Pamela Contador C.
Diario Financiero
Pese a que los cerdos o el consumo de su carne nada han tenido que ver con la aparición y contagio del actual brote del virus H1N1 -más conocido como influenza porcina-, las autoridades chilenas ya se están preparando frente a posibles cierres de mercados o restricciones que puedan experimentar los envíos de productos de cerdo chilenos en otros países.
Esto, porque pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que no existen cerdos involucrados en el contagio de la influenza y que el consumo de carne de chancho no implica un riesgo para la población, algunos mercados como Corea del Sur, Japón y Bolivia ya han restringido el ingreso de productos de cerdo provenientes desde México y Estados Unidos, países en que han muerto personas a raíz de dicha enfermedad. Incluso Filipinas prohibió la importación de cerdo de ambos países.
Lo anterior, pese a que la OMS aclaró la semana pasada que no se justifica nombrar al virus como “influenza porcina”, cambiando su nombre a “influenza humana”.
El plan del SAG
El recién asumido director del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Víctor Venegas, señaló que para enfrentar posibles escenarios restrictivos para las exportaciones chilenas de cerdo -que anualmente superan los US$ 350 millones-, o en caso de que la enfermedad llegue a nuestro país, el organismo -en conjunto con las empresas privadas del sector- implementaron un sistema de información de mercados y de vigilancia sanitaria.
“Hemos iniciado el contacto con nuestros principales mercados, en los cuales estamos informando cuál es la situación general de Chile, las medidas que ha tomado el país, en su conjunto, desde el ámbito de salud pública respecto de esta enfermedad”, señaló.
Agregó que, pese a que no se han registrado cierres de mercados, están vigilando los planteles productores de cerdo ante la eventualidad de que existan contagios de la enfermedad en nuestro país. “Tenemos un monitoreo de más del 90% de la población de cerdos del país y estamos en contacto permanente con los veterinarios del sector privado y de nuestros equipos de profesionales para monitorear cualquier eventualidad que ocurra”, explicó Venegas.
Episodio de las dioxinas
Consultados por el riesgo que Japón y Corea del Sur -que representan cerca del 60% de las exportaciones de cerdo chileno- vuelvan a cerrar sus fronteras al ingreso de estos productos -tras la prohibición que rigió hasta hace algunos meses por el hallazgo de dioxinas en algunos embarques-, Venegas enfatizó que “los mercados separan muy bien que tipo de eventos son y estos son distintos”.
Explicó que en el caso de Corea del Sur y Japón “el trabajo en conjunto con el sector privado permitió que en corto tiempo viniesen las autoridades coreanas a inspeccionar las plantas. La mayoría ya está habilitada, las otras tenían algunas debilidades que están trabajando junto con el SAG, por lo que esperamos que en el menor tiempo posible se habiliten”.
Adicionalmente, el SAG -informó Venegas- cuenta con un programa activo para la detección de listeria en los planteles de cerdo con destino de exportación, tras la detección de la bacterias en productos de consumo humano en las últimas semanas.
Agregó que han mejorado los canales de comunicación con el Ministerio de Salud para informarles sobre cualquier caso de listeriosis que detecten.
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