinos y que además es generada en un entorno laboral, ambiental y tributario tremendamente exigente, junto a un producto importado que objetivamente no está al mismo nivel que el nuestro.
No obstante los nubarrones, el dirigente confía en que el sector podrá retomar la senda de expansión y crecimiento a partir de las colocaciones lácteas en el exterior. "Seguimos creyendo en la meta de las exportaciones por 600 millones de dólares en una década, pero eso nos demandará un esfuerzo adicional como país y como cadena láctea para ir superando las trabas que siempre van apareciendo en proyectos de esta envergadura", concluyó el dirigente.















